Diversificar la economía es vital Bolivia, históricamente, ha sido un país monoproductor. Primero fue el estaño y luego la goma. Ahora es el gas. La diversificación económica está clamando por ser atendida. El bullicio que produce el debate del gas no deja escuchar estos llamados.
El gas natural del chaco tarijeño está actuando en el resto de la economía nacional como gas paralizante, según se viene advirtiendo en el país y lo observan incluso en el exterior. Expertos del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) han venido a decir que Bolivia necesita elaborar una estrategia de desarrollo económico que no esté basada solamente en la venta del gas natural. Que se use el gas para generar recursos, pero que la proyección sea para provocar el surgimiento de una economía diversificada.
El documento del organismo internacional, basado en proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el estudio de Ernesto Cupé, difunde datos donde muestra que Bolivia podría beneficiarse mucho de las posibilidades que tiene de exportar bienes a mercados externos como el de Estados Unidos, ahora con el acuerdo llamado ATPDEA por sus siglas en inglés, y luego, eventualmente, a través del Tratado de Libre Comercio (TLC), de darse la suscripción con ese país.
La observación es muy oportuna y se presenta en un momento especial, cuando las regiones del país estaban disputándose los ingresos de un impuesto que grava la actividad extractiva del petróleo. El espectáculo fue deprimente, pues mostró que todos los municipios del país, todos los departamentos, estaban estirando la mano para recibir los recursos de la materia prima de turno que llega para generar ingresos producidos por empresas que vinieron a invertir. Un espectáculo triste puesto que nadie se preguntaba qué pasará con el país cuando no haya otro recurso natural que los extranjeros vengan a explotar, y por el que paguen impuestos que luego los bolivianos se disputen con entusiasmo e inconciencia.
En el referéndum sobre el gas, una de las recargadas preguntas consultó acerca de si los bolivianos querían que los recursos del gas se inviertan en educación, salud y carreteras. La aprobación fue total. Educación, salud e infraestructura son los cimientos sobre los cuales se han levantado países y potencias. Y con el desarrollo de la iniciativa privada, que genera empleos, exportaciones y progreso. El estudio del PNUD hace pensar en otras posibilidades ya antes tanteadas como el turismo, una actividad económica que podría generar, como sugirió una autoridad del sector, más ingresos que el propio gas natural. Sólo se requeriría de dos a tres años de clima político, económico y social apropiado para disparar hacia arriba las cifras de este rubro, con buenas perspectivas.
En la región amazónica, recursos naturales renovables, como la castaña y la goma, están esperando que las autoridades y el Parlamento creen leyes especiales a fin de preservar esa riqueza que genera tantos empleos. Bolivia, históricamente, ha sido un país monoproductor. Primero fue el estaño y luego la goma. Ahora es el gas. Sin embargo, la diversificación económica está clamando por ser atendida. Pero el debate sobre el gas es demasiado bullicioso y no deja escuchar estos llamados.
Una revista extranjera dijo que pelearse por no saber qué hacer con los recursos del gas es un problema más llevadero que el producido por no tener gas. Pero que sería mucho mejor usar el gas para plantar los cimientos de una nueva Bolivia. ¡Que el gas sea el último recurso natural del que los bolivianos viven en dependencia absoluta y exclusiva!