Los parlamentarios de la ex coalición de gobierno se enteraron que Carlos Mesa se preparaba para cerrar el Congreso y entonces decidieron pedir a Vaca Díez que haga público un compromiso de renuncia. El presidente del Senado respondió que ya había tomado la decisión y que la postergó porque esperaba que se respete la institucionalidad. Había llegado a Sucre acompañado de su familia, con la esperanza de asumir la Primera Magistratura.
El 17 de marzo de este año Carlos Mesa renunció por primera vez a la Presidencia y, aunque públicamente el MIR apoyó su permanencia, fue el primer momento en que comenzó a dudar de la continuidad de mando del ex jefe de Estado y a analizar la probabilidad de que Hormando Vaca Díez asuma la Primera Magistratura.
La oportunidad se presentó 81 días después, el 6 de junio, tras la segunda renuncia. Tres días más tarde, el 9 de junio, en Sucre, el presidente del Senado se preparaba para asumir el mando de la nación y para ello había llegado a la capital acompañado de su familia.
Su optimismo era tal que en el ajetreo de la jornada le traicionó el subconsciente y, a una pregunta de un grupo de periodistas, respondió: "como Presidente de la República, perdón... como Presidente del Congreso". Eso ocurrió a las 12.30 horas en instalaciones de la Prefectura, en la Plaza 25 de Mayo, luego de una conferencia de prensa en la que los presidentes del Legislativo hicieron conocer que la sesión para analizar la renuncia de Carlos Mesa había sido suspendida hasta las 18.00 horas.
Tres horas y media más tarde moría un cooperativista minero en la población de Cabezas y otras tres horas después los parlamentarios de la ex coalición —MNR, MIR, NFR— aterrorizados por una posible venganza de los trabajadores del subsuelo y enterados del posible cierre del Parlamento, sepultaban los sueños presidencialistas de Vaca Díez.
Esa jornada fue el sepulcro de un deseo que Vaca Díez había acariciado desde el mismo 17 de octubre, cuando renunció a la Presidencia Gonzalo Sánchez de Lozada y se abrió la posibilidad de que Carlos Mesa haga lo mismo. Entonces, esa idea fue analizada por un entorno muy cercano al mirista, simplemente como un paso legal definido por la propia Constitución Política.
Luego, según recuerda el operador político del MIR, Óscar Eid, los ex aliados de gobierno vieron en Mesa a la persona que debía cumplir con el mandato que había comenzado el 2002. Le ofrecieron apoyo y la respuesta fue un discurso antipartidos, el marginamiento del Congreso en la toma de decisiones y la conformación de una bancada oficialista nutrida desde las bancadas de sus ex aliados.
Entonces, la relación de Mesa con el Legislativo, particularmente sus ex aliados, se fue deteriorando, hasta que el 17 de marzo se produjo la primera renuncia. Fue cuando en el MIR y el MNR comenzó a rondar la idea de "Hormando Presidente".
Según Eid, es el momento en que Mesa muestra "un grado avanzado de confusión" y su gestión comienza a derrumbarse. "Es como mover una piedra de un edificio: de principio, uno no nota que lo resquebraja".
Aunque el mirista asegura que esta valoración partidaria no estuvo acompañada por un trabajo político destinado a lograr la caída de Mesa, otras fuentes de la ex coalición aseguran que el MNR sí trabajó con ese objetivo, con el apoyo de algunos ex aliados y sectores cruceños que convirtieron a Mesa en un enemigo de Santa Cruz.
El MNR tiene el control de la brigada cruceña con 11 de 25 legisladores, a los que se suman seis del MIR, entre ellos Hormando Vaca Díez, y cuatro de NFR. El 9 de junio, éste sería el principal eje de respaldo para que el Presidente del Senado estuviese a punto a asumir el mando de la nación.
De acuerdo con varias fuentes consultadas por La Razón, la segunda renuncia de Mesa, anunciada en medio de un diálogo iniciado por la Iglesia a pedido de propio Presidente, fue la piedra en la que comenzó a edificarse el proyecto para ungir a Vaca Díez Presidente y conseguir el objetivo movimientista de acortar el mandato de quien les traicionó en octubre de 2003.
Unos días antes, el domingo cinco de junio, en un encuentro previo a una reunión con la Iglesia, Mesa habría propuesto a Vaca Díez y Cossío dos opciones: renunciar bajo la garantía de un acuerdo político que le permita buscar la reelección o renunciar y que el Congreso le rechace la renuncia para que, de inmediato, convoque a elecciones.
Vaca Díez comentó esta propuesta con el jefe de bancada de su partido, Rafael Oviedo, y le informó que fue rechazada. Según Oviedo, luego la Iglesia les pidió (a Mesa, Vaca Díez y Cossío) que la sucesión llegue hasta Eduardo Rodríguez, propuesta que aceptaron verbalmente y que finalmente, tras la renuncia de Mesa, el acuerdo no se respetó.
Por eso es que la Iglesia, el miércoles 8, informa que el criterio mayoritario en el diálogo fue que se llame a elecciones, pero no precisa quién debería hacerlo. Eid dice que pudo haberlo hecho Rodríguez, pero también Vaca Díez.
