Al menos 33 personas murieron y 19 resultaron gravemente heridas cuando dos atacantes suicidas se detonaron dentro de un restaurante frecuentado por la policía de Bagdad; mientras siete reclutas del Ejército iraquí fallecieron por un ataque con un vehículo cargado de explosivos en la ciudad de Saddam Hussein, informó ayer la Policía.
Los suicidas detonaron sus explosivos a eso de las 9.45, hora en que generalmente se detienen los agentes policiales en el restaurante para desayunar. El mayor policial Abdel-Hussein Minsef dijo que siete agentes de la Policía y 26 civiles fallecieron en la explosión de Bagdad, y otras 24 personas —entre ellas 20 civiles— resultaron lesionadas.
Samiya Mohammed, un ama de casa que vive en las inmediaciones del restaurante, expresó que salió afuera cuando escuchó la explosión. “Salí y vi el restaurante muy dañado. Había cadáveres, la mayoría de civiles, y sangre por todos lados adentro del lugar. Este es un hecho criminal que sólo apunta y perjudica a personas inocentes que estaban desayunando”, sostuvo.
Por otra parte, un coche-bomba explotó en la ciudad de Tikrit, a unos 130 km al norte de Bagdad, frente a un grupo de hombres que estaba afuera de un centro de reclutamiento del ejército iraquí. Al menos siete de ellos fallecieron y 13 resultaron heridos. Los hombres se habían desempeñado en el ejército en el régimen de Hussein y habían sido invitados a unirse nuevamente a las filas militares.
La red Al Qaeda se reivindicó el ataque en Bagdad, como también el triple atentado perpetrado el miércoles en Amman, Jordania, que dejó 56 muertos.
Asimismo, soldados iraquíes encontraron los cadáveres de 27 personas cerca de la frontera con Irán, manifestó un funcionario iraquí. Dijo que parecían estar muertos desde hace varios días.
Las víctimas estaban maniatadas, tenían impactos de bala en la cabeza y vestían ropas civiles cuando fueron encontradas en Jassan, a unos 210 km al sudeste de Bagdad. Bagdad, AP