La Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) ha adoptado ayer por consenso una resolución europea que pide a Irán la suspensión de la producción de combustible nuclear en la planta de Ispahan, pero los iraníes, sin romper los lazos definitivamente, se han negado a ceder.
El director general de la AIEA, Mohamed ElBaradei, prevé presentar el 3 de septiembre un nuevo informe en Viena sobre este expediente, que incluirá la respuesta iraní a la resolución. También anunció que una delegación de la Agencia viajará hoy a Irán.
ElBaradei se mostró optimista al decir "que sigue habiendo una ventana" abierta al restablecimiento del diálogo. No obstante, en una declaración en Viena, los iraníes han sido contundentes proclamando su derecho a producir combustible dentro del Tratado de No Proliferación (TNP) aunque manteniendo cerrada la central de enriquecimiento de uranio de Natanz.
Los países occidentales temen que el enriquecimiento de uranio permita a Irán dotarse armas atómicas, pero Teherán asegura que sólo tiene fines civiles. Viena, AFP