En casi todos los países del mundo, el alcohol carburante significa una alternativa favorable para el ahorro en el consumo de petróleo. En Brasil representó el mayor ahorro de su historia: más de 2.000 millones de dólares en importación de combustible tradicional.
El presidente Eduardo Rodríguez promulgó una trascendental ley sancionada por el Congreso Nacional, mediante la cual se autoriza el uso del alcohol carburante en el transporte automotor del país. La aplicación de este energético en las gasolinas y el diesel promoverá nuevas inversiones agroindustriales, diversificará la producción de caña de azúcar, creará más empleo y permitirá el pago de Bs 0,33 centavos por litro de alcohol mezclado en tributos al erario fiscal.
La ley promulgada autoriza la adición del 10 por ciento de alcohol carburante en las gasolinas y el diesel. En principio se hará efectiva esta adición en el departamento de Santa Cruz y, en una segunda fase, en el resto del país, a partir del segundo año. Bolivia se incorpora al uso del alcohol carburante con más de 30 años de retraso. La mezcla, distribución y comercialización no requiere de procesos especiales, en cambio, aumenta el octanaje de ambos carburantes.
En casi todos los países del mundo, el alcohol carburante significa una alternativa muy favorable para el ahorro en el consumo de petróleo. En Brasil representó el mayor ahorro de su historia —más de 2.000 millones de dólares en importación de combustible tradicional—, además de la impresionante ampliación de su frontera agroindustrial.
En Japón, Alemania, Estados Unidos, Colombia y otros países, los gobiernos promueven el desarrollo de la industria alcoholera con fines energéticos, mediante subsidios, exenciones tributarias y toda suerte de incentivos. En Bolivia, el proyecto fue rigurosamente analizado por la industria cañera nacional, liderada por el Ingenio Azucarero Guabirá S.A. y la Unión de Cañeros Guabirá.
La aplicación del Proyecto Alcohol Carburante no incrementará el precio final de venta de las gasolinas y diesel, y será comercializado por los canales habituales sin ningún otro nombre. Además, la actual producción de gasolina, en caso de ser excedentaria podrá ser exportada, con la obtención de divisas, regalías y otros efectos muy positivos. En la primera fase, el proyecto aumentará en 0,4 por ciento el Producto Interno Bruto. En la segunda en 3,6 veces más.
La producción nacional de caña —datos de la zafra del año 2004— utilizó alrededor de 90.000 hectáreas, produciendo cerca de 400.000 toneladas. Para ello se utilizó unos 3.000 predios agrícolas con algo más de 2.700 productores cañeros e intervinieron en la zafra más de 15.000 zafreros y 10 cosechadoras mecánicas. La demanda nacional de azúcar asciende a sólo 6,5 millones de quintales, resultando una producción excedentaria de alrededor de 100.000 toneladas, la cual se exporta con muchas dificultades.
La adición del 10% en las gasolinas y diesel equivaldrá a la siembra de 4.500 nuevas hectáreas de caña, lo cual permitirá una producción de 14 millones de litros de alcohol carburante por año. La inversión será de 5,6 millones de dólares el primer año y una inversión y costo sostenido de 4,4 millones de dólares en los cuatro siguientes años, resultando la inversión total en más de 23 millones de dólares. A su vez, el sector industrial cañero invertirá alrededor de 20 millones de dólares, generando (dentro y fuera del sector) más de 68.000 salarios.