La nacionalización es sólo un eslogan en la oferta electoral El MAS, UN y Podemos plantean mayor participación del Estado en el sector, pero dicen que también se requiere de inversión privada. Proponen cambios para distribuir los ingresos del sector.
Desde octubre del 2003, los sectores sociales —sobre todo en el occidente del país— ejercieron una fuerte presión para que el ex presidente Carlos Mesa nacionalice los recursos petrolíferos. Ahora, dos años más tarde, los partidos políticos, haciéndose eco de esa demanda, vuelven a plantear la nacionalización de los hidrocarburos.
Sin embargo, el MAS, Podemos y UN —los tres partidos con mayor intención de voto, según las últimas encuestas— no apuntan a la nacionalización de la riqueza petrolera, sino a una mayor participación y control del Estado sobre el negocio petrolero. Con matices, las propuestas giran en torno a una política energética basada en una sociedad de economía mixta, donde el Estado boliviano participe en toda la cadena hidrocarburífera (explotación, transporte y comercialización) a través de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
También coinciden en que se requiere inversión privada para llevar adelante estos negocios. En lo que difieren es en la forma de establecer esa relación con las empresas del sector petrolero.
Además, plantean algunos cambios —de forma, no de fondo— a la Ley de Hidrocarburos (Ley 3058), que fue aprobada en mayo pasado, y a la que al Estado aún le cuesta adecuarse.
Otro tema es el referido a la renta petrolera o a los ingresos que percibe el Estado por la explotación de hidrocarburos en el país. Salvo algunas cuestiones de forma, que tienen que ver con algunos cambios a la distribución de la renta petrolera, Podemos, MAS y UN no gravarán con más impuestos al sector petrolero.
Ramiro Cavero, proyectista del plan económico de Podemos, señala que su partido propone hacer una nueva ley en la que se redistribuyan todos los ingresos por hidrocarburos para municipios, prefecturas, universidades, pueblos indígenas y campesinos, pero con criterios de población.
Además plantea que el pago de impuestos y regalías discriminen los campos pequeños de los grandes, hasta llegar al 50%. También se darán incentivos para una mayor producción de gas y petróleo, entre otros. El MAS, desde una visión más estatista, propone una “nacionalización de los hidrocarburos”, pero a través de nuevos contratos de servicios, recuperando la propiedad del gas para que YPFB haga negocios.
Sin embargo, este partido reconoce que requerirán de financiamiento externo e inversión privada, según explicó Carlos Villegas, parte del equipo que elaboró la propuesta masista.
Unidad Nacional tiene una visión básicamente empresarial y basa su propuesta en comprar acciones de las empresas capitalizadas a través de inversionistas nacionales o por el propio Estado. (Samuel Doria Medina llama a esta su propuesta “nacionalización progresiva”). También propone que YPFB trabaje con capital propio y privado.
Los tres partidos también ven la exportación de gas como un eje central de la política energética. Las diferencias surgen a la hora de escoger mercados. Podemos aún piensa en exportar gas a México y EEUU, porque está seguro de que los beneficios se maximizan. El MAS, en cambio, cree que l s exportaciones de gas como materia prima deben ir disminuyendo. Por este motivo, plantea la industrialización del energético. UN cree que Bolivia debe convertirse en el eje energético de América Latina.
Los conceptos
Nacionalización. Humberto Vacaflor, analista, dice que no existe expropiación sin indemnización.
Economía mixta. Define que en el sistema económico participe tanto el Estado como el sector privado.
Política energética. Es entendida como las directrices que rigen la actuación del Estado en este sector.