Las pildoritas ahora roban en la zona Sur Ofrecen a sus víctimas una bebida que contiene una pastilla que las deja inconscientes. Aprovechan este estado para robarles. Ocurrió en un local de la 20 de Octubre y en una discoteca en la avenida Ballivián.
EL Método • En la producción, una mujer distrae a la víctima, mientras la otra actúa. El modus operandi ahora tiene más gente.
La noche del sábado 6 de agosto, dos amigos —cuyos nombres se mantendrán en reserva— salieron a festejar las fiestas patrias en un local de la avenida 20 de Octubre. Al entrar a la discoteca, vieron a dos muchachas muy simpáticas que estaban sin pareja y decidieron acercarse.
Las jovencitas, muy amigables, accedieron a su compañía. De repente, dos hombres se acercaron a las chicas para ofrecerles unas bebidas. Ellas las aceptaron, pero no las tomaron, sino que les pidieron a sus primeros acompañantes que las beban. Ellos, sin desconfiar, lo hicieron, sin sospechar que se trataba de una trampa. “Yo no estaba tomando, porque tengo gota —cuenta una de las víctimas—, pero mi amigo sí. Cuando me di cuenta, estaba tirado sobre la mesa, inconsciente”.
Las mujeres se ofrecieron a acompañarlos a sus casas y pararon un taxi. “Pero ellas no subieron, sino dos hombres que nos bolsillearon (revisaron sus bolsillos), pero como yo no estaba inconsciente empezamos a pelear. En eso, otros dos hombres sacaron a mi amigo del taxi y yo salí detrás de él. Los tipos, que han debido tener unos 21 años, comenzaron a golpearnos. En eso una persona mayor, de unos 27 años, vino y dijo basta. Me agarraron por atrás y me quitaron mi billetera y mi celular”.
La historia se repitió de la misma manera, pero esta vez en una discoteca muy concurrida de la zona Sur, ubicada en la avenida Ballivián. Una de las víctimas cuenta que, sin saber en qué momento, las mujeres pusieron algo en su bebida y en la de su amigo, que los dejó inconscientes. “Luego me contaron que me subieron a un radiotaxi”. En adelante, la víctima sólo recuerda que despertó tirado en una calle sin su billetera ni su celular.
El director de la Policía Técnica Judicial de La Paz, coronel Miguel Estremadoiro, afirma que “hay otros casos en que el varón, en forma tonta, las ha llevado a su casa y les vaciaron la casa”.
Estremadoiro lamenta que las víctimas de estos hechos no presenten la denuncia correspondiente, hecho que dificulta detener a estas bandas. “Muchas veces por vergüenza, la gente no hace sus denuncias, pero cuando lo hace es más fácil dar con ellas. Hay varias (pildoritas) que están en la cárcel”, pero para detenerlas, dice, es necesario hacer la denuncia en la PTJ.