Un día antes y con un plazo de 48 horas, Vaca Díez convoca para el jueves a la sesión de Congreso para analizar la renuncia de Mesa. Fuentes consultadas por este medio señalaron que esos dos días fueron necesarios para que Vaca Díez garantice, desde Santa Cruz, el respaldo a su plan presidencialista, aunque también dio tiempo para que los movimientos sociales que pedían su desistimiento se trasladen hasta Sucre. Hasta ahora Oviedo no encuentra una explicación a ese plazo.
Logrado el apoyo en Santa Cruz, incluso de militares que estaban preocupados por la inacción del Gobierno frente a un movimiento social que consideraban que ponía al país al borde del colapso, Vaca Díez llega a Sucre el jueves, junto a los miembros de la brigada cruceña, su esposa y uno de sus hijos.
Se reúne en la Prefectura con Cossío y los jefes de bancadas y brigadas hasta las 12.30 horas, intentando definir la metodología de trabajo para la sesión. MNR, MIR y NFR proponían respetar el orden del día (lectura de correspondencia y consideración de la renuncia), mientras el MAS y el MIP insistían en la previa renuncia de Vaca Díez y Cossío y, si no ocurría esto, amenazaban con acciones de hecho para evitar que se instale la sesión.
Fue cuando se decidió declarar un cuarto intermedio y postergar la sesión para las 18.00. Hasta ese momento, el único escollo entre Hormando Vaca Díez y la Presidencia de la República era la amenaza masista. El semblante del Presidente del Senado expresaba su confianza.
Luego los ex aliados se quedaron en instalaciones de la Prefectura, junto a Cossío y Vaca Díez, mientras los legisladores del MAS y el MIP se reunieron en un hotel cercano. En la Prefectura, según el diputado Gustavo Torrico (MAS) los ex aliados se estaban "repartiendo pegas" y, según Oviedo, Hugo Carvajal (MIR) y Eloy Luján (NFR), discutían estrategias políticas.
Varias fuentes señalaron que en esa reunión existía consenso en torno a que la sucesión presidencial debía pasar por Vaca Díez, aunque no sobre el período ni los objetivos de su gestión. El MNR lo quería en la Presidencia hasta el 2007, mientras en los otros partidos unos apoyaban esta posición y otros creían que, una vez asuma el mando, debía convocar a elecciones. "Creo que debía estar jurando con una mano y llamando a elecciones con la otra", comenta Eid.
Sin embargo, la estantería se cae cerca de las 16.00 horas, cuando llega la noticia de la muerte del minero en Cabezas y los parlamentarios se enteran que campesinos y mineros querían vengarse y amenazaban con lincharlos. A ello se suma un informe de Vaca Díez en el que revela que el Prefecto de Chuquisaca recibió la instrucción del delegado presidencial, Jorge Cortez, de dejar pasar a los mineros.
A las 16.30, NFR, mediante su jefe de bancada, Eloy Luján, hace conocer que se debía convocar a elecciones, pero no dice si Vaca Díez debería renunciar. A las 18.23 Vaca Díez sale de la Prefectura rumbo a El Tejar, buscando seguridad en el Regimiento Segundo de Infantería. A las 19.00, las bancadas de los ex aliados se reúnen con Cossío en el Hotel Plaza y se enteran, de una fuente cercana al Palacio, según Oviedo, que Mesa estaba a punto de anunciar el cierre del Congreso y la convocatoria a elecciones, por lo que deciden convocar a Vaca Díez para pedirle que anuncie su renuncia. Es en ese momento cuando desaparece cualquier posibilidad de que Vaca Díez llegue a la Presidencia.
Varias fuentes señalaron que Vaca Díez llegó al lugar e informó que había tomado la decisión de renunciar con anterioridad, que incluso la hizo conocer a la Iglesia y que no la había hecho pública porque consideraba que debería respetarse la vía constitucional. La Razón intentó hablar con él, pero no pudo atender esta solicitud.
Luego acordaron acelerar el anuncio público de la decisión, porque conocían que Mesa preparaba un mensaje para anunciar una decisión histórica. Después, el ex Presidente confesó al diario colombiano El Tiempo que si el Congreso no tomaba esa decisión, hubiera realizado "un anuncio que hubiera cambiado la historia del país".
“El MIR nunca se planteó como tema central el de tener una estrategia para la sucesión. Ese tema es un tema constitucional”, Óscar Eid.
“Buscábamos la sucesión constitucional, pero también teníamos que tener un termómetro del país y estaba movilizado”, Rafael Oviedo.
“Era un fujimorazo lo que se quería implementar en Bolivia y para ello se hizo consultas a personalidades políticas...” Hugo Carvajal.
LAS FECHAS DEL SUEÑO
17 de octubre de 2003 • Gonzalo Sánchez de Lozada huye del país rebasado por la presión social. Su vicepresidente, Carlos Mesa, decide quedarse. Si renunciaba, asumía Hormando Vaca Díez.
17 de marzo de 2005 • Mesa renuncia. El MIR le pide que gobierne, aunque concluye que su gestión comienza a desmoronarse. Toma cuerpo la idea de que Vaca Díez podría asumir la Presidencia.
6 de junio de 2005 • Mesa vuelve a renunciar y un bloque político-regional impulsa la idea de que Vaca Díez asuma la Presidencia. La posibilidad se esfuma tras la muerte de un minero y una amenaza de golpe.