Me dicen que hace viento en Sucre. En La Paz, lo certifico, hace frío este jueves en el que escribo mi columna. Es ese sol que brilla pero que no calienta, metáfora de un tiempo en el que el corazón de algunos se cubre de escarcha.
A estas horas todavía el resultado de la reunión parlamentaria es de diagnóstico reservado. Lo que sí veo con claridad es cómo brillan los ojitos achinados de don Hormando y cómo se crispan los puños de los parlamentarios indígenas.
Vivimos en tiempos repetidos, me acuerdo de ese 17 de octubre cuando, según me contó alguien que estuvo en la reunión, Gonzalo Sánchez de Lozada reunió a sus ministros y les consultó sobre si debía trasladar el gobierno a Santa Cruz, a Lima o simplemente renunciar. Dicen que la opinión lapidaria la dio su yerno cuando le dijo: ¿Y cómo vamos a gobernar? Agregó que aunque la crisis fuera solucionada, de todas maneras iba a ser imposible poder ejercer el gobierno. Finalmente Goni se fue y se evitó un mayor derramamiento de sangre.
Y es que gobernar es un arte que requiere de consenso y de hegemonía. Y por supuesto de propuesta. ¿Qué puede ofrecer Vaca Díez después del fracaso del modelo neoliberal? Muy poco, como no sea la demagogia de "nacionalizar" los hidrocarburos. A estas alturas ni siquiera la autonomía está asegurada, menos aún como fue diseñada, más como una defensa del latifundio y del egoísmo regional que como una apuesta a un mejor futuro.
¿Qué puede ofrecerle al país la Bolivia latifundista que obtuvo tierras de las dictaduras y nunca las utilizó si no es para el engorde? Si no somos capaces de ver que este país tiene que cambiar, vamos lúcidos. Y las élites lo saben, pero tratan de postergar el cambio a la espera de que ocurra un milagro que les devuelva ese tiempo perdido donde los de abajo callaban, aunque de vez en cuando lo hacían apretando los dientes.
¿Qué puede perder don Hormando? Hasta el sueño. Él, que viene de la izquierda nacional, que fue ejecutivo de los periodistas cruceños, muchas veces señaló que entre las virtudes del gobierno de su correligionario Jaime Paz Zamora estuvo la de no haberse manchado las manos con sangre de los bolivianos (exceptuando, claro, el suceso del CNPZ y la muerte no esclarecida de dos de los guerrilleros).
Al presidente del Senado (quizá cuando se publique esta nota sea ya presidente de los bolivianos, aunque aún me queda la esperanza de que haya desprendimiento en su corazón) no le tocarán tiempos como los de su mentor Paz Zamora. No, ahora no se trata de hacer un puente para cruzar los ríos de sangre, sino que, lamentablemente, todo parece indicar que para gobernar tendrá que crear estos ríos. O, por el contrario, como los maridos infieles que se saben culpables, tendrá que conceder el oro y el moro y será prisionero de las masas.
¿No es extraño que La Paz a pesar del desabastecimiento siga pidiendo que se convoque a elecciones y que el presidente sea el Dr. Rodríguez? Es que ese es el sentimiento mayoritario en esta ciudad y el occidente. Y si don Hormando jala la pita puede que pase a la historia de muy mala manera.
En cambio un paso al costado podría catapultarlo como un dirigente sensato que se acomoda a los tiempos de transformación. Nuestro país necesita, también, de un centro derecha social demócrata. Ese puede ser el papel del MIR. Pero si se desata la violencia, si por la angurria se ensangrenta a Bolivia, entonces hasta las pesadillas recordarán que esto pudo ser diferente.
*Jaime Iturri Salmón es periodista.
¿"Lujos"? No gracias
El 6 de enero de 1996 se instalaba un nuevo gobierno municipal en La Paz. Una ocurrente nota periodística de la época calificaba al Legislativo edilicio de entonces como "El Concejo de lujo".
El país necesita
Así como de inicio, un gobierno sin ambición política. Un gobierno que no conciba en su tiempo de vigencia la idea de hacer un partido histórico, ni delire con la opción de dar a la patria un iluminado.
Crónica de las tres caras de Evo
En 1957, el film Las tres caras de Eva planteó nuevos derroteros cinematográficos examinando un caso de personalidad múltiple. La bella Joanne Woodward ganó el Oscar en el papel de una joven esposa que sufre migrañas
Cartas a Hormando y Evo
Recordado Hormando: Te conocí en 1970 en un congreso de la federación boliviana de periodistas, ocasión en la que elegimos como a secretario general a José Luis Alcázar, ¿recuerdas?