Poma asegura que mató por una confusión Los abogados defensores alegan que “nunca ha estado en sus cabales”. Piden su internación en un hospital siquiátrico. El juez determinó una detención preventiva de 10 días en celdas de la PTJ.
TRAS LAS REJAS • Juan José Poma es conducido, cerca a las 9.45, enmanillado desde la PTJ hasta la Corte de Justicia. En su traslado no se registraron incidentes como en casos anteriores.
“Cuando de repente, como un lente de contacto en mis ojos, en el rostro de la niña vi físicamente la cara de mi hermano. Yo tuve un cuchillo, una daga en mi bolsillo (...)”.
Juan José Poma, autor confeso del crimen de la niña Estéfani, de ocho años, relató así el hecho, luego de que sus abogados Johnny Castelú y Humberto Viscarra solicitaran ayer al juez cautelar, Constancio Alcón, su detención preventiva en un hospital siquiátrico alegando su inestabilidad mental.
El ahora autor confeso del delito narró ayer ante el juez parte de los hechos de su crimen. Dijo que encontró a la niña sola y que la llevó a su casa en un taxi, contándole que fue su madre quien le mandó a recogerla.
Estéfani habría llorado por la sorpresa de estar en un lugar que no conocía y reclamado por sus hermanitas. Después de pasar la noche allí, al día siguiente, 24 horas antes de su muerte, habría pedido también ir al colegio.
Sin dar explicaciones del porqué, Poma citó a su hermano justo en el momento de dar el último paso de su crimen. Dejó entrever su rencor hacia ese familiar, a quien dijo haber visto en el cuerpo y rostro de la niña.
Viscarra insistió en que una valoración psíquica de su cliente es lo fundamental para la investigación. “Este caballero nunca ha estado en sus cabales y necesita una valoración síquica para que nos demuestre su estado de criminalidad o de inocencia”.
Poma, quien ya recibió el viernes las primeras charlas sicológicas, fue definido por la PTJ como un “abusador sexual en serie de tipo sádico, pedófilo de tipo psicópata y violento”.
Castelú, el otro abogado defensor, pidió garantías constitucionales y resguardar la seguridad del agresor de la niña.
Juan José Poma ingresó a la cárcel a sus 17 años. El 13 de junio de 1997 guardó detención preventiva en el penal de San Pedro de La Paz por el delito de rapto y abuso deshonesto. Fue liberado un mes después. El 2 de octubre del 2000 volvió al mismo penal también por delitos de tipo sexual. Es autor de la violación de otras tres menores.
Actualmente vive con su tía. Durante su niñez y adolescencia disfrutó de la comodidad de bienes materiales en el seno de una familia de clase media. “Nunca fui acogido por la sociedad ni por mi familia. Yo tuve que conocer la vida en la calle. No fui aceptado por la sociedad, sea adolescente o mayor, querían someterme a sus reglas, pero yo quería demostrar mi individualidad”, señaló en su defensa el ahora acusado de secuestro, violación y asesinato. Poma confesó ante el juez cautelar que cuando vio a la niña —el lunes 4 de julio— “estaba lleno de soledad, de odio y miedo de la vida”. Desde sus 16 años el hombre era nervioso. “Nunca pude controlarme”.
El jueves 7 de julio, efectivos de la Policía Técnica Judicial (PTJ) encontraron el cadáver de la víctima que fue abandonado —envuelto en una chamarra del asesino confeso— en un basurero de El Alto. Su cuerpo tenía 18 puñaladas y había sido violada.
El viernes 8, los alumnos del colegio Elodia Lijerón, vecinos y madres de familia acompañaron el féretro de la pequeña hasta el Cementerio General. Ese día Juan José Poma habría sido visto por una amiga de la madre de Estéfani. El sindicado negó su asistencia con un movimiento de cabeza durante la audiencia de ayer, mientras los fiscales Federico Candia y Sergio Castelú relataron el hecho.
Hasta antes de su detención —la madrugada del viernes— vivía con su tía en Alto Pacasa, Villa Copacabana, de la ciudad de La Paz. Su padre murió, se desconoce el paradero de su madre. Tiene ocho hermanos.
El viernes por la tarde, representantes de la Policía Técnica Judicial y del Ministerio Público dieron la noticia de su aprehensión. El sábado, cerca a las 9.45, fue trasladado de la PTJ a la Corte de Justicia, donde lo aguardaba el juez cautelar Constancio Alcón, quien luego de escuchar los alegatos de los representantes del Ministerio Público, de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia, y de los abogados defensores, instruyó su detención preventiva por rapto, violación y posterior asesinato.
Los abogados defensores de Poma no pudieron convencer al juez cautelar para que su defendido sea trasladado a un hospital psiquiátrico.
Su traslado a la Corte se produjo sin ningún incidente.
La madre de Estéfani, Roxana Aguilar, no estuvo presente en la audiencia de medidas cautelares que se cumplió ayer desde las 11.20 hasta las 12.55.
10 días detenido en la PTJ
Juan José Poma, de 24 años, debe responder ante la justicia por los delitos de secuestro, violación y asesinato de la niña Estéfani, de ocho años. El juez cautelar, Constancio Alcón, instruyó ayer, tras una audiencia de medidas cautelares, la detención preventiva del acusado por 10 días en dependencias de la PTJ, a fin de resguardar su integridad física.
Este espacio de tiempo servirá, además, para avanzar en las indagaciones de este caso.
La decisión del juez respondió a un pedido de los fiscales Federico Candia y Sergio Céspedes.
La determinación del juez es coincidente con el informe respecto a la llegada de los reactivos químicos para dar inicio a la pesquisa de carácter científico, que estará a cargo del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF). Los acusadores exhibieron papeles de periódicos manchados con sangre, un cuchillo, prendas de vestir y otras pertenencias de Poma.
La confesión
Un día antes de su muerte la niña habría pedido asistir a su colegio.
Un falso encargo
Juan José Poma abordó a Estéfani la tarde del lunes 4 de julio en la plaza Oropeza. Le dijo a la niña que su madre le mandó a recogerla y que le estaba esperando en su casa. Tomó un taxi y la llevó hasta su domicilio ubicado en la zona Alto Pacasa. El supuesto pedido de su madre no se cumplió.
¿Por qué me trajo aquí?
Esa fue la inmediata pregunta que formuló la menor sin imaginarse lo que le iba a pasar. Se puso nerviosa y comenzó a llorar porque tenía que “cuidar” a sus dos hermanitas. La niña habría confesado que tenía miedo de su mamá. Esa noche durmió en esa casa.
¿Me llevas a mi colegio?
Ante este requerimiento formulado el martes, el agresor de la menor le contestó que era tarde y que no podía cumplir con ese pedido. Le habría agredido físicamente para que se callara. El miércoles en la mañana decide violarla y posteriormente asesinarla.