“El Estado debe trabajar para el 70% del país” Samuel Doria Medina, líder de Unidad Nacional y candidato a la Presidencia, dice que tiene una propuesta de centro popular. Quiere un país de productores.
Pocos minutos después de haber retornado de un viaje de la ciudad de Cochabamba, el líder de Unidad Nacional recibió la tarde del sábado a La Razón, en su oficina de la zona Sur en La Paz. Antes de empezar el diálogo, él comenta que para su proyecto ya empezó la cuenta regresiva de las elecciones del 4 de diciembre.
Jorge Quiroga y Samuel Doria Medina tienen similitudes. Ambos fueron autoridades del gabinete de Jaime Paz Zamora. Impulsaron el proceso de privatización; nacieron y crecieron políticamente en partidos tradicionales, de los que luego se alejaron. Son dos de los tres candidatos con mayores opciones. ¿Qué lo hace distinto a Jorge Quiroga Ramírez? Obviamente tenemos cosas en común, pero pensamos diferente. La diferencia fundamental es que yo creo que en el país hay que hacer transformaciones importantes, y creo que él no tiene un claro proyecto de país. Está desconectado de los problemas del país, claro, ha estado ausente. Yo estuve en el país. Habría sido cómodo dedicarme a producir, pero el país necesitaba gente que dé salidas. Hay que estar presente cuando hay problemas. No estuve preocupado en la Presidencia, sino en el país. Estuvimos a punto de perder el país. Tengo una propuesta de centro popular; en términos de comida tengo una llajwa, no salsa tomate.
Cuando la opinión pública se refiere a Unidad Nacional, usted aparece probablemente como la única figura. ¿Cuál es el equipo con el que trabaja? Unidad Nacional no la he creado yo solo. Varios miles de bolivianos tomamos la decisión de fundar un instrumento político. No somos un partido de profesionales de la ciudad; en Unidad Nacional hay campesinos, trabajadores, productores de diversos sectores del campo y la ciudad. El sostén fundamental de UN son los productores, la gente que sale temprano a ganar el pan del día, incluidos los transportistas. Tenemos gente en todo el país, eso se ha reflejado en las elecciones municipales…
¿Quiénes conforman el equipo de asesoramiento político más cercano de Samuel Doria Medina? Tenemos una dirección nacional donde están 10 dirigentes, cinco hombres y cinco mujeres, elegidos por voto directo. Estoy como líder nacional; Tania Cárdenas, una profesional cruceña, es la Secretaria General; está Jaime Navarro como Secretario Ejecutivo; Raúl Loayza, María Calcina. Hernán Paredes es una persona importante. Tenemos gente de todos los departamentos y de diferentes sectores.
Algunos analistas comentan que usted tiene virtudes de líder político, pero carece de una importante: el carisma. ¿Qué es el carisma para usted? ¿Cuánto ayuda a un líder con proyecciones? En nuestro país se ha generado un estereotipo de lo que debe ser el político. Un político debe saber bailar bien, tiene que estar dando besos a los niños, debe ser muy atento y yo he manifestado claramente que no quiero ser un político que baile una maravilla o que cante, que salude a todo el mundo. No pretendo tener ese modelo, ya tuvimos varios carismáticos que no nos han dejado muy bien. Soy una persona que sabe resolver problemas complejos, que hizo proyectos económicos exitosos, que sabe generar miles de empleos, que sabe manejar equipos. Me voy a presentar tal como soy, no voy a cambiar mi corte de pelo o mi forma de vestir.
Hace unos minutos dijo que se ubica en el centro popular. ¿Cuáles son los argumentos que lo llevan a elegir esa ubicación? El conocimiento del país; sólo hay unas dos o tres provincias que no las conozco. Conozco las necesidades que tiene el país, parto del diagnóstico de que el modelo económico ha funcionado para el 30 por ciento de la población, el 70 por ciento quedó marginado. Pretender desconocer que algo hay en el país o pretender decir que las cosas están bien, no tiene sentido. Hay que transformar el país, pero sin violencia. Por eso creo que los extremos que se ofrecen al país no son adecuados; la mayor parte del país no es radical.
