“Un postulado noble se hizo antipático” José Luis Roca dice que el debate antiautonomías se asentó en bases ficticias: con ellas, el país entero se beneficia.
Para este historiador y estudioso del tema descentralizador y autonómico, el país está viviendo un momento excepcional. La unión de las dos agendas, aparentemente antagónicas, permite vislumbrar la concreción de procesos históricamente postergados.
¿Cómo ve el tema autonómico en la nueva agenda nacional?
Lo que ha ocurrido es admirable, es la recuperación de un proceso conflictivo y peligroso que tuvo un desenlace feliz. Se ha probado una vez más que la tendencia del país es hacia la institucionalización, hacia la modernización de sus estructuras políticas y a una toma de conciencia de que el país es uno, es fuerte y marcha hacia adelante. Las famosas dos agendas no se pudieron concertar con Carlos Mesa en más de un año y ahora, en ocho días, se concretaron. Tenemos que estar muy contentos los bolivianos.
¿No se puede interpretar como un retroceso el que el referéndum autonómico se postergue por un año?
De ninguna manera. La elección de prefectos es el primer paso hacia la autonomía; es el primer gran paso para la elección popular de los gobiernos departamentales. La segunda fase será llamar a un referéndum popular que creo que ganará abrumadoramente en los nueve departamentos del país.
¿Se podrá lograr un consenso en relación a las autonomías?
No hay un solo departamento al que no le convenga el régimen autonómico, tiene los ingredientes necesarios para una administración pública eficiente, para un país mucho más moderno, mejor estructurado, donde la gente pueda expresarse con más libertad y donde eso que se llama unidad se fortalezca. Porque en la autonomía la gran protección es la Constitución, eso es lo que tienen que entender los enemigos de la autonomía.
¿Cómo superar entonces la visión polarizada en torno a las autonomías?
Eso parte de un largo falso debate. Estamos ante una nueva hegemonía, la cruceña. Todo Estado necesita una región hegemónica, donde resida el poder, en Bolivia eso no ha ocurrido, pues el poder es ambulante. 100 años estuvo en La Paz. Ahora el poder se está desplazando de forma irreversible hacia el oriente por el tema de la vitalidad de esta región y por el fracaso de las elites paceñas en la conducción del país que es también el fracaso de la democracia pactada y del gonismo. Quienes piensan que esto es una cuestión de los empresarios, de la oligarquía y todos esos epítetos están equivocados.
No obstante, Santa Cruz manejó la discusión desde el punto de vista estrictamente regional.
Lo he dicho muchas veces en estos días: el anticruceñismo se volvió una moda, se volvió elegante. Los enfrentamientos han sido ficticios, han sido parte de la propaganda para desacreditar el proceso autonómico y han generado actitudes negativas en la población. Aunque también hubieron errores en la conducción cívica cruceña. El error fue el llevar las autonomías como un postulado excluyente, exclusivo de Santa Cruz, en vez de darle un carácter más nacional. El año 1993, cuando estuvimos a punto de tener una Ley de Descentralización, el movimiento cívico cruceño de esa época —bajo la conducción de Freddy Terrazas— tuvo la habilidad de popularizar el movimiento de descentralización y hacer que sea un postulado de todos los departamentos. La dirigencia cívica cruceña hizo antipático en determinado momento un postulado noble, pero eso desapareció automáticamente.
También estuvo la posición de algunos partidos, en contra de las autonomías
Eso también ha sido superado. Hay que destacar el papel del MAS, un partido de auténtica raigambre indígena que ha tenido la virtud de transigir, de tener la madurez necesaria de llegar a acuerdos. Todo está confluyendo a una estabilización nacional, a una recuperación de la autoestima que la estábamos perdiendo ante tanta mala propaganda del exterior y ante tanto corifeo aquí en Bolivia. Va a haber una recuperación de la confianza, de la respetabilidad y la autoestima nacional.
El Perfil de José Luis Roca
Su actividad • Historiador cruceño, reside en La Paz. Fue ministro de Agricultura, senador de la República y embajador boliviano. Es autor de “Fisonomía del regionalismo boliviano” y “Economía y sociedad en el oriente boliviano”
Lo he dicho muchas veces en estos días: el anticruceñismo se puso de moda, se volvió elegante.
La cronología de la descentralización
La vocación subnacionalista de Bolivia parece comprobarse en diferentes momentos de su historia, a pesar de que hasta el siglo XXI impera el Estado centralista unitario.
La decisión de Tarija
En 1826, en un cabildo abierto, Tarija decide dejar de pertenecer a la República Argentina e integrarse a Bolivia.
La Asamblea General
Hacia el fin del gobierno de Mariano Melgarejo, cuyo régimen fue considerado nefasto, el nuevo mandatario, Agustín Morales, convocó a una Asamblea General en la que se trató la posibilidad de cambiar la forma republicana unitaria por la federal (1870), idea que finalmente se desechó.
Ibáñez y el federalismo
El abogado cruceño Andrés Ibáñez defendió las ideas de igualdad protestando contra los pocos “pudientes” que tenía entonces Santa Cruz. Su lucha insurreccional, bajo la bandera de los “igualitarios”, culminó, en 1876, con la proclama que lo erigió como prefecto a tiempo de llamar a una lucha por la “paz e igualdad (...) frente a la centralizadora y tiránica forma de gobierno unitario”.
La Revolución Federal
Fue un momento de gran contradicción histórica. El federalismo, liderado por La Paz, que ganó en el campo de batalla a los conservadores afincados en Sucre, fue negado después de la victoria. El partido liberal, una vez que conquistó el poder y trasladó el gobierno a La Paz, desechó el ideal federalista y vetó su concreción. Fue, según el historiador José Luis Roca, una traición a los ideales del pueblo paceño de entonces. El enfrentamiento concluyó, únicamente, con el traslado de la sede gobierno de Sucre a La Paz.
El referéndum de 1931
Durante el gobierno de Carlos Blanco Galindo se convocó a un plebiscito para modificar la Constitución y llamar a elecciones generales. El plebiscito —que era un mecanismo que hasta entonces no se contemplaba en la Constitución— tuvo nueve puntos, unos de los cuales era la descentralización (con gobiernos departamentales y con prefectos elegidos). El gran ideólogo de ese proceso fue Daniel Sánchez Bustamante, distinguido humanista y hombre público. El pueblo votó a favor de todos los puntos —incluida la descentralización—no obstante, el Presidente vetó precisamente este aspecto, aprobando los restantes.
La Ley de Descentralización
Entre la leyes de transformación del Estado de finales de los 80, estuvo la Ley de Participación Popular y la Ley de Descentralización que fue impulsada desde los movimientos cívicos del país de forma unitaria, como expresión de un rechazo popular contra el centralismo. La Ley de Descentralización fue aprobada en grande en la Cámara Baja —luego de haber sido plenamente concertada por partidos políticos, sindicatos y otras organizaciones—, pero sorpresivamente resultó frenada por el gobierno de Jaime Paz Zamora (1993).
El cabildo cruceño
La demanda autonomista cruceña adquirió fuerza con la convocatoria a un cabildo abierto que reunió a casi 500 mil personas, el 28 de enero de 2005. A ello se añadió la recolección de firmas demandando referéndum nacional autonómico, que ha sido el puntal para lograr la definición de una agenda que contempla la consulta autonómica para el 6 de julio de 2006. No obstante, el primer paso autonómico se concretará con la elección de prefectos, el 11 de diciembre próximo.
*Con datos de José Luis Roca e “Historia de Bolivia”, de José de Mesa, Teresa Gisbert y Carlos Mesa.