El plan para el primer vuelo nace en 1997. Un grupo de amigos quiere hacer realidad su sueño de estar cerca de las nubes y mirar el mundo desde arriba.
Pronto la idea de hacer publicidad desde las alturas hace que esta aventura de volar se convierta en un emprendimiento empresarial que hoy, dándole una mirada distinta al turismo, está a punto de tocar la cima.
“La idea surgió gracias a un amigo que ya no está con nosotros. Al principio era sólo volar, luego hacer publicidad aérea, y ahí se quedó todo. Pero luego vimos con mi hermano la posibilidad de poder plasmar este proyecto en el turismo y ahí cambió la idea”, dice José Luis Castro, gerente de Air Globel Bol (AGB), la primera empresa de globos aerostáticos de Bolivia. Como todo emprendimiento en el país, al principio el vuelo no fue nada fácil. La falta de apoyo, estatal y financiero, fueron vientos fuertes que soplaron en contra, pero AGB supo superar el mal tiempo y poner los globos en curso y buena altura.
Los eventuales vuelos haciendo publicidad o propaganda política ahora quedaron atrás. Volar es ya un itinerario casi obligatorio para el turista que quiera ver desde el aire algo distinto.
“Empezamos a trabajar fabricando nuestros propios globos. Luego surgieron las campañas políticas, la publicidad y otros, y así fuimos sosteniéndonos poco a poco”, relata Castro.
“Hicimos promoción para llegar a la cooperación o al Estado, algunos nos extendieron la mano, pero no nos dieron el apoyo que necesitábamos”, añade.
Casi en forma paralela al primer vuelo, nació también la idea de hacer publicidad en inflables, una especie de globos pero con formas y tamaños distintos. Al principio esta actividad fue la que más aceptación logró.
“Los inflables publicitarios es la actividad que ha estado sosteniendo este emprendimiento”.
Octubre del 2004 fue el mes que marcó un nuevo rumbo para el vuelo de AGB. El lanzamiento del Salar de Uyuni como polo del desarrollo turístico del país tuvo un impacto mundial con el vuelo de 20 globos. Ese día se pudo observar la interminable meseta blanca desde los aires.
“La idea fue nuestra, y después de muchos intentos recibió la aceptación de la viceministra de Turismo (ex) Ximena Álvarez. Llegaron los dos fabricantes de globos más grandes del mundo y se quedaron pasmados con lo que nosotros pudimos hacer”.
Allí se pudo comprobar que la tecnología y las ideas utilizadas no tienen nada que envidiar con lo que se usa en el mundo en este campo.
Desde entonces, AGB recibe llamadas de casi todos los países del continente.
Ahora la zona de vuelo se llama Tiwanaku. También por primera vez los turistas tienen la opción de ver las famosas ruinas desde los aires.
Entre los planes está el crear pronto circuitos turísticos en el país y vuelos a zonas típicas. Por ejemplo los Yungas o el lago Titicaca. Además, AGB quiere incursionar en lo que es la fotografía aérea, la planimetría para el apoyo a los municipios, y el transporte de carga aérea a través de los llamados 'dirigibles'.