Según encuestas, el Congreso elegirá al futuro Presidente Los datos de tres estudios prevén que ninguno de los partidos en carrera electoral alcanzará la primera mayoría. La tendencia es que la gente no elija directamente al Mandatario.
La anterior semana, la Iglesia pidió que esta vez se respete el voto de los bolivianos en las urnas.
Cerca a tres millones de bolivianos asistirán a las urnas el 18 de diciembre para elegir a un nuevo gobierno, pero en los hechos la elección definitiva quedará en manos del Congreso y, aún peor, probablemente en manos de los 27 parlamentarios que conformen el Senado.
Cuando apenas resta un mes para el verificativo electoral, diferentes encuestas elaboradas para medios de comunicación y por solicitud de los propios partidos en carrera, coinciden en que ninguno de los ocho frentes en carrera conseguirá obtener el 51% de votos necesarios para la elección directa del nuevo Presidente.
El MAS, primero en los estudios, aparece con un promedio de 30% de apoyo preelectoral, Podemos con dos puntos más abajo y UN, el tercero, bordeando el 15%.
De confirmarse estos resultados –que es lo más probable que ocurra según varios analistas– una vez más, como sucede hace más de 20 años, la elección del nuevo gobierno quedará en manos de los 130 diputados y 27 senadores que conforman el Poder Legislativo. Es un efecto de la democracia representativa, que los presidenciables hablan de cambiar mediante las reformas en la Asamblea Constituyente.
El pasado miércoles, la Iglesia exhortó al mundo político a que esta vez, debido a la importancia de la elección, se respete el voto de los ciudadanos en las urnas. Sin embargo, la tendencia es que los ciudadanos no elijan directamete al nuevo gobierno, sino sus intermediarios, que en este caso resultan ser los parlamentarios.
El artículo 90 de la Constitución determina que "Si en las elecciones generales ninguna de las fórmulas para Presidente y Vicepresidente de la República obtuviera la mayoría absoluta de sufragios válidos, el Congreso elegirá por mayoría absoluta de votos válidos, en votación oral y nominal, entre las dos fórmulas que hubieran obtenido el mayor número de sufragios válidos".
Las encuestas coinciden en una clara polarización del voto entre el MAS y Podemos, que podría otorgarles una distribución similar de diputaciones, aunque en el Senado el segundo tendría mayoría, ya que aparece primero en seis departamentos, pero segundo a nivel nacional. La ley define que el ganador en un departamento se queda con dos de las tres senaturías. Esta sería una ventaja para Podemos.
En base a estas proyecciones, la analista Ximena Costa pronosticó que, una vez más, el próximo gobierno será futuro de las negociaciones políticas y no de la decisión directa de las urnas, como lo pidió la Iglesia Católica.
Incluso, calculó que las alianzas postelectorales entre dos frentes no serán suficientes para garantizar la gobernabilidad de la futura administración, por lo que una coalición estable tendría que estar conformada al menos por tres frentes, mejor si son los tres primeros en votación.
Gonzalo Sánchez de Lozada no pudo mantenerse en el poder pese a que tenía el apoyo del MIR, UCS, ADN y la NFR.
Los estudios tienen sus debilidades
Los resultados de las encuestas no siempre reflejan los resultados reales de los procesos electorales, tal como ocurrió en las elecciones generales del 2002.
En el proceso electoral pasado, las encuestas daban como ganador a Manfred Reyes Villa, candidato por la Nueva Fuerza Republicana (NFR); sin embargo, el conteo final de votos y “la verdadera encuesta” –como califican al día de la votación los políticos– mostraron otra realidad, pues quien ganó en las urnas fue Gonzalo Sánchez de Lozada, postulante del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). En otras oportunidades, en cambio, los datos de las encuestas son tan precisos que la diferencia con los resultados finales es casi imperceptible. Este fue el caso del referéndum del gas y las elecciones municipales del 2004. En ambos casos las previsiones fueron certeras.