Nuestra atormentada sociedad tuvo que observar con cansancio y malestar a la clase política pretendiendo rendir homenaje a un nuevo aniversario patrio. Sin embargo, en otro lado, desde las profundidades de la sociedad civil, Bolivia recibió un homenaje histórico y moral.
Grotesco espectáculo y acción de gracias a San Eufronio, el santo de los desocupados. Allí estaban, gracias a esas cosas que tiene la democracia, los mismos que ayer no más y en el mismo recinto, aplaudieron frenéticamente las propuestas del mayor ególatra que gobernó el país y que, ante las movilizaciones sociales, tuvieron que asumir los peligros de la clandestinidad. Ahora, compartiendo con aquellos cuyos rostros curtidos por el trabajo representan, todavía, a los pobres e insumisos; en sendos discursos hacían gala de fe y compromiso con el futuro de la Patria.
Desfilaron flamantes ministros, ministras y una frondosa corte palaciega repartiendo sonrisas y saludos entre una multitud de familiares y amigos, quienes, sin dejar de agradecer a San Eufronio, el santo de los desocupados, se preparaban a ocupar el lugar que “en justicia les correspondía”. También acudieron los que, siendo de reciente incorporación, juraban defender “hasta las últimas consecuencias” la Ley General del Trabajo.
Un encuentro con sabor de Patria. Empero, pese a todo, en medio del aquelarre, Bolivia recibió un verdadero homenaje, un tributo de gran significación histórica y moral. Súbitamente, el 25 de julio, como respondiendo a un impulso patriótico, sin la participación de ninguna fuerza política, sin recurrir a mediación alguna; se reunieron en la ciudad de El Alto de La Paz, los representantes del movimiento cívico y empresarial de Santa Cruz, siendo acogidos por los más connotados y valientes líderes sociales, gremiales, sindicales y vecinales de la sociedad alteña.
“Por fin pudimos reunirnos con nuestros hermanos cruceños” —comentaron Edgar Patana y Domingo Mamani, el Mallku urbano. “Hablamos de todo, a calzón quitao”— remarcó con simpatía camba, Róger Antelo, el líder cruceño. Un nuevo encuentro, con agenda propia, se programó para el mes de agosto en la ciudad de Santa Cruz. Paradójicamente, los medios de comunicación apenas dieron un modesto espacio a esta noticia.
Sin embargo, su mera realización y los comentarios nos permiten inferir las siguientes conclusiones que hacen al sentido de la futura historia de Bolivia: se comprueba como falsa aquella tesis que plantea la oposición y lucha de contrarios entre oriente y occidente. La cual es producto de un debate ideológico inconcluso en dos ámbitos: en el diagnóstico y caracterización de la crisis nacional y en el de la producción intelectual de nuevas proposiciones para la construcción de un remozado proyecto nacional. Los movimientos sociales de occidente y los cívico-regionales de oriente, como portadores de energía, son parte orgánica indisoluble de una sola fuerza motriz transformadora y revolucionaria.
* Julio Mantilla Cuéllar es ex alcalde de La Paz.
Periplo sin peripecias
Alas tres de la tarde de la efeméride nacional, con la Jaqui, el Joaco y la Lu, nos encontrábamos transitando las calles de Potosí plagadas de civismo y con esas increíbles bandas estudiantiles cuando llegó un mensaje escrito a la pantalla de mi celular: “Joaquino Presidente”.
Más allá de los homenajes a Cervantes
La declaración de octubre del 2004 firmada en Madrid por delegados oficiales, la mayoría de los países de habla castellana, ha significado sin duda una concertación de obligaciones estatales a favor de uno de los mejores actos humanos como es el leer.
Repartir la torta grande sin tenerla
Los pedigüeños del gas suman y siguen. Ahí están los municipios, que ni han perfeccionado medios de control social y ya cuentan su tajada.
El costo de la emigración
Muchos ven a las altas tasas de emigración de nuestros compatriotas como un alivio para la difícil situación económica, social y política que vivimos desde el 2000. Sin embargo, los costos para el futuro del país son muchos más altos que los beneficios que se obtienen en el corto plazo