La declaración de octubre del 2004 firmada en Madrid por delegados oficiales, la mayoría de los países de habla castellana, ha significado sin duda una concertación de obligaciones estatales a favor de uno de los mejores actos humanos como es el leer.
Al calor del convenio se ha venido ejecutando diversos planes y proyectos. Justamente, la X Feria Internacional del Libro de La Paz, Bolivia, tiene el lema del Año Iberoamericano de la Lectura. Celebramos su acogida.
Conocemos otros proyectos para este año como ser el Foro Iberoamericano, Íconos del Quijote en las Sociedades Multiculturales, en co-auspicio con los países que tiene filiales de la IRA, International Reading Asociation, que culminará con el encuentro de las delegaciones de los países que se encuentran en pleno trabajo en Madrid el mes de noviembre. Nuestro país cuenta con la filial nacional con sede en Cochabamba, la Asociación Boliviana de Lectura y con filiales en otras ciudades, La Paz, por ejemplo.
También existe otro macro proyecto latinoamericano que es la Red de ciudades lectoras, organizado por la Asociación Latinoamericana de Lectura, a la cual también Cochabamba se ha inscrito desde enero de este año y ha implementado hasta ahora siete programas que serán expuestos y compartidos en el Congreso del IBBY en La Habana, el mes de octubre. Todos estos eventos tienen su origen en la celebración del Cuarto centenario del nacimiento de Miguel de Cervantes. Y por lo que se ve, será un año de celebraciones.
Más allá de todos estos homenajes al ilustre escritor, la promoción de la lectura en nuestro país —fuera de la realizada por la Reforma Educativa— ha sido mínima, al extremo de que sólo existe una biblioteca para niños Th’uruchapitas, y no como biblioteca pública sino como producto de una política institucional privada de siete maestros. No existe una sola editorial nacional especializada en libros para niños. La lectura, es apenas un acto de obligación escolar y no alcanza a ser el instrumento de descubrimiento de los otros y de sí mismo, tampoco ha logrado introducirse en la formación de seres autónomos y gozosos de leer. La escuela no ha tenido éxito en este terreno. Las bibliotecas son el espacio del sueño en las vacaciones.
Celebramos la X Feria Internacional del Libro en La Paz con mucho entusiasmo. Estaremos presentes para dialogar y compartir proyectos de lectura, pero celebraremos más cuando veamos que los libros y la lectura ocupan un verdadero lugar de necesidad y gusto en las prácticas diarias de las personas. Celebraremos mucho más cuando el Estado descubra que, publicar libros, promocionar lectura, defender derechos de autor y editor, son actos políticos fundamentales en los logros de un pueblo.
Cuando el país comprenda que estas acciones son más importantes que adjudicar dinero del Estado para apoyar campañas políticas de partidos ineficientes, corruptos y sobre todo transitorios. La lectura es un suceso cultural que permanecerá por mucho tiempo, porque todavía la humanidad no ha inventado otro instrumento mayor.
* Gaby Vallejo Canedo es escritora.
Periplo sin peripecias
Alas tres de la tarde de la efeméride nacional, con la Jaqui, el Joaco y la Lu, nos encontrábamos transitando las calles de Potosí plagadas de civismo y con esas increíbles bandas estudiantiles cuando llegó un mensaje escrito a la pantalla de mi celular: “Joaquino Presidente”.
El reencuentro de la Patria profunda
Nuestra atormentada sociedad tuvo que observar con cansancio y malestar a la clase política pretendiendo rendir homenaje a un nuevo aniversario patrio. Sin embargo, en otro lado, desde las profundidades de la sociedad civil, Bolivia recibió un homenaje histórico y moral.
Repartir la torta grande sin tenerla
Los pedigüeños del gas suman y siguen. Ahí están los municipios, que ni han perfeccionado medios de control social y ya cuentan su tajada.
El costo de la emigración
Muchos ven a las altas tasas de emigración de nuestros compatriotas como un alivio para la difícil situación económica, social y política que vivimos desde el 2000. Sin embargo, los costos para el futuro del país son muchos más altos que los beneficios que se obtienen en el corto plazo