Los parlamentarios temieron por sus vidas. Dos de ellos sufrieron desvanecimientos, tres caminaron por los techos de su hotel buscando una salida alterna. Otros dos disputaron una gorra para disfrazarse y escapar. Vaca Díez pidió un avión que nunca llegó. Mario Cossío se desesperó. La Policía les dijo que estaba a punto de ser rebasada. La tensión bajó cuando Vaca Díez desistió de ser Presidente. El ex ministro de Gobierno dice que ningún parlamentario sufrió un rasguño el 9 de junio.
El pánico invadió a los legisladores. Por segunda vez, en tres semanas de protestas, los miembros del Poder Legislativo sentían, en carne propia, el rigor de las movilizaciones sociales, sólo que esta vez, muchos de ellos, empezaron a temer por sus vidas.
Eran alrededor de las 15.00 del 9 de junio y la certidumbre de los miembros del MNR, MIR y NFR acerca de la posesión del senador Hormando Vaca Díez como Presidente comenzaba a derrumbarse con la noticia emitida por las estaciones de radio sobre la muerte de Carlos Coro Mayta, uno de los más de 4 mil mineros que al final llegaron hasta la capital.
Dinamitazos, marchas alre-
dedor de la plaza, bloqueos, gasificaciones y enfrentamientos, terminaron por diseñar una especie de campo de batalla en pleno centro sucrense. A pocos metros de ese escenario violento, en el edificio de la Prefectura, a las 16.00, en un acto desesperado, Vaca Díez pedía al ex ministro de Gobierno, Saúl Lara, un avión Hércules para sacar a los parlamentarios de la capital.
La respuesta fue que eso no era posible por razones operativas. "Esos aviones son de EEUU, había que pedirlos, además que el aeropuerto de Sucre no tiene señalización", dijo Lara el martes pasado.
La actitud de Vaca Díez contrasta con la asumida seis horas antes, a las 10.30, cuando en un traje oscuro impecable, zapatos recién lustrados y una gran sonrisa, entraba a la Prefectura para reunirse con los jefes de las bancadas y de las brigadas.
Mientras Vaca Díez pedía el avión, el diputado Mario Cossío y otros parlamentarios se ponían cada vez más nerviosos, según el relato que este medio obtuvo de un miembro del equipo de seguridad del senador mirista. "Había tal desesperación, que Vaca Díez pedía informes policiales a cada momento. Luego de que conoció que el avión Hércules que exigió al Gobierno no llegaría, se organizó un plan para proteger primero la vida de las congresistas mujeres", contó la fuente.
Un diputado además reveló que Cossío, en ese momento, "entró en pánico, su cara se desfiguró, y se asustó tanto que llamó personalmente al presidente de Aerosur para pedirle un avión". "Reaccionó mal, no estuvo a la altura de los acontecimientos, transmitió su miedo a los presentes, en especial a las mujeres entre las que estaban la cruceña Roxana Sandóval (MNR) y la senadora Ana María Flores (NFR)". Hubo llanto.
Ante ese escenario de caos, la única esperanza de seguridad era la Policía. Sin embargo, los congresales no esperaban que ésta se declararía incapacitada para seguir conteniendo las movilizaciones, como lo reveló el diputado del MNR, Luis Eduardo Siles. "Entró un oficial de bigotes de alto rango, y dijo que la Policía estaba a punto de ser rebasada, que ya no garantizaban nuestra seguridad". Esa versión, además, fue confirmada por el jefe de los diputados de NFR, Eloy Luján.
A ello, Siles añadió que "hasta el oficial que cuidaba el hotel me dijo que ya nada era seguro".
Por otro lado, una fuente cercana al diputado Cossío reveló que, "ante la negativa de renuncia de Vaca Díez (que finalmente ocurrió a las 21.00), se trataba de convencer al doctor (Cossío) de que sea él quien dé el primer paso con su dimisión, para dar una señal política", ese hecho no ocurrió.
La desesperación fue tal que La Razón evidenció que a las 17.30 el senador tarijeño Óscar Zamora (MIR) salía de la Prefectura en una vagoneta rumbo a su hotel, a dos cuadras, donde se vio que prácticamente fue alzado por sus ayudantes. Esa versión fue confirmada por funcionarios del hotel que lo vieron "muy mal".
Ése no fue el único caso que afectó la salud de algún congresal. El también senador, Carlos Sandy, tuvo que ser trasladado a un centro médico luego de haberse desvanecido por algunos segundos. Cuando era ingresado al hospital un grupo intentó agredirlo.
