La ayuda externa para la educación La Estrategia de Educación no es una continuación de la Reforma Educativa. Adopta la planificación por resultados y deja de lado las metas de los proyectos. El POMA, parte inicial de la Estrategia, permite intervenir en todos los niveles educativos.
Apartir de este año empezará a aplicarse la nueva Estrategia Nacional de Educación, la misma que tendrá un enfoque sectorial que abordará, de manera integral, todas las áreas del Sistema Educativo Nacional (SEN). Su vigencia se prolongará hasta el 2015. El punto de partida será la puesta en marcha del Plan Operativo Multi Anual (POMA), que se cumplirá hasta el año 2009.
Se trata del mayor esfuerzo que se realizará en el país para impulsar la educación, de manera de situarla en el primer plano de los objetivos nacionales, en estricto acatamiento a lo que dispone la Constitución, que señala a la educación como la primera función del Estado. El acierto de esta previsión se concilia plenamente con la exigencia que se tiene en estos tiempos, cual es la de ofrecer a los niños y jóvenes el mayor capital para su realización personal: la educación.
La vida moderna demanda que las nuevas generaciones se hallen bien educadas para responder a los desafíos del desarrollo y del crecimiento, mediante la asimilación de los nuevos conocimientos que deparan la tecnología y la ciencia, sin por ello dejar de lado el humanismo, que es el sustento civilizador que permite conservar la especie humana.
Una vez más, la cooperación internacional se ha manifestado a favor de Bolivia, esta vez específicamente para financiar la educación. Tres países europeos —Holanda, Dinamarca y Suecia— han firmado con el Gobierno los acuerdos correspondientes para donar un total de 135 millones de dólares, destinados a cubrir parte del costo que tendrá el POMA, el cual ha sido calculado que demandará en sus cuatro años de ejecución un total de 585 millones de dólares. El donativo de Holanda alcanzará a 75 millones de dólares, en tanto que los de Dinamarca y Suecia serán de 30 millones de dólares, cada uno.
Se tiene ya el compromiso de España de secundar también a este empeño, en tanto que el Banco Mundial aportará con un fondo que se halla aún en gestión y que estará destinado concretamente a la educación secundaria. El Gobierno realiza también gestiones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para incrementar lo que el Ministerio de Educación ha venido en llamar la “canasta de fondos”, cuyo trámite se realizó en los últimos años.
La Estrategia de Educación no es una continuación de la Reforma Educativa, porque ésta formó parte de un proceso ya concluido. Adopta la planificación por resultados y deja de lado las metas de los proyectos. El POMA, parte inicial de la Estrategia, es muy amplio, pues permite intervenir en todos los niveles y áreas educativas, desde la educación primaria hasta la superior, además de incluir temas transversales, tales como género, democracia, medio ambiente y otros. Con esta modalidad se mejorará la capacidad institucional, no sólo en planificación y gestión, sino también en la ejecución de proyectos.
La decisión de países amigos y de organismos internacionales de financiamiento de cooperar a la educación merece la gratitud de todos los bolivianos, pues sin ella poco o nada podría hacerse para alcanzar el crecimiento social que se requiere parar el progreso nacional. Ahora el reto es darle eficacia y transparencia a la Estrategia prevista.