Con palas, picotas, escobas y brochas, los pobladores de Quillacollo embellecen y limpian la ciudad para recibir a los visitantes que se darán cita en ese municipio para honrar a la Virgen de Urkupiña, en su fiesta.
Unos lo hacen en las fachadas de sus casas y otros en las aceras donde planean armar graderías para observar la entrada, que empezará a las ocho de la mañana del próximo domingo 14.
En todo caso, los predios de la casa consistorial continúan colmados de personas que aún pretenden comprar un espacio para la disposición de sillas y armado de graderías. Sin embargo, funcionarios ediles aseguran que ya no queda ni un lugar vacante.
Dependiendo de la ubicación de la gradería, los precios oscilaron entre 20 y 60 bolivianos por metro lineal distribuido.
Según las normas cada gradería y silla debe ser armada dejando un espacio mínimo de 80 centímetros entre la pared y la gradería, para facilitar la libre circulación de los transeúntes.
El municipio normó también que el costo por persona de un espacio en la gradería no debe sobrepasar los 35 bolivianos, y que aquellos que sean sorprendidos infringiendo la disposición, tendrán una sanción moral: no podrán acceder a la compra de graderías por tres años.
En los hospedajes, residenciales y alojamientos, también se ultiman detalles de limpieza para alojar, en especial a los visitantes extranjeros. Por ejemplo, en la residencial Nuestra Señora del Carmen, ubicada en pleno centro de Quillacollo, sólo quedan cinco habitaciones por reservar. El precio promedio por noche es de 40 bolivianos la persona.
El Intendencia Municipal realizó diferentes operativos a estas residenciales para constatar el buen estado de la infraestructura, en especial de los sanitarios para prevenir el contagio de diferentes tipos de infecciones.