Hemos ingresado en un cuarto intermedio obligado. Un período propicio para cálculos de diferente naturaleza. Los agentes económicos, desde los callejeros hasta los globalizados, hacen cálculos sobre la cantidad de meses de relativa estabilidad y calma —producto del proceso de elecciones generales y de la primavera política que marcará el inicio de la nueva gestión gubernamental—, que deberán ser aprovechados para la toma de decisiones relativas a su futuro en el estrecho mercado nacional o en el riesgoso mercado global. En círculos políticos se hacen cálculos sobre la cantidad de adhesiones que se deberán lograr en los próximos meses, a fin de lograr la toma del poder por medios democráticos.
Si bien existe una interdependencia entre ambos cálculos, lo cierto es que en el corto plazo, los de carácter estrictamente político serán dominantes y condicionarán al resto; más allá de que ningún buen cálculo político puede darse al margen de un determinado interés económico.
En ese escenario, una tarea previa a los cálculos del día a día de las campañas políticas, estará dada por la necesidad de identificar el eje articulador de las expectativas ciudadanas, a fin de convertirlo en un elemento ordenador de sus respectivas ofertas programáticas y también de su discurso. En otras palabras, a partir de una clara percepción sobre: ilusiones y frustraciones, encantos y desencantos, esperanzas y desesperanzas; se intentará construir una especie de traje a la medida de todo aquello que condiciona el sentimiento colectivo. Se trata de un ejercicio que no puede ser caracterizado en sí mismo como bueno o malo, sino como un medio ampliamente utilizado en este tipo de procesos que, precisamente por ello, debiera ser de conocimiento del ciudadano común.
Al respecto, y sin necesidad de consultar sesudas encuestas, se sabe que existe un generalizado desencanto con un conjunto de reformas que no cubrieron ni siquiera mínimamente las expectativas ciudadanas: todo aquello popularmente asociado con lo que se ha denominado “el modelo”. Si bien esta reacción instintiva de la gente es —de una u otra manera—, correcta; lo importante es caracterizar aquello que en su momento se constituyó en el eje de las reformas ejecutadas durante el período de la exacerbación neoliberal —especialmente, durante la primera gestión de Sánchez de Lozada—.
No cabe duda de que se trata de la Capitalización, entendida como un proceso de enajenación ciega de nuestros recursos naturales estratégicos, que en su momento se constituyó en la reforma que dio precisamente forma a todas las reformas y medidas ejecutadas. Por ello, existe el natural sentimiento colectivo de que con la Capitalización quedamos descapitalizados y, a partir de ello, de que es necesario generar más recursos para un Estado que debe administrarlos eficientemente y sobre la base de criterios de equidad e inclusión social.
Así planteadas las cosas, más allá de ejercicios discursivos y de posicionamientos tácticos de los estrategas electorales respecto de lo que se entiende por centro, izquierda o derecha; el ciudadano común, a objeto de clasificar a las diferentes candidaturas, debería identificar su posición al momento de la ejecución de la Capitalización así como la factibilidad de sus actuales propuestas en torno al rol del Estado en la administración de nuestros recursos naturales que, sin duda, se constituye en el nuevo eje articulador de las expectativas ciudadanas.
¿De dónde?
L@s candidat@s a la presidencia y vicepresidencia, diputaciones, senatorías, alcaldías y concejalías además de declarar sus bienes, deberán precisar, ¿de dónde? provienen sus posesiones, como requisito indispensable para ser admitid@s en las elecciones.
Dólar y coca
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Bicentenario de la Revolución de Mayo
El próximo 25 de mayo de 2009, se cumplirán doscientos años de la Revolución que inició la independencia del Continente Americano. Así lo prueban los documentos históricos reafirmados por la tesis doctoral de Estanislao Just S.J., sacerdote español
Centenario de la Revolución de Julio
Restan cuatro años para que se cumplan los doscientos años de la Revolución del 16 de Julio en La Paz. Y hasta ahora no se tiene conocimiento de los preparativos que se estarán efectuando para conmemorar tan significativa fecha.
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