El boliviano gana fuerza y alerta a los exportadores El 15 de julio bajó la cotización del dólar americano de Bs 8,10 a Bs 8,09. Cuatro analistas explican que esta apreciación no implicará grandes cambios en la economía, aunque si sigue ese curso afectará negativamente a las exportaciones.
Para el presidente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Hans Hartmann, la depreciación del dólar en Bolivia podría convertirse en un problema si los principales socios comerciales mantienen su cotización o, peor aún, si devalúan sus monedas nacionales. “Los productos bolivianos estarían costando cada vez más en un mercado internacional que es tremendamente competitivo”.
Esta es una de las consecuencias negativas del fortalecimiento del boliviano frente al dólar, algo que mínimamente se ha manifestado el 15 de julio, cuando la cotización de la divisa estadounidense cedió en un punto.
El tema encierra sus paradojas, pues que durante cuatro meses de estabilidad cambiaria, el Banco Central de Bolivia (BCB) anunciara que la nueva cotización del dólar es de Bs 8,09, es decir, un centavo menos, es muestra de la buena salud de la economía nacional. Significa que hay un equilibrio entre importaciones y exportaciones.
La Razón conversó con analistas y autoridades del área económica, quienes coinciden en señalar que una de las razones por las cuales se produjo esta apreciación es el excedente de dólares en el BCB, propiciado por el éxito de las exportaciones y por la escasa demanda de la moneda estadounidense.
El economista Gonzalo Chávez explica que en los últimos años primó la depreciación del tipo de cambio nominal. En cambio, “en los últimos meses la moneda boliviana mostró que vale un poco más en relación al dólar (...). Cuando hay un exceso de papas, su precio baja. Cuando hay un exceso de dólares por las exportaciones, el tipo de cambio se aprecia”. Fenómeno que se registra por quinta vez desde que se creó el mecanismo del Bolsín.
El ex presidente del Banco Central, Armando Méndez, opina que la actual cotización del dólar es algo que los economistas denominan “tipo de cambio real de equilibrio”, concepto que expresa “muy bien los fundamentos de la economía, la situación del comercio internacional y los movimientos de capitales”. El experto dice que el tipo de cambio favorece tanto a las importaciones como a las exportaciones.
Sin embargo, el sector de los exportadores han recibido la noticia con cierta cautela. El ya citado Hartmann explica los posibles efectos sobre las exportaciones, mientras que la apreciación del tipo de cambio favorecerá la importación de productos, algo que será posible con un boliviano más fuerte.
Chávez coincide con Hartmann, pues dice que la apreciación tiene efectos parcialmente negativos sobre las exportaciones y que fomenta las importaciones. “Con menos bolivianos se compra ahora el mismo dólar y con él, es posible adquirir más productos de afuera”.
Ante la preocupación de los exportadores, Chávez añade que la estabilidad o variación dependerá de la evolución del balance entre importaciones y exportaciones. “Si se mantiene la tendencia a tener un exceso de dólares, es posible que tengamos una apreciación del tipo de cambio nominal. Aunque, a fin de año puede que crezcan las importaciones por las fiestas. Eso podría equilibrar el balance”.
El secretario ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), Marcelo Montero, explica que, al menos teóricamente, la caída del precio del dólar tendría que ocasionar que el costo de los productos importados baje y, por consiguiente, la inflación también tienda a disminuir. “Pero en un país como Bolivia, una vez que algo sube, no vuelve a bajar. Nadie va a bajar el precio del pan, de la ropa o de los alquileres”.
El tipo de cambio para la venta cayó en cuatro centavos, de 8,09 a 8,05. Armando Méndez atribuye esto a una señal del BCB para motivar el uso preferencial de bolivianos en las transacciones.
Claro que en este punto es importante considerar la actitud de las personas del país. Los entrevistados de La Razón concuerdan en que, pese a la coyuntura favorable para la moneda nacional, la preferencia en el ahorro a largo plazo se inclina invariablemente por el dólar. Es que persiste el temor a una devaluación del boliviano por el mal recuerdo del periodo hiperinflacionario que vivió el país en los 80.