¿En este momento, hay una derecha o una izquierda? Veo radicalismos en ambos sectores. Por ejemplo, Quiroga por lo que plantea no tiene una idea de cambio y transformación del país. No ve que hay un problema serio; sus frases nos confirman eso. Por ejemplo, dice que hay que pasar del Estado caprichoso al Estado de Derecho. Veo que él representa a los conservadores de este país. En el otro extremo, veo que los radicales han planteado que quisieran hacer algo similar a Cuba. Algo como había hace mil años en este país.
¿Qué es el centro político popular que ofrece? Cuestiono el rol que se le asignó al Estado, el de regular la economía y de ocuparse de la infraestructura. Creo que el Estado debe meterse en la economía. No creo que debamos volver a lo que teníamos antes del 85; pero el Estado sí debe tener un rol. El Estado debe trabajar para el 70 por ciento de la gente, no podemos hablar de un Estado neutro. El Estado da subsidios al 30 por ciento, pero cuando se habla del 70 por ciento es un pecado mortal dar subsidios. En los últimos 20 años, el Estado transfirió a la banca privada 400 millones de dólares, pero ¿cuánto le ha dado al 70 por ciento? El Estado debe tener un rol activo para resolver la pobreza.
En diciembre del 2004, usted dijo a La Razón que se sentía más cerca de Evo Morales que de Jorge Quiroga, y a principios de la semana que acaba señaló que se propone bloquear a Evo Morales. ¿En qué quedamos ahora? En diciembre del 2004, Evo Morales opta por la democracia. Estaba en cogobierno con Carlos Mesa; en ese momento había la expectativa de que ese gobierno podía cumplir la transición hasta el 2007; Jorge Quiroga estaba fuera del país. Considerando que Morales opta por la democracia, yo estaba más cerca de esa posición, que de la de estar ausente. En junio del 2005, Evo Morales se pone a bloquear incluso a Carlos Mesa y destruye la producción; entonces, vemos que ahora los bolivianos tenemos la oportunidad de bloquearlo democráticamente con nuestro voto.
¿Tiene coincidencias y discrepancias con Evo Morales? Con Evo Morales coincido en el diagnóstico de que hay que atender a los pobres, pero no coincidimos en la propuesta. Él cree que para resolver la pobreza hay que bloquear, cuando los bloqueos perjudican a los más pobres, a los productores más pequeños. Pensar que a la inversión extranjera hay que botarla de una patada, no es propuesta. Evo Morales no entiende cómo funciona la economía; nunca pasó de la protesta a la propuesta.
¿Qué coincidencias tiene con Jorge Quiroga? Jorge Quiroga es un buen profesional. Ha trabajado conmigo, ha sido mi Subsecretario de Inversión Pública. Hizo un buen trabajo, pero lo veo desconectado del país; el hecho de ser ex Presidente de la República y no tener una propuesta, es preocupante.
¿Cuál es la propuesta que usted tiene para la Asamblea Constituyente y para el referéndum autonómico, cuidando la unidad del país? Estoy trabajando en dos escenarios, en una propuesta para las elecciones. Mediante la elección, el país optará por una visión de país y eso se ratificará después en la Asamblea Constituyente. Para la Constituyente, hicimos una propuesta hace varios meses, donde dijimos que antes había que hacer una pre Constituyente. Nuestra propuesta, que está en blanco y negro, se impuso. Para las elecciones de diciembre, tenemos una visión clara de lo que se debe hacer en los próximos 20 años, para reducir la pobreza, porque creemos que el origen de los problemas es el económico; antes que la Constituyente y las autonomías, hay que empezar a resolver el tema económico. Si no lo resolvemos, seguiremos con la crisis.
Entonces, ¿en qué consiste su propuesta de país? Es una propuesta hecha con la participación de muchos sectores. Busca construir una economía con empresas populares y seguridad para todos. Esos son los dos problemas más importantes en el país. De qué sirve a los bolivianos saber leer y escribir, estar vacunados pero estar condenados a no tener un empleo. Entonces, hay que dedicarse al 70 por ciento de la población, pero de manera productiva. Mi propuesta es cómo vamos a generar miles de pequeñas empresas en el campo y la ciudad, y ahí habrá un activo rol del Estado. Hoy debe haber una Corporación Boliviana de Fomento para la pequeña empresa y el Estado debe canalizar recursos para apoyar a ese sector. No una banca de fomento de grandes créditos. Si es que hay que subsidiar un tasa de interés, no me voy a sonrojar, porque los chilenos para alcanzar su desarrollo lo han hecho con Corpo; Brasil con Proex y Estados Unidos con su agricultura. Hay miles de pequeños productores que no tienen nada de apoyo; en los próximos cinco años pretendo movilizar mil millones de dólares para la pequeña empresa y la artesanía.
