El Ejército estadounidense sufre desde hace varias semanas pérdidas cada vez mayores en Afganistán, donde más de 70 de sus soldados murieron desde comienzos del año, víctimas de la creciente eficacia de los rebeldes, que hace temer un segundo empantanamiento militar tras Irak.
Cuatro soldados estadounidenses murieron este domingo y otros tres resultaron heridos por bombas colocadas por los insurgentes en la convulsionada provincia de Zabul, dijeron fuentes del Ejército estadounidense.
Con este ataque se eleva a 74 el número de bajas militares —siete de ellas en la última semana— sufridas por Estados Unidos en Afganistán este año, el peor balance desde el inicio de su operación "Libertad Duradera".
De esos 74 muertos, unos 50 fueron víctimas de fuego enemigo, y los otros perecieron en accidentes, según el Pentágono. La proporción de muertos respecto al total de militares estadounidenses desplegados en 2005 es superior en Afganistán (uno de cada 243) que en Irak (uno de cada 265).
La coalición militar internacional bajo comando estadounidense, de unos 20.000 integrantes llegó a Afganistán semanas después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, para desplazar del poder a la milicia fundamentalista islámica talibán, vinculada a la red terrorista Al Qaeda. Kabul, AFP