“Hay que preguntar a los políticos qué quieren para el 2015” Nils-Arne Kastberg, Director Regional en América Latina y el Caribe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef)
Sus abuelos suecos llegaron a Bolivia en los años 20 del siglo pasado. Aquí nació su madre y los restos de una de sus tías descansan en Villamontes. Estos detalles hacen que Nils-Arne Kastberg sienta especial aprecio por el país, pero también que sea muy crítico a la hora de enfocar tareas para alcanzar los Objetivos del Milenio. Teme que no se consiga, pero sabe que existen los recursos y la necesidad. En una entrevista con La Razón reclama la voluntad política y mayor conciencia social para exigir a los políticos un compromiso para cumplir esta tarea global.
¿Cómo fue su encuentro con las autoridades bolivianas? Hubo un encuentro con el gabinete social del presidente Eduardo Rodríguez. Fue un proceso importante y honesto para evaluar qué cosas han ido bien y qué cosa podemos mejorar. Noto un aprecio mutuo e incluso un reconocimiento que, a pesar de los cambios de gobiernos, Unicef pudo contribuir a una continuidad de políticas relativas a la niñez y a la adolescencia. También se reforzó el trabajo municipal, particularmente en los 53 que sufren más la mortalidad infantil y la malnutrición.
¿Esta evaluación está relacionada al avance en el cumplimiento de los objetivos del milenio? Sí. Cuando se inició el programa los objetivos del milenio recién se habían establecido, en la Asamblea de la ONU. No se habían establecido los indicadores. La revisión que se está haciendo permite dar impulso al desarrollo de los objetivos del milenio, pero para Unicef no son temas ausentes.
Bolivia tal vez no alcance esos objetivos. ¿Cómo percibe esto luego del esfuerzo realizado? Bolivia, junto a otros siete u ocho países de la región, está en la vía de no lograr (los objetivos del milenio), si se mantienen los niveles de inversión y no se logra una disminución de la disparidad. En los últimos dos años América Latina tuvo un crecimiento económico, entre los más altos del mundo, como región. Sin embargo, aumentaron los pobres, sólo en el 2003, en seis o siete millones. El crecimiento económico es importante pero no necesariamente reduce la pobreza ni ayuda al logro de los objetivos del milenio. Hacen falta políticas públicas y es ése el debate en el que estamos. Se debe resaltar interculturalidad y género porque en la región las comunidades indígenas representan 200 millones de los 538 millones de habitantes. Si el 44 por ciento vive bajo el nivel de pobreza, en las comunidades indígenas y afrodescendientes ese nivel es del 88 por ciento. El país más grave de la región es Guatemala, el 49 por ciento de los niños sufre de malnutrición, en Bolivia es el 26 por ciento.
¿Cuáles son las dificultades para que Bolivia avance? Quisiera ponerlo en positivo. No lo logrará sin una gran movilización social. La ciudadanía tiene que demandar a sus políticos que esto es lo que quiere para el 2015. Y espero que estas elecciones, en vez de demagogia y de regalar cosas que no hacen falta, que la ciudadanía demande una disminución de la pobreza, de la malnutrición, de la mortalidad de los niños y de las madres. Que la educación sea más inclusiva y menos excluyente.
¿Quizás falta un componente político a los objetivos? Creo que se quiere un país con soberanía, donde la población esté bien y tenga una visión de futuro. Si impulsar esto es una agenda política, entonces sí es necesario un componente político pero más que eso es una agenda global, acordada por todos los países del mundo. Siento mucho por Bolivia porque es un país que tiene recursos, pero siempre está la pregunta de qué es lo que queda para su población.
¿Entonces en Bolivia no es un problema de pobreza, sino de gestión de sus recursos? En absoluto, faltan políticas públicas. Hay que saber a dónde nos enfocamos (por ejemplo) en cuanto a agua y saneamiento. Se considera que la privatización es más eficiente pero diría que eso no es cierto en la zona rural porque el sector privado no quiere invertir ahí porque no da ganancia. Allí vamos a requerir la conciencia de las municipalidades.
Una de las metas del milenio es que cada país logre alianzas, algunos cooperantes reclaman un interlocutor en Bolivia. ¿Unicef lo tiene? El gabinete social con el que me reuní y el Presidente permitieron un diálogo franco y un compromiso de avanzar en estos temas, pero también la conciencia de que su mandato termina pronto.
Otra vez lo político. ¿Hay otra manera de superarlo? Tenemos que ser humildes. Hay ejemplos en la región. Los programas Oportunidades en México, Bolsa Familia en Brasil, Solidaridad en Chile y Fodesap en Costa Rica se han enfocado en la transferencia financiera, con condicionamientos, a una familia pobre para que los hijos no vayan a la calle. La madre que recibirá un subsidio debe mostrar la tarjeta con las vacunas que el bebé recibió o la libreta escolar. Eso se tiene que gestionar a través de la mujer para alcanzar el éxito. Se están evaluando estos programas porque otros países están interesados en copiar. Pero también es necesario crear un contexto de apoyo.
¿Hay el prejuicio de que esta transferencia sea una imposición o un condicionamiento? No he notado. Tenemos el mismo interés que las autoridades, que es mejorar la situación para la niñez. No estamos con el propósito de condicionar o de imponer. Los modelos están en la región, no hay que ir a buscarlos al norte o a otros continentes. Creo que dentro de la hermandad latinoamericana existe un espíritu de compartir. No lo he visto como un problema y creo que Bolivia, a pesar de sus recursos limitados, puede lograr un avance importante a través de lograr una conciencia en cada municipalidad.
Más allá de los objetivos del milenio ¿Bolivia está avanzando en el tema social? Hay varios avances, se han disminuido, en un 40 por ciento, las enfermedades inmunoprevenibles. Eso quiere decir que el sistema de vacunación funciona. Aumentó el consumo de la sal yodada y se acabó el bocio, el 90 por ciento de niños y niñas va a la escuela. Hay elementos de progreso y hay los recursos potenciales para mejorar porque están bajo tierra. Creo que Bolivia puede lograr los objetivos del milenio y será una revolución. No estamos hablando de un aumento de recursos multimillonarios.
¿Hay alguna experiencia boliviana para exportar? Ya lo están haciendo. Ecuador está mirando el modelo de su seguro social. La escolaridad bilingüe los convierte en el único país que desarrolló una experiencia que valga la pena llamarla así. La vacunación, el Seguro Universal Materno Infantil y la yodación de la sal son tres experiencias para exportar y compartir. Hay algo nuevo que no alcanzó el éxito esperado, son las defensorías de la niñez, pero es un buen proyecto. No creo que Bolivia se tenga que sentir como que siempre está por debajo. Es el momento de levantar la autoestima y decir lo vamos a hacer.
“ Si se quiere un país con soberanía, donde la población tenga visión de futuro, es tener una agenda política, entonces falta un componente político. ”