¿Con qué recursos? Tengo experiencia. En los últimos años he canalizado 200 millones en la industria del cemento, con buenos proyectos. Y veo que es factible conseguir mil millones de dólares desde el Estado. Y si esa cantidad de dinero se inyecta en el país, creo que podemos salir del círculo de la pobreza. En el equipo económico vimos que con esa inyección de recursos en el sector informal, podemos lograr un crecimiento de uno y dos por ciento, lo que combinado con el sector formal se podría llegar al seis o siete por ciento de crecimiento anual. Además, está claro que hay que apostar al sector informal para generar empleos.
¿Su principal propuesta es convertir a Bolivia en país de productores? Sí, con empresas populares. No es teoría, sé que eso es posible. Si volcamos todo el Estado y la cooperación hacia esos productores, tendremos buenos resultados. El Estado se ha endeudado más de un millón de dólares por gestión para cubrir el déficit o para incentivar el sector moderno.
Cuando usted dice que el problema del país es económico, podría ser señalado que es un ortodoxo neoliberal… No planteo cosas para buscar el aplauso de todos. Vengo trabajando muchos años en el país. La mayor parte de los bolivianos considera que el problema es económico. El otro pilar de mi propuesta es seguridad para todos y con ello me refiero al cumplimiento de la ley. Para vivir en democracia es fundamental el respeto a la ley, por eso es importante que en diciembre salga un Presidente con un mandato claro. Si soy elegido, voy a hacer cumplir la leyes.
Usted ha presentado al menos dos propuestas para encauzar el tratamiento de la Ley de Hidrocarburos. ¿Qué se podría hacer para descongelar las inversiones con las empresas petroleras, exportar más gas? Hay problemas que no se han resuelto desde la capitalización de las empresas. Detectamos que el principal problema de la capitalización es que los bolivianos estamos convencidos de que los pocos negocios que hay en Bolivia son para los extranjeros, que Sánchez de Lozada no dio oportunidad a los bolivianos. Desde ese punto de vista, tiene que haber una participación de los bolivianos, ya sea privada o boliviana, en las empresas capitalizadas. Entonces, esa es una decisión para todos los sectores. En el caso del sector hidrocarburos, el 2002 planteé el tema de los impuestos, decía que la Universidad Católica pagaba más que las petroleras. Creo que ese es el único tema que ha mejorado en la actual ley, que lastimosamente es confusa y demagógica. Por ejemplo, hacer una empresa nacional y estratégica, pero descuartizándola, es el absurdo más grande. Hay muchos problemas en esa ley. Desde hace mucho tiempo, planteo que debemos tomar lo bueno de ambos sistemas. No podemos volver al YPFB del pasado, ni quedarnos en lo que estamos. Planteo una empresa pública y eficiente como Petrobras, cuyas decisiones estratégicas las toma el Estado, pero la mayoría de sus acciones son privadas y además cotiza en la Bolsa de Valores.
Volvamos al tema político. ¿Cuál es la fórmula para hacer compatibles la agenda de oriente y occidente en las próximas elecciones generales? Para empezar, yo invierto en Santa Cruz desde hace más de 10 años. La principal fórmula es entender y saber qué es lo que pasa en Santa Cruz. El presidente Mesa y muchos intelectuales del occidente creen que allí actúan cuatro latifundistas y oligarcas. Santa Cruz ha reducido la pobreza al 38 por ciento, cuando el promedio nacional es del 56 por ciento. Más de un millón de personas han migrado del occidente al oriente. Si uno ve los indicadores sociales de Santa Cruz, están por encima del promedio latinoamericano, son muy cercanos a los que tiene Uruguay. A mí me consideran un empresario más de Santa Cruz. Eso me permite pensar que, si soy Presidente de los bolivianos, voy a gobernar con mucha gente de Santa Cruz, porque ellos tomaron las decisiones correctas, pero también soy un empresario del occidente. Estoy en Viacha, en Oruro y Sucre. Conozco las necesidades y preocupaciones. Tengo una ventaja sobre los otros candidatos. Evo difícilmente puede tener interlocutores en Santa Cruz y Tuto difícilmente los tendrá en El Alto. Puedo conversar y trabajar con ambos actores. Puedo hacer un equipo de bolivianos, del oriente y occidente.
