Mientras en numerosas partes del mundo cualquier servicio del gobierno puede obtenerse por correo y hasta por Internet, en nuestro país, un ancla nos impide movernos.
La falta de respeto a nuestro tiempo y tolerancia que cada uno de nosotros sufrimos no se circunscribe a sacar la cédula. También obtener el pasaporte, las placas de los vehículos, la licencia de conducir, pagar los impuestos a tiempo y hasta a veces que un funcionario de cualquier ministerio entienda que no hemos muerto y que estamos haciendo un reclamo, vivos y en frente de él, ya que se ha perdido el libro con nuestra acta de nacimiento, —ergo no existimos—, es un calvario.
Cuando comienza este Gobierno, les propongo a los altos funcionarios que si implementaban un sistema que le permitiera a la gente sacar la cédula, la licencia, el pasaporte y las placas en quince minutos, sin cola y sin matracas se meterían al país en el bolsillo.
Para mí eso es elemental y hasta sencillo de conseguir. Hace falta inversión y gente capaz, por supuesto, pero no en esta era de tan avanzada tecnología, el costo no es tan elevado como algunos suponen y los frutos son invalorables.
Sin embargo, hasta el momento, la "Revolución Moral" no ha podido con "el cuco" la obtusa manera de pensar que puede conducir al naufragio de la llamada "responsabilidad compartida". Y es que con el permiso de ustedes y de los "amig@s" del Gobierno, desde mi punto de vista, el descontento hacia los llamados "altos funcionarios públicos", tuvo su origen en su incapacidad para solucionar esos detalles que significan interés por la gente; detalles como el de no obligar a la gente a madrugar para agarrar un numerito a fin de que lo tengan en cuenta si necesita atención médica, sacar o renovar la cédula, etc.
Porque si todavía me dijeran que ese madrugonazo es una vez cada diez años y que tras hacer la cola se van para su casa con la cédula plastificada, tal vez alguno diría que valió la pena. Pero no, ustedes saben, porque los sufren, que les toman la foto con unas cámaras de colección y les dan un papelito para que vuelva en 48 horas a retirar la cédula plastificada. Por supuesto, que transcurrido el tiempo la misma no está lista.
Lo que pasa hoy es que el país se cansó. Se cansó de la ineficiencia, de las palabras. No importa quién gobierne, llámenlo como sea. El problema es que ninguno ha dado pie con bola en resolver esos detalles, que tanto molestan, que suman mucho a otros problemas, que no son detalles.
Y como el país se cansó, la única soga a la que puede asirse este flamante Gobierno para no ahogarse, es la del resultado (...)
Mas éste no es un problema exclusivo del Gobierno. El día que se vaya, cuando llegue quien lo sustituya deberá respetar al país en esos detalles, que le agradeceremos a este Gobierno, y que la democracia no ha sabido satisfacer, a riesgo de ser sacudido si no cumple.
El problema de los altos funcionarios de gobierno, siempre es similar al de los senadores, diputados, jueces, éstos se preocupan tanto en hallar la verdad procesal, que no se percatan que estas pocas veces coinciden con la verdad de los hechos.
Estos grupos suelen preocuparse tanto de sacar cuentas de cómo capitalizar los fracasos de sus rivales, que no se preparan para capitalizar sus propios aciertos.
El boliviano de hoy —luego de octubre y junio— lo que pide es paz, progreso, calidad de vida y respeto. Cosas tan elementales y sencillas.
*Yesid Mariaca es comunicador social, licenciado en Literatura.
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