Si en algún momento fue factible exportar el GNL a países de ultramar, ahora se presenta como una operación muy poco probable e incluso desventajosa. Las cifras demuestran que a Bolivia le conviene exportar solamente el gas natural a los países vecinos.
El gobierno del presidente Eduardo Rodríguez está comenzando a aplicar algunas pautas que podrían conformar, a la larga, una política nacional sobre el gas natural, comenzando por definir a dónde y cómo ha de ser exportado.
Para comenzar, se ha definido que los acuerdos suscritos con Perú, por los cuales el gas natural licuado con destino a Estados Unidos y México habría de salir por uno de sus puertos, quedan nulos. No solamente porque Perú está en afanes de exportar su gas hacia nuestros vecinos del sur, sino porque todo el negocio del GNL tiene que ser revisado por nuestro país.
Como segundo paso, las autoridades nacionales han hecho saber que Bolivia pondrá todo su empeño en convertirse en un proveedor seguro de gas natural a Brasil y Argentina, los países más grandes de Sudamérica. Por el momento, Bolivia vende a Brasil 24 millones de metros cúbicos diarios y a la Argentina 6 millones. La desconfianza que surgió en esos países debido a la inestabilidad política boliviana y a sus eventuales repercusiones en el suministro de gas, hicieron que sus autoridades anunciaran que buscarán otros proveedores, más seguros y confiables. Bolivia deberá demostrar ahora que es un proveedor seguro y confiable.
Esos dos países son el mejor mercado para el gas boliviano. Los gasoductos están construidos y el costo de transporte no es muy alto. Podría bajar, pero eso será motivo de negociación. Este detalle, el del costo del transporte, hace inevitable aludir al costo de transporte del GNL, que es mucho más alto, porque supone gasoductos, procesos de licuado del gas, transporte en barco y proceso de regasificación en destino.
Como se sabe, las empresas pagan impuestos sobre una cifra que es el resultado del precio de venta menos el costo del transporte. Esta operación muestra que lo más conveniente para Bolivia es vender su gas mediante gasoductos, a los países vecinos.
Si en algún momento fue factible exportar GNL a países de ultramar, ahora se presenta como una operación muy poco probable e incluso desventajosa para Bolivia.
El precio del GNL. Según han previsto expertos internacionales, tenderá a bajar, en vista del fuerte incremento de la oferta, que se dará cuando Rusia y Qatar estén en su capacidad máxima de exportación. Si el precio de venta del GNL ha de ser, como dicen esos expertos, de 3 a 4 dólares el millón de BTU, el negocio sería pésimo para Bolivia, porque el costo de toda la operación de exportación seguirá siendo de 2,45 dólares por esa misma unidad.
Por lo tanto, estas cifras muestran que a Bolivia le conviene solamente exportar el gas a los países vecinos. Si Chile ha de estar entre ellos, será seguramente resultado de negociaciones que tengan que ver, exclusivamente, con el tema del precio. Las otras consideraciones que fueron mencionadas por el anterior gobierno no tenían futuro.
La política del gas que está por elaborarse deberá tomar en cuenta que muchos de los problemas y de las tensiones que vive el país podrían disminuir si es que se encarara, realmente y con decisión, un plan para hacer que el gas llegue a las casas de todos los bolivianos, abarate el costo del transporte y produzca así mejores condiciones de vida.
Y, como se ha dicho ya en estas páginas, habrá que ir elaborando una política energética para un aprovechamiento eficiente de las condiciones favorables que tiene el país en esa materia.