Denuncias de espionaje telefónico a diputados que investigan acusaciones de corrupción contra el partido del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, enturbiaron ayer el ambiente político y endurecieron aún más a la oposición de derechas.
La primera queja formal contra el supuesto espionaje telefónico, del que la oposición acusa a la agencia de inteligencia estatal, fue presentada ayer ante el presidente de la Cámara de Diputados, Aldo Rebelo, un fiel aliado del gobierno de Lula.
En carta entregada a Rebelo, el presidente del Consejo de Ética de la Cámara, Ricardo Izar, relató las sospechas de cuatro diputados que investigan casos de corrupción en el Gobierno y el oficialista Partido de los Trabajadores (PT). Izar, también opositor, dijo que sus teléfonos han sido intervenidos y solicitó que la Cámara de Diputados exija a la Policía que determine quién o quiénes son los autores de ese espionaje.
El Consejo de Ética procesa a 12 diputados, que pueden ser destituidos en caso de que se compruebe que participaron en una red de sobornos tejida por el PT con el aparente fin de garantizar lealtad congresal al Gobierno.
Izar añadió que una empresa privada comprobó esta semana que, efectivamente, los teléfonos de su residencia y de su oficina fueron objeto de espionaje.
Los otros denunciantes son miembros de comisiones que investigan casos de corrupción denunciados en torno al Gobierno y al PT, desde financiamiento ilegal de campañas hasta lavado de dinero. Brasilia, EFE