“Hay que evitar que la Constituyente sea un tiro en la cabeza” Jorge Lazarte habla de las incertidumbres ante las que está el país. Critica la postura de EEUU en las elecciones nacionales del 2002, entre otros temas.
El delegado presidencial para Asuntos Políticos, Jorge Lazarte, presentará el miércoles el libro Entre los espectros del pasado y las incertidumbres del futuro. Política y democracia a principios del siglo XXI, que es una publicación coeditada por Plural Editores y FES ILDIS.
En este material de 670 páginas, el analista político rescató sus mejores ensayos y análisis publicados en medios impresos del país y del extranjero, además de otro material inédito.
¿Qué motivó Entre los espectros del pasado y la incertidumbre del futuro? El título de este libro parece encajar en este momento en la situación del país; es un análisis sobre la política y la democracia en Bolivia a principios del siglo XXI, porque estamos en riesgo de que las peores cosas del pasado retornen, sin saber qué puede pasarnos en el futuro.
¿Se analiza lo que ocurrió con la democracia en Bolivia? El libro muestra un cuadro de lo que ha pasado en el país durante los últimos años.
¿Exactamente en que época? Fines de los años 90 hasta el 2005, porque termina con la caída del gobierno de Mesa.
¿En qué año se centra el análisis hecho en el libro? A partir del año 2000, porque en ese año, en abril y septiembre se produjo una fractura política en el país, cuando la población de las zonas rurales y urbanas empiezan a cuestionar demasiadas cosas que ahora están en crisis. La población no quiere a los partidos políticos ni al sistema representativo, critica cada vez más a la democracia y también al modelo económico, al modelo de integración social, en fin... se cuestiona el modelo de Estado y aparentemente nadie está conforme con el país en el que está. Esto trae más problemas que todas las crisis vividas en el pasado.
¿Esta es la peor crisis por la que atraviesa el país? El problema en la crisis del presente no está en la crisis en sí misma, sino en la poca capacidad de resolverla. Yo lo llamo “crisis generalizada sin relevo histórico”, porque la crisis de la Guerra del Pacífico tuvo un proyecto histórico y una generación dispuesta a tomar el relevo de las generaciones anteriores para conducir al país en una dirección distinta. La segunda gran crisis boliviana, la de la Guerra del Chaco, tenía a la generación del Chaco dispuesta a tomar el relevo, con un proyecto de país que hizo la Revolución del 52.
¿Cree que ahora no hay una generación para el relevo? Esta es la primera crisis donde no hay un proyecto de país viable ni generación histórica que esté dispuesta a tomar el relevo, porque los jóvenes bolivianos piensan en irse del país o, si se quedan, piensan en obtener ventajas personales y no en apostar por proyectos colectivos.
¿Qué otros temas analiza en su libro? Analizo de manera muy extensa lo que ha ocurrido en el proceso electoral del 2002, porque la crisis que se abrió el año 2000 tuvo su expresión electoral en esos comicios. Me refiero a ese proceso electoral poniendo en duda el resultado de ese año, porque creo que no fueron unas elecciones tal como fueron presentadas.
¿Cree que la Corte Electoral no fue transparente? Estoy explicando allí que los resultados pueden ponerse en duda así como fueron presentados, porque han habido denuncias, muchas de ellas confirmadas y hay un requerimiento del Fiscal General que ha encontrado indicios de irregularidades que se prefirió ignorar por distintas razones y que la OEA prefirió no escuchar y callarse... pero han ocurrido hechos que no fueron investigados.
¿Cuestiona en su libro la elección de Sánchez de Lozada? Explico en mi libro que el presidente Sánchez de Lozada no ha sido elegido de manera correcta por el Congreso.
¿Por qué lo asegura? Por problemas en los que tuvo que ver la Corte Electoral y el Congreso, porque el Tribunal Constitucional declaró inconstitucionales las decisiones del Senado y de la Corte, habilitando a un senador que no debió ser habilitado pero que votó. También me refiero al rol de los medios y de las encuestas y al dinero, estrategias y candidatos y a lo que ha salido de allí, una reconformación del sistema de partidos políticos, y también explico por qué razones la Embajada (de EEUU) hizo lo que hizo para aumentarle los votos al MAS.
¿No fue un error de cálculo del embajador Rocha? ¿Cuáles fueron esas razones? La embajada americana abandonó al candidato que estaba apoyando...
¿Que era…? Manfred Reyes Villa, por distintas razones, y terminó optando por Sánchez de Lozada; y para que él sea elegido por el Congreso, el otro tenía que ser el MAS y no Reyes Villa, porque había el riesgo de que el Congreso termine eligiéndolo. Tenían que poner a otro que fuese exactamente las antípodas de Sánchez de Lozada y por tanto había que inducir al Congreso a que se elija entre él o el dirigente del MAS, porque suponían que en una situación de esa naturaleza se preferiría a Sánchez de Lozada, pero para eso había que poner al MAS en segundo lugar y la declaración del embajador fue muy consciente, fue parte de una estrategia y no simplemente un error.
¿Por qué la Embajada abandonó a Reyes Villa? Por distintas razones. Manfred Reyes Villa se mostró muy inseguro y, por tanto, cuando hay inseguridad eso genera desconfianza y además en su partido habían corrientes estatistas, nacionalizadoras.
¿Su libro también menciona a la Constituyente? Por supuesto, habla de las incertidumbres del futuro, sobre todo de las que tienen que ver con la Constituyente. Y no soy muy afecto a la Asamblea Constituyente y explico eso en el libro.
¿Por qué no cree en ella? Porque pudo haberse seguido una vía distinta para las reformas, no era necesaria una Constituyente, pero se impuso y ahora es parte de la agenda del país. Lo que queda es ordenar este proceso para que no sea un salto al vacío. Hay que evitar que la Asamblea Constituyente sea un tiro en la cabeza del país.
¿La Asamblea puede convertirse en un suicidio? Puede ocurrir, pero eso no quiere decir que necesariamente pase. Puede que nadie se entienda con nadie porque el único acuerdo existente en el país es que estamos en crisis, después discrepamos en todo. El libro remata en ese escenario, hacia adelante hay muchas incertidumbres y lo que hay que hacer ahora es reducirlas y ver si algo puede verse hacia adelante.
¿Es un libro pesimista? Es pesimista en el sentido de tener lucidez respecto a lo que está pasando, pero por otra parte es muy optimista en el sentido de que siempre se puede hacer algo para evitar que las peores cosas nos vuelvan a pasar, porque es una apelación a la voluntad.
“El problema no está en la crisis sino en la poca capacidad de resolverla. Yo la llamo crisis generalizada sin relevo histórico”. Jorge Lazarte.