Certidumbre, de la mano del Presidente Valiente la actitud del Presidente, porque en un ambiente de tanta mezquindad como la que vienen demostrando particularmente parlamentarios que todavía tienen qué perder, Rodríguez se anima a asumir, solo, una enorme responsabilidad política.
Bolivia vuelve a tener certidumbre. Después de una vergonzosa actuación de los parlamentarios y ahora también de los dirigentes cívicos intransigentes de una región del país —que ayer dejaron al descubierto aquello que se sospechaba: que su “lucha por los escaños” en realidad era una máscara que escondía su oposición a la elección misma de diciembre por temor a que triunfe un candidato determinado—, el presidente de la República, Eduardo Rodríguez Veltzé, tomó en sus manos la resolución de un conflicto que había perdido el rumbo de su propia causa.
Y en una actitud valiente, sensata, equilibrada y responsable, como viene demostrando el Primer Mandatario en varias de sus actuaciones, decidió anoche definir por la vía de un decreto supremo la redistribución de los escaños parlamentarios.
Así, y producto de esa determinación apegada a la Constitución, el departamento de Santa Cruz tendrá tres escaños adicionales, y Cochabamba uno, mientras La Paz perderá dos, Oruro uno y Potosí otro.
Además, el decreto supremo aprobado anoche por el Poder Ejecutivo mueve la fecha de las elecciones al 18 de diciembre y establece los plazos para que la Corte Nacional Electoral reciba las nuevas listas de candidatos allí donde hay modificaciones.
Hombre de leyes como es, Rodríguez no midió esfuerzos argumentales ni extensiones para presentar toda la justificación legal y constitucional de su decisión, de manera que si después de tanto respaldo legal alguien se anima a cuestionar el conjunto de medidas políticas anunciadas por él, es que entonces seguramente estará persiguiendo otro tipo de intereses alejados a los del país.
Valiente la actitud del Presidente, se decía líneas más arriba, porque en un ambiente de tanta mezquindad como la que vienen demostrando particularmente parlamentarios que todavía tienen qué perder, Rodríguez se anima a asumir, solo, una enorme responsabilidad política frente a la irresponsabilidad de muchos.
Seguramente lo hizo consciente, sin embargo, de que tendría el pleno apoyo de un país cansado de tanto manoseo, de intereses egoístas, de inseguridad creada, de amenazas antidemocráticas. Anoche, precisamente, comenzaron a manifestarse esas expresiones de respaldo a la decisión presidencial que devuelve la confianza en que las diferencias de los bolivianos deben encontrar en unas elecciones libres y limpias una salida para recuperar la estabilidad.
Es que parece que muchos parlamentarios y líderes regionales olvidaron que el proceso electoral en marcha es mucho más que sólo la posibilidad de elegir un nuevo gobernante, sino también la única posibilidad de consolidar una democracia que por momentos parece tambalear, y de devolver al elector el derecho de determinar el destino del país.
Y ahora, de retorno a las campañas, ojalá que el país tenga la oportunidad de escuchar a los aspirantes a la presidencia con más propuestas que provocaciones y ataques cruzados. La gente esperará respuestas a sus aspiraciones de mejor ciudadanía, de mayor calidad de vida, de condiciones de desarrollo armónico, porque hasta hoy ha escuchado muy poco de estos temas.