Por semana hay más de un caso de violación El viernes, una niña identificó a Juan José Poma como a la persona que la abusó. El análisis de luminol en la casa del hombre dio positivo. El IDIF aún no tiene reactivos.
La PTJ recibió 83 denuncias el año pasado. Aún no llegaron todos los reactivos al Instituto Forense (foto).
Durante la gestión 2004, la División Menores y Familia de la Policía Técnica Judicial (PTJ) de La Paz recibió 83 denuncias de abuso sexual contra menores de edad. Esto equivale a más de una violación por semana, en un año.
Detrás de estos datos oficiales, el director de la PTJ, coronel Miguel Estremadoiro, considera que existen casos que no son denunciados. “No todas las denuncias de abusos llegan aquí”. Asimismo, son pocos —aunque Estremadoiro no determina cuántos— los casos que siguen el proceso correspondiente, debido a que “las víctimas desaparecen”, muchas veces debido al “trauma” que significa para el menor hacer las declaraciones y revivir el momento de la violación.
Pero hay otras denuncias que sí siguen su curso y ayudan a detener a estos criminales. En el caso de la niña de ocho años de edad, Estéfani, cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en la ciudad de El Alto hace 10 días con muestras de haber sido ultrajada, Estremadoiro informó que el viernes una menor reconoció al asesino confeso y violador en serie, Juan José Poma Pocacoma, de 24 años de edad, que fue detenido el mismo día luego de un operativo de tres días. “Una de las víctimas lo ha identificado”.
La PTJ realizará un desfile identificativo para que las otras dos víctimas —niñas entre seis y ocho años de edad— lo reconozcan. Esta actividad permitirá “demostrar que este individuo ha participado en las tres violaciones que hicimos referencia”.
En la actualidad, Poma Pocacoma está detenido en las instalaciones de la PTJ, “a pedido expreso del fiscal asignado”. Allí permanecerá hasta que se termine de realizar los análisis de las muestras recabadas por la Fiscalía y la PTJ en el lugar donde se encontró el cuerpo, así como en la vivienda del asesino confeso.
Como parte de las evidencias que inculpan a Poma Pocacoma, el fiscal de distrito, Jorge Gutiérrez, comentó que, con colaboración de la oficina de NAS, que depende de la Embajada de los Estados Unidos, se realizó la prueba de luminol, que permite determinar la presencia de sangre que no se ve a simple vista.
Los resultados de la misma, informó Gutiérrez, demostraron que en las paredes y piso de la vivienda del asesino confeso, donde ocurrió el “horrendo crimen”, hubo sangre que “habría sido limpiada” luego del hecho.
En cuanto a las evidencias recabadas en la vivienda del hombre, entre las que figura un cuchillo con manchas de sangre hallado debajo de su cama y los periódicos en los que Estéfani habría sido envuelta, aún no fueron analizadas por el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), debido a que no llegaron los reactivos que se requieren para hacer los exámenes de ADN.
El director del IDIF, Omar Rocabado, dijo que de los 40 insumos que se requieren sólo recibieron 38. Estos dos reactivos faltantes son determinantes para hacer las pruebas. “Sin estos reactivos no podemos hacer absolutamente nada con las muestras recolectadas”. Rocabado indicó que se espera recibir los insumos en estos días.
El avance en el caso Nazacara
El director de la Policía Técnica Judicial de la localidad de Viacha, Jorge Fernández, llegó ayer a la ciudad de La Paz para pedir equipo logístico para la investigación del asesinato de dos menores el jueves en Nazacara.
El fiscal de distrito, Jorge Gutiérrez, dijo que ante el pedido se puso en contacto con el alcalde de El Alto, José Luis Paredes, para que proporcione un vehículo de transporte para ingresar a la localidad de Nazacara.
El director departamental de la PTJ, Miguel Estremadoiro, dijo que la menor, de nombre María, había sido violada antes de ser asesinada, presuntamente por su tío, Julio Aspi Pucho, de 36 años de edad, quien se dio a la fuga luego del hecho. “Se hacen los exámenes médicos legales para determinar si hubo violación”, comentó.
Las investigaciones preliminares dan cuenta de que Aspi discutió con la madre de los menores un día antes del hecho. “Se pelearon, según la investigación, por una soga”, dijo Estremadoiro.
Luego, la agredió físicamente, causándole contusiones en el rostro. Estremadoiro señaló que “ella se dirigió a la ciudad de El Alto para que le hagan el reconocimiento médico legal y a la vuelta se encontró el escenario”.