Una fiesta gualdinegra a pedir de boca en el Siles Celebración Los hinchas festejaron el triunfo con cánticos a la salida del estadio y los directivos no se cansaron de agradecer al público por su apoyo.
El festejo de los seguidores de The Strongest tras la victoria ante Bolívar. Los aurinegros coparon virtualmente toda la curva sur del estadio Siles ayer.
Un camarín alegre, un técnico rebosante, una buena recaudación y una hinchada que celebró a rabiar el triunfo al salir al estadio. La fiesta gualdinegra fue a pedir de boca anoche en el Hernando Siles tras el triunfo por 2-1 ante Bolívar.
Desde Pablo Escobar, autor del gol, pasando por Wílder Arévalo el debutante en la Copa Sudamericana y terminando en Sandro Coelho, los gualdinegros no ocultaron su alegría luego del triunfo ante el clásico rival.
“Ganamos el primer choque, pero faltan aún 90 minutos”, dijo el paraguayo Escobar.
El técnico Eduardo Villegas respondió cuanta entrevista le hicieron, admitió que tuvo que cambiar el 4-4-2 por el 3-5-2 y luego elogió la actitud de su equipo que remontó el marcador.
Por su parte, el directivo Ronald Crespo no se cansó de agradecer al público paceño. “La victoria fue muy importante y la recaudación también”, añadió.
En tanto, y a su estilo, el ex directivo especializado en estadísticas de fútbol Iván Aguilar apuntó que “desde los años 40 que The Strongest no ganaba tres veces consecutivas a Bolívar”.
Si en el partido, el golazo de Escobar levantó de sus butacas a los aficionados, a la salida del estadio la fiesta no terminó.
El estribillo del “olé, olé, olé, olé Tigre...Tigre...” se escuchó cantar en el sector de los mástiles por un grupo de hinchas. A un metro de ellos, un inglés de nombre Oly, que llegó a La Paz hace tres días, dijo sentirse identificado con los colores amarillo y negro y que por eso decidió comprarse la camiseta del Tigre. Entre muchos que fueron al estadio, estuvo también la familia Olmos, cuyos miembros son atigrados de corazón y festejaron a rabiar el gol de Escobar y la victoria.
“Ganamos, pero hay que mejorar mucho”, dijo de manera sincera Mario Olmos, de 25 años que fue al estadio junto a su padre Mario y su hermano Mauricio. La otra cara de la medalla fue Javier Blanco, un comerciante de El Alto que vino con su hijo para ver ganar a Bolívar. “No merecíamos perder, pero falta la revancha”, afirmó resignado.