Hace más de 20 años, los impulsores del proyecto Camisea, para abastecer de gas natural al Brasil, fueron “jaqueados” por ciudadanos peruanos que exigían la industrialización del gas en Cusco, incrementos en las regalías, etc. Las empresas iniciaron procesos al Estado peruano, suspendieron nuevas inversiones y, finalmente, perdieron el mercado del Brasil a favor de Bolivia.
El “Rey” peruano quedó relegado a ser un jugador menor por décadas. Con gran astucia, sin embargo, para recuperar posiciones en el tablero energético, desarrolló una efectiva acción en muchos frentes.
Los alfiles de Torre Tagle estimularon por un lado la “guerra del gas”: instalaron sin dificultad la exportación boliviana a mercados del Pacífico dentro de la temática de la reivindicación marítima, alentaron la idea de que Perú podría cubrir la diferencia de costos entre Patillos e Ilo para así paralizar las decisiones en Bolivia sobre el Proyecto Pacific LNG, agitaron todos los chauvinismos y ayudaron a desatar todos los demonios para que los nuevos “jaqueadores” sean exitosos en paralizar a un sector que prometía colocar a Bolivia como centro de la ecuación energética del cono sur.
Paralelamente, ofrecieron cobrar regalías del 5% a toda empresa que descubriera nuevas reservas en su territorio, apoyaron las negociaciones de estas empresas con México, los EEUU y Chile, hasta conseguir un perfecto “enrroque”. Perú es hoy el centro del proyecto del “anillo energético” y Bolivia, jaqueada desde adentro y despreciada desde afuera, parece estar condenada al aislamiento.
Pero no todo está perdido. Una vez aclarado el rol del Perú, debemos sentirnos libres de actuar en beneficio estricto del país y sin que medien otros intereses.
Para ello, deberíamos: 1) Contraponer al gasoducto entre Pisco y Mejillones (2.500 MM $us) la entrega de gas boliviano al norte chileno utilizando el gasoducto Nor Andino (20”) y el Gasoducto Atacama (20”), cuyos extremos están cerca de nuestra frontera sur (Pichanal y General Cornejo, respectivamente). Inversiones mucho menores en plantas de compresión y gasoductos de corta distancia en territorio argentino podrían levantar la capacidad de transporte de cada uno de estos ductos a 8 MMM3D.
2) Impulsar la construcción del gasoducto del noreste argentino (GNA) promoviendo así la consolidación del mercado argentino para Bolivia y la incorporación de Paraguay y Uruguay a nuestra lista.
3) Modificar la Ley de Hidrocarburos de manera que sea consecuente con el mandato del Referéndum en sentido de no exceder el 50% de carga total impositiva sobre el sector petrolero, con el fin de promover nuevas inversiones y viabilizar estos proyectos y la ampliación del mercado brasileño.
4) Negociar los mejores precios de exportación que posibiliten el desarrollo del sector petrolero y maximicen, al mismo tiempo, los ingresos del Estado boliviano.
5) Convertir a YPFB en un verdadero articulador y líder en la definición de estas políticas, de manera que su rol como empresa estatal estratégica sea fundamental en el reposicionamiento de Bolivia como centro de la ecuación energética continental.
*Roberto Ruiz Bass Werner fue presidente del Comité Cívico de Tarija.
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