Gritos cargados de amor y de celos se escucharon en el Teatro al Aire Libre anoche, cuando Luciano Pereyra invitó al escenario a Isabel, en cuyo oído cantó como el más enamorado de los hombres. La llevó hasta un costado del escenario, empanadeó con ella, acarició sus cabellos, la abrazó y bailó para todos.
Para entonces ya había transcurrido una hora de concierto del artista argentino, que cumplió 24 años el 21 de septiembre, pero que ayer celebró con el aplauso del público paceño.
A las 10 de la noche, la gente se puso de pie para recibirlo. Historia de amor, avisos clasificados y otras canciones fueron el preámbulo del plato fuerte de la noche. A media hora de iniciado el concierto tomó su guitarra y con ella interpretó Donde hubo fuego. Entonces, los papeles se invirtieron, pues el público cantó apasionado y él aplaudió emocionado. Uno a uno fue presentando a sus siete músicos y al son de los instrumentos meneó las caderas por el escenario.
Agradeció a La Paz por permitirle pisar este suelo, para el que trajo un mar de amor. Los efectos de sonido imitaron, entonces, las olas del océano y las gaviotas a 3.600 metros de altura.
La chacarera santiagueña no podía faltar en un concierto de Pereyra. Y sonó en medio de canciones románticas, modernas y también del folklore argentino.
En una confusión de gritos destacó una mujer que, con su hijo en brazos, le declaraba su amor a Luciano. La función fotográfica de los celulares se activó para eternizar el momento.
A las 11.30 llegó una buena y una mala noticia. La mala: el concierto se acababa y la buena: la canción de despedida era Sólo le pido a Dios. Luego, Luciano tuvo que volver al escenario.