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La selección argentina, la que mejor exposición de fútbol había realizado a lo largo del certamen, se inclinó ante la clara superioridad de Brasil, que la goleó (3-0) en la final de la Copa América de Venezuela-2007 y se llevó el título contra todo pronóstico.
Los albicelestes y sus astros, Juan Román Riquelme, Lionel Messi y Carlos Tévez, se estrellaron ante un muro infranqueable construido inteligentemente por el técnico brasileño, Dunga, con marcas de a dos y de a tres (Maicon, Alex, Mineiro y Juan) cuando acechaban el área verdeamarilla.
No se creyó que Dunga tenía preparada una celada para acallar la intensa literatura y los espacios de radio y televisión que coparon.
La segunda conquista brasileña (autogol de Roberto Ayala) hundió definitivamente a Argentina, que jamás se figuró perder. "No está en nuestra mente perder", había dicho el volante del Inter italiano Esteban Cambiasso.
El plantel albiceleste y su legión de admiradores se habían montado prematuramente a un pedestal de triunfalismo pensando que la Copa estaba en sus manos. Se encaminaron las cosas cuando Brasil perdió ante México 2-0 en su estreno en el grupo B.
Argentina, en cambio, se paseó en el Grupo C. Fue la selección más goleadora del certamen, con 16 tantos. El plantel de Alfio Basile, la selección soñada y admirada por todos, sucumbió ante un Brasil que demostró que no necesita de sus ases Ronaldinho y Kaká para conquistar el trofeo que se le ponga en el camino.Maracaibo, AFP
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