La castaña de la discordia Bolivia es el primer país exportador. Entre 2003 y 2004 los volúmenes crecieron significativamente. Más gente quiere aprovechar el recurso. Las exportaciones llegan hasta Europa, Canadá y EEUU.
La colecta • En época de lluvias, los castañeros se internan a los bosques a recoger los cocos del piso.
Más de 75.000 personas del norte de Bolivia: Pando, las provincias Vaca Diez, del Beni, y Abel Iturralde de La Paz, viven de la recolección de la castaña o almendra, un producto que desde el 2003 aumentó en su valor y las exportaciones.
Este boom, que ratifica al país en el primer lugar de la producción y exportación de la castaña, también genera disputas entre comunarios, campesinos y empresarios que quieren sacar provecho de este recurso.
Según la Cámara de Exportadores del noreste (Cadexnor), el 2004, Bolivia exportó 15.848.854 kilos de castaña con un valor de 58.606.967 dólares. Así se colocó primero entre sus competidores, Brasil y Perú, 3.095.000 kilos y 2.455.540 kilos, respectivamente.
El 2003, Bolivia vendió a otros países más castaña que el 2004, 16.959.514 kilos, pero a un costo menor, sólo 38.277.696 dólares.
La Superintendencia Forestal informó que 31.031.000 kilos de castaña con cáscara fueron extraídos de los bosques castañeros el 2003. Y el 2004 salieron 52.723.000 kilos.
Elvis Camacho, responsable del área Técnica Operativa de la Superintendencia Forestal, contó que el precio de la castaña se disparó el 2004, debido a un hongo que apareció y afectó la producción del Brasil, no así a la de Bolivia. “Brasil, al tener limitada su producción, provocó que el costo se eleve y beneficie al país”.
El martes, cuatro personas murieron en un enfrentamiento en Ixiamas (norte de La Paz) por la castaña. Y en febrero una familia en Porvenir, Pando, fue asesinada para robarle el camión en el que transportaban casi media tonelada del producto.
El informe Estudios Sectoriales “Sector Castaña” —de CAEM Consultores, la Cainco de Santa Cruz y Eurocentro-Bolivia— señala que en la época de lluvias, entre noviembre y marzo, unas 15 mil familias se internan en el bosque para la recolección del fruto que contiene la almendra.
Y más de 5.000 personas son contratadas desde marzo hasta diciembre en las plantas beneficiadoras, hay más de 20 en el país que se encargan de la compra del producto y de su exportación.
La Cadexnor indica, en un boletín, que se generan empleos directos para 30.000 personas.
Actualmente, el aprovechamiento de la castaña es tradicional, no tiene normas ni está sujeto a ningún tipo de estudio, comentó Camacho. Igual que la siringa, es un aprovechamiento familiar. Al subir el precio de la castaña otras personas buscan ingresar a esos sectores y es ahí donde surgen los conflictos. Hay zonas que son más propensas al conflicto como las reservas forestales municipales que tienen castaña, pero no dueños.
En marzo se aprobó, mediante resolución ministerial, la Norma Técnica para Elaboración de Planes de Manejo de Castaña que regulará el aprovechamiento forestal de la castaña.
En el norte de Bolivia, la explotación y beneficio de la castaña representa más del 75% del movimiento económico de la zona.
El sector castañero abarca unos 100.000 kilómetros cuadrados que equivalen al 10% de la superficie total del país. La castaña tiene contenidos nutricionales elevados. Con 450 gramos de ésta se cubren los requerimientos diarios del cuerpo humano en cuanto a calorías, minerales y vitaminas.
La investigación espera
La comisión interinstitucional que viajó ayer hasta Ixiamas aún investiga lo sucedido en el norte de La Paz el martes, cuando comunarios de Ojaki y empleados de una empresa se enfrentaron, y provocaron la muerte de cuatro personas e hirieron a otras cuatro y un rehén.
Desde Riberalta, radio San Miguel informó que en esa localidad sigue la tensión. Aseguraron que hay personas desaparecidas y que un joven de la familia Cortez permanece retenido por los comunarios.
Tanto las autoridades de Ixiamas como las de Riberalta evitaron adelantar detalles del hecho hasta que la comisión no haga su trabajo. Se mantienen dos versiones. Los empleados del empresario Jorge Haensel aseguran que fueron atacados, mientras que los comunarios dicen que ellos fueron los agredidos.
Los productores de goma y almendra emitieron un documento en el que acusan a las ONG de ser las causantes de los enfrentamientos porque asesoran a los campesinos e indígenas para que reclamen tierras. Piden la expulsión de la ONG CEJIS y amenazan con la tala y la quema de bosques productivos.