Bolivia retoma el plan para ser eje energético El Ministro de Hidrocarburos explicó que los primeros en acudir serán Argentina y Paraguay. A partir de estas reuniones, el país buscará posicionarse como centro energético.
UNO DE LOS PROVEEDORES • Esta imagen corresponde al pozo San Alberto, ubicado en el Chaco tarijeño. La reserva provee de gas a la Argentina y a Brasil, y también al consumo local.
El Gobierno cambiará de estrategia para negociar con los países interesados en los energéticos bolivianos, y ahora hablará en forma bilateral con los mismos, anunció ayer el ministro de Hidrocarburos, Jaime Dunn.
La autoridad aseguró que, a partir de la fecha, el país ya no esperará invitaciones para negociar, sino que será el Ejecutivo el que invite a otros gobiernos a dialogar primero en el país.
“Ya no estamos en la posición de tener que ir a su sede a negociar multilateralmente (...) ¿Por qué siempre estamos esperando que nos llamen?”, cuestionó el ministro.
El primer paso para el cambio en la política de negociación ya fue dado. Dunn confirmó que el lunes 25 sostendrá una reunión con Julio de Vido, ministro argentino de Planificación, para reanudar las negociaciones que quedaron en suspenso cuando comenzaron los conflictos de mayo y junio en el país.
El encuentro se realizará en Santa Cruz. Entre los temas que se verán está el proyecto de construcción del Gasoducto al Noreste Argentino (GNA), por el cual Bolivia debería exportar 20 millones de metros cúbicos diarios de gas a este país. Otro de los proyectos pendientes con Argentina es la instalación de una planta de gas natural en la frontera para potenciar la distribución del combustible en el mercado interno y posibilitar su exportación.
Cuatro días después, el ministro de Hidrocarburos se reunirá en Tarija con representantes del Gobierno paraguayo, donde también se verá el tema energético.
Las negociaciones bilaterales bolivianas con ambos países fueron relegadas cuando surgió la idea de crear el anillo energético para abastecer de gas a la región, sin depender de Bolivia.
Esta propuesta fue planteada por los países miembros del Mercado Común del Sur (Mercosur) cuando en Bolivia diferentes sectores se movilizaban exigiendo la nacionalización de los hidrocarburos para el consumo interno. Estas violentas protestas derivaron en la renuncia de Carlos Mesa a la presidencia y la sucesión constitucional.
Entonces, se veía al país como un proveedor inestable del energético. Por ello, se planteó como opción a las reservas hidrocarburíferas peruanas de Camisea, excluyendo a Bolivia.
Al estabilizarse la situación boliviana, los países del Mercosur reconsideraron la posibilidad de incluir a Bolivia en el proyecto energético, que cambiaría de nombre a Gasoducto del Sur.
A partir de las reuniones que se desarrollarán con Argentina y Paraguay —manifestó Dunn—, el país buscará posicionarse como el centro energético del Cono Sur, adoptando una nueva política de negociación. “Si logramos un reinicio acertado con la Argentina, la situación cambiará mucho”.
Dunn resaltó el hecho de que se atenderá los requerimientos de los países vecinos, pero ya no se esperará a que se convoque al país para negociar.
“Ahora estamos diciendo 'vengan aquí para negociar con nosotros, después nosotros iremos allá para seguir negociando'”. La autoridad dijo que esta política se constituirá en un indicador positivo para las negociaciones multilaterales, puesto que al sostener reuniones bilaterales “se tendrá posiciones más certeras”.
Con respecto al proyecto de integración energética a través del Gasoducto del Sur, el ministro Dunn indicó que Bolivia buscará su inclusión, pero “en las condiciones que nos den una posición de ganador”.
Resaltó que incluso en el Perú también hay dudas con respecto al proyecto, que inicialmente situaba a dicho país como único proveedor de hidrocarburos.
“Ya no estamos en la posición de tener que ir a negociar multilateralmente (...) ¿Por qué siempre estamos esperando que nos llamen?”. Jaime Dunn.