La reciente Ley de Hidrocarburos que fue concebida fruto de un acalorado, largo y difícil debate, netamente político, no tomó en cuenta aspectos técnicos ni de redacción, de los cuales ahora podemos observar con estupor todas sus consecuencias.
Para dar un ejemplo, el Artículo 17 sobre la ejecución de la política de hidrocarburos dice: La importación de los hidrocarburos será realizada por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), por sí o por contratos celebrados con personas individuales o colectivas, públicas o privadas, o asociado con ellas, sujeto a reglamentación, el hecho de haber introducido la palabra hidrocarburos tiene una trascendencia muy peligrosa, ya que no se estaría permitiendo una libertad económica, la misma que está amparada en la Constitución Política del Estado, pues todos los importadores de hidrocarburos y sus derivados no tendrán la libertad de acción, sino que lo tendrán que hacer conjuntamente con YPFB.
Decir que el único importador o en asociación con otros es YPFB, está limitando la libertad de una infinidad de empresas que se dedican a la importación de hidrocarburos y sus derivados, para sus respectivos procesos y comercialización.
Llega a tal extremo la inconsistencia de esta redacción que un pequeño importador de solventes para despintar las uñas de las damas (seguramente con utilidades muy escasas), debería asociarse con YPFB, lo mismo ocurriría con un importador de parafina (para hacer velas), solventes para la fabricación de colchones de espuma, solventes para elaborar pinturas, alquitranes para sellar juntas.
Al ser tan amplio el concepto, podemos pensar que también todos los derivados de los hidrocarburos están sujetos a esta ley, y aquí encontramos que se deberían asociar con YPFB una gran cantidad de empresas que importan una infinidad de tipos de plástico enpellets o terminados, fibras para la elaboración de prendas de vestir, telas sintéticas, botones, aceites y grasas lubricantes automotrices e industriales, pintura para las uñas de las damas, ceras de pisos, aditivos automotrices, aditivos industriales, etc.
Estos son los problemas de encarar una ley sólo desde el punto de vista político y con un debate tan acalorado que no permitió reflexionar en la magnitud y en las consecuencias de los términos.
Ahora que todos estamos con la cabeza más fría, es imprescindible revisar la Ley de Hidrocarburos, manteniendo su espíritu filosófico, pero revisando términos.
*Javier Jironda Cuba es ingeniero.
No dan en el blanco...
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El espectro de la dispersión
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