Propuestas inteligentes deberán poner a las próximas generaciones fuera del alcance de los riesgos que afligieron a la actual generación. En este propósito servirá mucho contar con un cambio de actitud de algunos países vecinos, que siguen empeñados en provocar...
Ahora que los candidatos a la presidencia de la república están meditando sobre lo que van a ofrecer en sus campañas, quizá convenga hacer una aproximación de listado de los temas que interesan a los bolivianos.
Todas las propuestas deben ser englobadas por el propósito de reducir la pobreza, sobre todo en el campo.
Lo que más les interesa a los bolivianos es el empleo. Los candidatos deberán dirigir sus ofertas a todo lo que signifique alguna posibilidad de crear fuentes de trabajo en el país. Las inversiones que no son capaces de generar empleo no tienen atractivo para los bolivianos.
La seguridad ciudadana es otro tema central que deberá figurar en la lista de las ofertas de los candidatos. Tiene que ver directamente con el desempleo, pero también habrá que encararla mediante el fortalecimiento de las instituciones encargadas del orden interno.
Las políticas económicas que ofrezcan los candidatos deberán poner mucho énfasis en programas dirigidos a evitar la explotación de recursos naturales no renovables sin procesarlos y darles valor agregado antes de exportarlos. Esa es la lección más profunda de los últimos años, cuando los bolivianos se lanzaron a debatir, hasta en las calles y en las barricadas, sobre la posibilidad de exportar gas natural. La idea motriz, compartida por la gran mayoría de la ciudadanía, es que Bolivia debe dejar de exportar materias primas, como lo viene haciendo desde antes de haber nacido como República independiente. En ese sentido, habrá que pensar en políticas de incentivo a las inversiones que estén dirigidas a transformar las materias primas y, sobre todo, creando muchos empleos. Las actividades puramente extractivas son resistidas.
Otro tema que interesa a los bolivianos es la unidad nacional. Propuestas inteligentes deberán poner a las próximas generaciones fuera del alcance de los riesgos que afligieron a la actual generación. En este propósito servirá mucho contar con un cambio de actitud de algunos países vecinos, que siguen empeñados en provocar, o alentar y hasta financiar, situaciones que ponen en riesgo la unidad de Bolivia.
Los candidatos tendrían que ser capaces de proponer soluciones de fondo al problema de la educación. Un sindicalismo mal entendido tiene secuestrada a la educación pública y sigue produciendo pésimos niveles de enseñanza. Algo similar, e incluso más drástico, habrá que pensar para las universidades públicas, convertidas en el reinado de una burocracia creciente donde se dan casos de corrupción, de malversaciones y de engaño al país. Una educación en la que sólo los mejores vayan quedando en carrera, sin interferencias de ninguna clase, tendría que ser el objetivo.
Otro propósito debería ser eliminar la corrupción de todas partes. Eso ayudará a mejorar la imagen externa del país, tan dañada últimamente.
En el campo de la infraestructura caminera, eliminar la corrupción deberá ser el primer paso y los siguientes deberán consistir en crear una conciencia sobre la necesidad de cuidar las carreteras como algo valioso, y que ya no sean consideradas por nadie como algo que se puede obstruir o directamente destruir con el pretexto de las protestas.