Mientras eso ocurría, dos parlamentarios, uno del Chaco y otro de Oruro, ambos del MIR, "se peleaban" por una gorra, con la que, según dijo uno de sus colegas, pensaban disfrazarse para escapar y no ser reconocidos.
Pero, la desesperación tocó a otras víctimas. Tres parlamentarios "inspeccionaban" el techo de su hotel, "para encontrar una salida alterna en caso de que los mineros logren vencer a la Policía", según confirmó uno de los que hicieron la acrobacia. Se trata de los diputados por Tarija, Soledad Guerra y Fernando Castellanos, y del paceño Luis Eduardo Siles.
Según cuenta el jefe de bancada de los diputados del MIR, Rafael Oviedo, el anuncio de los mineros de entrar incluso a los hoteles, "atemorizó a varias parlamentarias a las que había que cuidar ante el clima de tensión". "Me acerqué a la Policía y a un teniente le dije, ¡por dónde podemos salir!, y él me dijo: ¡No, pues, si es por la culpa de ustedes que estamos así! Entonces, él estaba más nervioso que nosotros", añadió.
En la línea que marcaron Vaca Díez y Cossío el mismo día en que sucedieron los hechos, Oviedo dijo que se debe investigar la actitud del Gobierno en Sucre que, según él, permitió que las movilizaciones ejerzan presión sobre las decisiones congresales. En respuesta, Lara hizo notar que su trabajo fue efectivo, prueba de ello es que, "no hay un parlamentario que haya sufrido un rasguño".
Según Lara, de eso se encargaron el viceministro de Régimen Interior, Adrián Oliva, que estuvo en Sucre, trabajando estrechamente con el comandante de la Policía, general David Aramayo, y el delegado, Jorge Cortez. Luego de los hechos de esa jornada, ningún parlamentario reportó lesiones a causa del conflicto.
Otro político que estuvo aquel día es Mauricio Balcázar, yerno del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, quien, según fuentes del anterior Gobierno, llegó en el mismo avión que Vaca Díez.
El inicio de estos hechos coincide con la declaración de Vaca Díez (10.30) en sentido de que es "una decisión personalísima" la renuncia a la sucesión. Y terminan, a las 21.00, cuando el mismo Vaca Díez abre la vía para que Eduardo Rodríguez sea Presidente.
LOS TESTIMONIOS
“Una piedra casi me llega a la cabeza” Luis Eduardo Siles. Vocero y diputado del MNR. “Estaba llegando a mi hotel y alguien ante la vista y paciencia de dos policías me tiró una piedra enorme que casi me llega a la cabeza. Si eso hubiera ocurrido creo que no la contaba”, relató el parlamentario. Dijo que los policías que vieron la agresión no pudieron hacer nada y se limitaron a pedirle que se vaya a su hotel, porque "cualquier cosa podía suceder". Siles además contó que estuvo recluido durante casi todo el día en su habitación siguiendo las estaciones de radio. "Es increíble cómo los medios daban cobertura a las amenazas de los mineros, que decían que nos iban a descuartizar; tal vez generó un clima de la mayor inseguridad para los legisladores que nos vimos amenazados".
“Todos temimos por nuestras vidas” Eloy Luján. Diputado, jefe de bancada de NFR. “Una vez que se supo de la muerte del minero hubo nerviosismo; a partir de allí las cosas empezaron a ponerse más críticas, con la información de que el delegado Jorge Cortez había instruido que los mineros entren a la ciudad, ahí todos temimos por nuestras vidas", dijo el parlamentario. Relató que cuando la crisis se agudizaba, la Policía instruyó que todos los parlamentarios se reúnan en un solo lugar. "Ello era casi imposible porque muchos de los congresales se habían repartido en varios lugares de la ciudad buscando refugio", comentó. Luján dijo además que valoró mucho el trabajo de la Policía de La Paz que fue, en definitiva, la que controló la situación, "por su experiencia en los conflictos". Y añadió que Mesa quiso truncar al Congreso.
“Mesa permitió que se nos presione” Rafael Oviedo. Diputado y jefe de bancada del MIR. Para el parlamentario, "nunca existió la seguridad desde el Gobierno porque Mesa estaba y siempre ha estado en contra del Parlamento". Según dijo, una prueba de ello es que el delegado Jorge Cortez instruyó que los mineros ingresen a la ciudad de Sucre, "y ya no se los detenga en los resguardos policiales de los caminos; entonces eso quiere decir que había la intención, desde el Ministro de la Presidencia y el Presidente de la República, de que los mineros entren a presionar a los congresistas. Mesa permitió que se nos presione para que se produzca la sucesión constitucional hasta Rodríguez". Oviedo recordó que luego de la muerte de Coro, los mineros habían anunciado que victimarían a los parlamentarios por lo que se pidió un avión.