Usted, como empresario, ha contribuido al país en diversos ámbitos. ¿Qué le lleva a creer que su participación en la política será auspiciosa? Primero, estuve en el sector público. He sido ministro y conduje la economía de este país. Se pueden hacer las cosas en el sector público, con iguales resultados que en el sector privado y se puede ser honesto. Segundo, usando mi cabeza de hombre práctico, puedo hacer cosas importantes. Es el caso de las privatizaciones. Yo estoy orgulloso de las privatizaciones, porque las empresas no las vendí a los extranjeros. Guabirá era un nido de ladrones. Se perdían miles de toneladas de azúcar, les echaban la culpa a las abejas, pero también se perdían los sacos de tocuyo. Me costó bastantes peleas venderla y la vendí a trabajadores y a empresarios. Guabirá ha multiplicado su producción y exporta. Es un ejemplo de que sí se pueden hacer las cosas.
¿Cuál es el perfil que usted tiene para su candidato a la Vicepresidencia? ¿Es un hombre, mujer, camba, del occidente, campesino, profesional? Se ha convocado a elecciones hace unos días. Soy rápido pero no tanto…
Pero usted tiene una idea… No. La política ya no es solamente el olfato, Hay métodos para ver qué es lo que percibe la gente, qué es el complemento adecuado para el proyecto de Unidad Nacional.
¿Usted ya tiene una lista de sus candidatos? Obviamente que tengo un criterio, pero lo importante es que ahora que se sabe que habrá elecciones, hay que escuchar lo que dice la gente en todo el país. Estoy consciente de que la decisión más importante que hay que tomar es elegir los 168 candidatos: son 157 diputados y senadores, son nueve prefectos, más Vicepresidente y Presidente, en los próximos 60 ó 90 días. Estoy consciente de que el país está pidiendo renovación, mi gran desafío es que hombres y mujeres que destaquen en sus sectores puedan meterse en la política, de todos los rincones del país, de todos los sectores.
En la entrevista, usted ha dicho que el Presidente debe tener un mandato claro. ¿Qué significa esto para usted? Que los ciudadanos definan el futuro del país con su voto. Creo que es muy importante que no se disperse el voto, que así como en los municipios, más del 50 por ciento ha sido elegido por mayoría absoluta, la población escuche, utilice su tiempo, vea qué se propone, quién propone las cosas en la campaña y tome una decisión. Lo peor que nos puede pasar es que el voto sea disperso.
La Constitución permite que hasta el segundo candidato se pueda elegir Presidente en el Congreso. ¿Usted va a respetar la primera mayoría? Yo voy a respetar al que tenga un proyecto de país. En la última elección general, tuvimos malas experiencias de fijarnos sólo en quién tiene un voto más; lo fundamental es quién tiene proyecto de país. El 2002, Sánchez de Lozada tuvo unos votos más y nos fue como nos fue. El tema fundamental es que debemos estar claros, cuál es la propuesta. Que el mejor proyecto tenga el respaldo de todos.
“No quiero ser un político que baile una maravilla o que cante. Soy una persona que sabe resolver problemas, que trabaja en equipo. No voy a cambiar”.
“El origen de los problemas es el económico. Antes que la Constituyente y las autonomías debemos resolver ese tema, si no lo hacemos, seguiremos con la crisis”.
“Tengo una ventaja. Difícilmente Evo tendrá interlocutores en Santa Cruz; Tuto difícilmente los tendrá en El Alto. Puedo hacer un equipo de bolivianos.
“Estoy orgulloso de las privatizaciones, porque no se las vendí a los extranjeros. Guabirá era un nido de corruptos, hoy es de los trabajadores y empresarios”.
El próximo miércoles • La Razón publicará una entrevista con el líder del Movimiento Al Socialismo, Evo Morales, completando la serie de entrevistas.