Hormando Vaca Díez abrió la vía a Rodríguez para evitar que Carlos Mesa ejecutara su plan de quedarse e, incluso, cerrara el Congreso. Mesa también terminó apoyando y aplaudiendo a Rodríguez para que Vaca Díez no se hiciera del poder. Los movimientos sociales tuvieron que archivar sus demandas y unirse a la tregua en torno a Rodríguez.
¿A quién le interesaba que el presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez Veltzé, asumiera el mando del país? Prácticamente a nadie y, precisamente por eso, resultó siendo la mejor opción para salir de la crisis y para darle una tregua al país.
Este número de Grandes Temas revela a qué apostó cada uno de los actores. Es probable que no estén incluidos todos los temas ni todos los actores, pero, con seguridad, están los más importantes y los que fueron determinantes para la resolución de la crisis que asfixió al país y particularmente a la ciudad de La Paz durante tres semanas.
Después de conversar con actores, allegados y testigos se pudo establecer que el entonces presidente Carlos Mesa pretendía mantenerse en el cargo para convocar a elecciones generales hasta diciembre. No todas las fuentes, pero muchas de ellas, hablan de que, incluso, analizó el cierre del Congreso.
Ante la renuncia de Mesa, el presidente del Congreso, Hormando Vaca Díez, abrigó la esperanza de asumir la Presidencia, aunque nunca contó con un sólido respaldo para hacer realidad esa aspiración que, en un momento, tuvo el apoyo del MIR, MNR y NFR.
El siguiente en la línea de sucesión, el movimientista Mario Cossío, apuntaló la aspiración de Vaca Díez y, por tanto, no pretendía pasa sí la Presidencia.
Y Rodríguez, el último eslabón de las sucesiones, no estaba interesado en asumir el reto, a no ser que las circunstancias así se lo señalaran.
De hecho, en una entrevista concedida a La Razón, en marzo pasado cuando Mesa renunció por primera vez, Rodríguez dijo: "No está en mi estado de ánimo ni en mi actitud personal promocionar ni mi figura ni la presidencia de la Corte para poder acceder a la primera magistratura, en absoluto".
Y, agregó: "Nosotros estamos en una suerte de solución última, en caso de que se produzca esta necesidad de convocar al Presidente de la Corte Suprema".
Y eso es lo que representa ahora Rodríguez, la "solución última", que pasa por la convocatoria a las elecciones.
Quedó claro que, en el ámbito político, nadie quería la transición que finalmente se dio. Y, en el campo social, tampoco se había previsto ese desenlace.
El inicio de las movilizaciones —16 de mayo— coincidió con la autoconvocatoria cruceña al referéndum autonómico y con la promulgación de la Ley de Hidrocarburos en el Congreso. Esos dos hechos configuraron un clima de tensión en base a dos demandas: la nacionalización de los hidrocarburos y la Asamblea Constituyente, como el lado contrario al referéndum de autonomías.
Finalmente, Vaca Díez abrió la vía a Rodríguez para frenar el plan de Mesa para quedarse. También Mesa terminó apoyando y aplaudiendo la elección de Rodríguez para evitar que Vaca Díez se hiciera del poder. Lo mismo ocurrió con el MAS, de Evo Morales, y con los movimientos sociales.