La ola delincuencial halla al Gobierno en gira de diagnóstico Cinco ministros de Gobierno pasaron por ese despacho en tres años, y ninguno fue más allá de la evaluación. Ahora, el país sufre una ola delincuencial que agarra en curva al Ejecutivo.
CONFERENCIA EN SANTA CRUZ • Después de su reunión, el comandante de la Policía, David Aramayo (izq.), el ministro Gustavo Ávila y el prefecto Rubén Darío Cuéllar hablaron con los medios.
Mientras las violaciones, los atracos y los asesinatos se apoderan de la cotidianidad en el país y generan reacciones de la sociedad, como los linchamientos en Cochabamba, el Gobierno realiza una evaluación de los recursos técnicos de la Policía y se apresta a iniciar un análisis del Código de Procedimiento Penal.
El ministro de Gobierno, Gustavo Ávila, inspeccionó ya las unidades policiales de La Paz y Cochabamba. Ayer fue el turno de Santa Cruz, donde se reunió con el Prefecto y el Alcalde. Mientras eso sucedía, en el río Piraí fue acuchillado un taxista.
Un día después de que se produjo una balacera en pleno centro de la ciudad, Óscar Steinhauf, de 30 años, fue atacado por cuatro delincuentes encapuchados, que lo acuchillaron y le robaron su billetera.
En La Paz, la Policía y la Fiscalía continuaban con la investigación del asesinato de la niña Estéfani, pero con la presión de los vecinos y los parlamentarios. En Cochabamba, la institución verde olivo iniciaba una investigación para detectar a los autores de dos linchamientos.
Aunque en menor intensidad, los hechos delictivos también le roban la calma a las ciudades fuera del eje central y a las provincias.
El Ministerio de Gobierno, según el propio Ávila, realiza una evaluación de los requerimientos para después con un plan estratégico apoyar la labor policial.
Acompañado por el comandante general de la Policía, David Aramayo, recibió informes de los directores de Tránsito, PTJ, Diprove, Identificación, Recaudaciones y 110, a los que visitó personalmente “para conocer la forma y condiciones en que trabajan”, y comprometió nueve vehículos para el patrullaje.
Desde el 2002, en tres años, cinco ministros de Gobierno pasaron por ese despacho. Todos se quedaron en la evaluación.
Franz Zilvetti, director a.i. de Seguridad Ciudadana del Ministerio de Gobierno, anunció, sin embargo, que desde noviembre esa repartición realiza controles de prevención en las ciudades del eje central del país, con el apoyo de la Policía y el Ejército. Además, complementó que este control será reforzado desde este fin de semana en las provincias consideradas como “zonas rojas” de los tres departamentos.
Destacó también que en diez meses se coadyuvó a la labor policial con la dotación de 100 vehículos para el patrullaje y de al menos 200 motocicletas.
Reconoció que esa labor se ve interrumpida por las falencias del Código de Procedimiento Penal. “Vemos que, sobre todo, el problema está en las medidas cautelares. No podemos permitir que el trabajo que se realiza por los operadores de justicia se desbarate por su mala aplicación. De qué sirve que agarremos a un delincuente si a las ocho horas volverá a delinquir”, señaló Zilvetti.
La aplicación de medidas cautelares se basa en que la libertad de una persona sólo podrá ser restringida cuando sea indispensable para asegurar la averiguación de la verdad, el desarrollo del proceso o la aplicación de la ley.
Lo que se destaca en la propuesta, según el documento que será evaluado desde hoy entre el Ministerio de Gobierno y el Viceministerio de Justicia, es que el juez debe evaluar, antes de ordenar una medida sustitutiva a la detención del imputado, la existencia de elementos que indiquen que la libertad puede ser peligrosa para la seguridad de la sociedad, y cuando quien está acusado de cometer el delito haya sido sorprendido en la flagrancia del mismo. Lo que tiene claro el Gobierno, según el viceministro de Justicia, Reynaldo Imaña, es que es imposible incorporar en las leyes la pena de muerte. Redacción Central y El Nuevo Día
La inseguridad se refleja en los hechos delictivos que se vive todos los días en el territorio nacional.
Asesinatos, violaciones, cuentos del tío, son algunos de los crímenes que se perpetran en los diferentes departamentos del país. La ciudadanía denuncia los hechos y reclama justicia.
LA PAZ Asesinato • El domingo 26 de junio, Ramiro Durán Quispe fue asesinado en Santiago de Collana cuando intentaba comprar cabezas de ganado. El presunto asesino, Germán Quenta Apaza, fue detenido por los pobladores del lugar, que intentaron lincharlo, pues dijeron que no confiaban en la justicia.
Muerte • El 19 de junio se encontró el cuerpo sin vida de Inga Herrera, de 24 años de edad, que fue asesinada por una pedrada en el cráneo.
Sucre Ataques • De enero a junio del presente año se registraron en la ciudad capital 121 casos de ataques con arma blanca, con un saldo de cuatro personas fallecidas. La Policía Departamental dice que en muchas ocasiones fue rebasada por la ola delictiva. En junio, la Policía Técnica Judicial (PTJ) atendió 18 casos.
Asesinato • El 15 de mayo se reportó la muerte del joven de 21 años de edad, Marco Antonio Ávila, quien fue acuchillado en la zona de Valle Hermoso.
Santa Cruz Asalto • El martes en la noche, Juan Carlos Reina Escalera, de 26 años de edad, fue asesinado por tres hombres que le dispararon a la altura del vientre cuando intentaban quitarle su billetera. Su hijo de siete años fue el único testigo del hecho que ocurrió en el barrio Villa Nueva.
Molestia • La molestia de los pobladores de Chané, en Montero, Santa Cruz, ante los constantes robos que sufrían, hizo que el martes intentaran linchar a cuatro individuos, sospechosos de los asaltos.
Potosí Asalto • Una banda de delincuentes de origen peruano asaltaron un cajero automático del Banco Mercantil, de donde sustrajeron, mediante el empleo de cuentos del tío, ocho mil bolivianos. El hecho ocurrió el viernes 1 de julio.
Violación • Una niña de 16 años fue violada en el sector Ataito, por un hombre que se hizo pasar por un agente de la Policía. La menor sufrió los abusos a punta de cuchillo. El individuo fue detenido y se encuentra en la Policía.