“El pánico no era justificado” HUGO SAN MARTÍN. Diputado de la bancada patriótica. "Quienes sufrieron más fueron los parlamentarios que estaban en hoteles cerca de la plaza; sin embargo, creo que las sensaciones de pánico no estaban justificadas porque había seguridad y desde mi punto de vista hubo más seguridad que en La Paz, la Policía tenía el control". El parlamentario además relató que él y otros seis congresales de la bancada patriótica pasaron a pocos metros de las movilizaciones de maestros y estudiantes y que ni siquiera los abuchearon, "no sé por qué", dijo. San Martín además dijo que no tienen justificativo aquellas versiones que quieren culpar al Gobierno por la supuesta inseguridad. "Las garantías de seguridad estaban dadas, había un amplio despliegue", contó.
Los protagonistas
Eduardo Rodríguez Veltzé Paciencia • El actual Presidente de la República esperó hasta el último momento del día la decisión congresal que lo encumbró en el poder. Sin embargo, uno de sus colaboradores más cercanos, Germán Gutiérrez, sostenía reuniones con la bancada patriótica, que se oponía a la sucesión de Hormando Vaca Díez. Cuando le preguntaron a Rodríguez por su gabinete mostró desconcierto. Todo fue rápido y sorpresivo.
Hormando Vaca Díez (MIR) Hábil • Presionado por las movilizaciones, el senador mirista tuvo de recurrir a un discurso donde se expuso como víctima de un plan, según dijo, urdido por el Gobierno y el MAS. Fue el blanco de las protestas. Resguardó su seguridad en el cuartel de la zona de El Tejar, luego de la muerte del minero. Luego, cuando supo del plan de Mesa para quedarse, volvió al Hotel Plaza y anunció su negativa a la sucesión.
Mario Cossío Cortez (MNR) Soporte • Fue clave para que Vaca Díez mantenga su intención de asumir la Presidencia. Antes de que se realizara el Congreso en Sucre, Cossío había dicho que no tenía interés en asumir el mando, en caso de que Vaca Díez no lo hiciera. En Sucre, oficializó su decisión después de Vaca Díez. En su discurso de renuncia y en el que dio en el Congreso, destacó los logros del Parlamento y atacó al todavía presidente Mesa.
Mauricio Balcázar (MNR) Operador • El yerno de Goni estuvo en Sucre, aunque nunca se supo qué estaba haciendo. Llegó a la capital en el mismo vuelo de Hormando Vaca Díez. Pese a los intentos de la prensa no se pudo confirmar su paradero, pero se supo que antes de Sucre encabezó las negociaciones para que el Congreso acepte la renuncia del presidente Mesa.
General David Aramayo (Policía) Seguridad • El Comandante de la Policía hizo posible un despliegue de seguridad pocas veces visto en Sucre. Pese a la presión, los parlamentarios no sufrieron daños. Aramayo comandó un operativo de seguridad que en ningún momento dejó entrar a los manifestantes a la plaza. Además, en los enfrentamientos con los que protestaban, no se registraron heridos graves.
Román Loayza (MAS) Organización • La capacidad de organización de los campesinos de Potosí y Chuquisaca, encabezados por Román Loayza, llenó la capital de marchistas, que llegaron para oponerse a Vaca Díez. Aunque, fuentes políticas aseguran que en esa operación tuvo participación el Movimiento Bolivia Libre (MBL), que tiene poder en Chuquisaca y también en Sucre.
Wálter Villarroel (minero cooperativista) Convocatoria • Unos 4 mil mineros cooperativistas encabezados por Villarroel, invadieron las calles de Sucre para protestar en contra de la sucesión constitucional. Son los mineros que, según algunos parlamentarios, responden a Mesa. Según cálculos policiales y de los propios mineros, habrían llegado a la capital entre 3.000 y 5.000 personas portando dinamita.
Jorge Cortez (Delegado presidencial) Articulador • Fue el enviado del Gobierno y la persona encargada de la coordinación de la seguridad entre el Ministerio de la Presidencia, la Policía y las Fuerzas Armadas. Trabajó para garantizar la sesión del Congreso, aunque varios parlamentarios lo acusan de haber puesto la vida de éstos en peligro cuando exigió que entraran los mineros a la capital.