28.000 vieron el Festimusic Kumbia Kings, Ataque 77, Molotov, Auténticos Decadentes, Aterciopelados animaron al público de la cancha Mariscal Braun en La Paz y el Centro de Convenciones Sonilum en Santa Cruz.
No importó el intenso frío. Los fuegos artificiales coronaron el cielo encapotado a las 2.30 de la mañana para anunciar el cierre del Festimusic Paceña 2005 en la cancha Mariscal Braun. Este año, el evento logró congregar a más de 28.000 personas en las ciudades de La Paz y Santa Cruz apelando a la emoción del rock, el rap y los sonidos latinos.
La llovizna amenazó durante toda la noche con nubes grises. Sin embargo, los cerca de 10.000 asistentes a la segunda jornada en la cancha de Miraflores estuvieron presentes al caer la tarde en largas filas que llegaban a la acordonada avenida Busch.
El humo de los puestos de anticuchos cubría a los jóvenes que con ropa abrigada hacían una cola para el ingreso. Las entradas se habían agotado e incluso el encontrar a algún revendedor se hacía imposible. Las últimas localidades se habían vendido temprano hasta en 120 bolivianos, el doble del precio del boleto.
Las largas colas se convirtieron en avalanchas cuando empezaron a sonar las primeras canciones del grupo paceño Deszaire, que animó al público con un espectáculo con gran entrega y sonido sólido. Los ritmos latinos empezaron a calentar la noche pasadas las 21.00.
Las colas en la puerta continuaban y la gente rechiflaba a aquellos que lograban burlar el control policial. Agentes de la Cervecería Boliviana Nacional controlaban en las inmediaciones la presencia de tickets falsificados y los destruían frente a los sorprendidos jóvenes timados.
Mientras, al escenario subía el grupo boliviano Octavia, que demostró su trayectoria y experiencia con un espectáculo en el que se seleccionó lo mejor de su discografía. El vocalista Omar Gonzales se entregó al público y en medio del show sacó una bandera tricolor con la que animó a todos los asistentes a gritar a coro un fuerte “¡Viva Bolivia!”.
La cerveza corría y los jóvenes se preparaban ahora para una entrega de rock. Las filas en la calle se controlaron y la gente pudo ingresar con fluidez. Muchos llegaron sólo al último espectáculo.
Ataque 77 provocó saltos enardecidos en la cancha que se llenó para la medianoche. El grupo argentino entregó la energía del rock en su estilo particular. Los ánimos se levantaron más cuando tocaron temas como No me arrepiento de este amor, Arranca corazones y Soy rebelde. Varias jóvenes salieron desmayadas por la emoción y la aglomeración cerca del escenario.
El punto álgido llegó cerca de la 1.00 con el grupo mexicano-estadounidense Kumbia Kings. Los artistas liderados por AB Quintanilla (hermano de la desaparecida Selena) empezaron el espectáculo con fuerza gracias a una demostración de break dance. Expertos en movilizar al público, aprovecharon para trepar la estructura del escenario para animar las palmas y bajaron del escenario. Sus éxitos Dulce niña, Sabes a chocolate, No tengo dinero y Sshhh, entre otros, hicieron cantar y bailar a los asistentes.
Mientras tanto, en Santa Cruz, una fiesta similar, pero con un ambiente más rockero, se vivió en el Centro de Convenciones Sonilum, donde más de 9.000 personas disfrutaron de las presentaciones de los grupos Track, Aterciopelados, Auténticos Decadentes y Molotov.