Dios, patria y hogar no faltan cerca del corazón de Jorge Quiroga Ramírez Refaccionó la ducha del Palacio de Gobierno cuando ocupó la presidencia, era enfermizo en su juventud y es conocido por su destreza con los números.
El color rojo, que caracteriza a Podemos, es una de las señales que están marcando su campaña electoral.
¿Cuánto es 125 por 125? "15.625", responde Jorge Quiroga Ramírez, candidato por Podemos a la presidencia, antes que la calculadora del celular. Su mente de ajedrecista, gracias a los campeonatos del colegio, cuando jugaba justo en los tiempos de Bobby Fischer, le ha ayudado a desarrollar rapidez a la hora de operar. Así como la profesión de su padre, un ingeniero que se pasaba más de la mitad del mes en la mina de Korani y solicitaba siempre la ayuda de “Tuto” para realizar sumas y multiplicaciones.
Pero llegaron las calculadoras, y el muchacho flacuchento, abonado a las anginas, los resfríos y las gripes en la juventud, se tuvo que buscar otros pasatiempos. “Jugaba mucho fútbol —reconoce—, sobre todo en la calle por la noche. Por eso me enfriaba”. También pasaba mucho tiempo con las amigas de su hermana. “Ellas venían a la casa casi todos los domingos, y mis hermanos eran muy chicos. Así que, entre otras cosas, me enseñaron a bailar antes de tiempo”.
Parte de sus años dorados los pasó en Cochabamba, donde nació el 5 de mayo de 1960. De allá se fue a vivir con su familia a Santa Cruz de la Sierra, ciudad en la que concluyó el bachillerato en el colegio La Salle en 1977, y en la que vivió alguna de sus más recordadas travesuras. “Salí un par de veces a manejar con mi hermana sin tener licencia. Ella me solía dejar. Hasta que un día, en esas, nos cruzamos con mi padre y con mi tío. Me costó varios días de encierro”.
Pero la imagen de aquel “Tuto” inexperto en los lances de la vida, ha cambiado, sobre todo tras que se graduó como ingeniero industrial con la mención de excelencia “summa cum laude” en el College Station de la Universidad texana A&M, en EEUU.
¿Y será por los años que vivió en Norteamérica que el escritor Edmundo Paz Soldán —compañero de fatigas en Cochabamba durante su infancia— lo considera ahora un yupi? “Lo que pasa es que él ya ha vivido demasiado tiempo en los Estados Unidos, se ha quedado con las costumbres y quiere aplicar otro tipo de moldes. Son estereotipos que no están acordes con la realidad, pero que son bien aceptados en los medios de comunicación del exterior”, responde Tuto. Hoy, mientras, Jorge Quiroga Ramírez, por la campaña, luce su omnipresente casaca roja. ¿Cuántas tiene? “Deben ser unos 10 ó 12 modelos diferentes. Me las hace la gente por cariño. Luego, tengo bien claro que si llego a ser Jefe de Estado voy a tener que ponerme el uniforme de la democracia (traje y corbata), aunque a mí, particularmente, me gustaría ir a trabajar con short y con polera, como si estuviera yendo a trotar.
Así, no es extraño que, ante su afición por el deporte, hiciera refaccionar la ducha del Palacio de Gobierno. “Solía ir a correr al estadio. Después, comía un sándwich violento, iba al Palacio con la ropita y así me podía duchar ya con agua caliente”. No es la única anécdota de su paso por la presidencia, tras suceder al ex dictador Hugo Banzer, por enfermedad, en agosto del 2001. “También me acuerdo —prosigue— del día que pusimos internet. Al principio, hicimos algo ilegal durante un par de semanas. Sacamos un cable desde la Vicepresidencia para llevarlo hasta la Presidencia. Luego, ya se estableció una red propia”.
Actualmente, también luce más sereno. “De chico era más beligerante. Cuando jugaba fútbol, por ejemplo, era bastante calentón en la cancha. Me sacaron más de una tarjeta roja. Y lloraba cuando perdía. Ya no, aprendí de Blair, que decía que político que no aguanta la mala crítica es como marinero que no aguanta el mar".
Ahora, más tranquilo, Jorge Quiroga luce su peinado de colegial eterno, unas arrugas muy marcadas entre ceja y ceja características de la familia, una sonrisa a medias, leves entradas y manos desnudas. Y todo lo importante lo lleva al cuello, en donde de una cadena cuelgan Dios (la cruz), patria (el mapa de Bolivia) y hogar (el anillo de casado), "cerca del corazón".
La alianza, sobre todo, es uno de los símbolos que más le importan, y confiesa que en su casa la que manda es su mujer. "Tiene, además, mucha sensibilidad con los niños. Hace el 110 por ciento del trabajo de educación con ellos. Y mis hijos saben que yo soy el blandengue cuando quieren algo".
Para otras cosas, sin embargo, "Tuto" se muestra duro como una roca. Por ejemplo, para subir al monte. "Si puedo —reconoce— trataré de ascender el Huayna Potosí antes de estas elecciones".
¿Y sus sueños? "Soy de sueños diurnos, y trabajo para hacerlos realidad". En ello pone todas sus habilidades, y para terminar la charla bromea con su destreza numérica. "Es que de pequeño tomé mucha agua del río Rocha".
Carrera
Estudios: Estudió ingeniería industrial y se graduó en Estados Unidos. Cursó también una maestría en Administración de Empresas en Austin. Luego, trabajó para la empresa informática IBM en Texas.
Política: Tras hacerse miembro de ADN, fue el jefe de campaña durante las elecciones de 1993 y 1995. Ocupó la vicepresidencia y la presidencia de la República. Fundó Podemos.
Confidencial
Según se define, es bastante ordenado, sistemático y trata siempre de que cada cosa se encuentre donde corresponde.
Confiesa que es de poco dormir y no es gran amante de la comida, aunque no le hace ascos a un buen chicharrón.
Se declara uno de los admiradores de Edmundo Paz Soldán y, también, un usuario habitual de la internet.
Cuando puede, va a trotar para mantenerse en forma. A veces, dice que trabaja hasta 18 horas al día.