El castigo puede volverse maltrato si es reiterativo La violencia contra la niñez puede prevenirse. Un niño víctima no está condenado a ser un maltratador, opina un psicólogo.
HERIDAS GRAVES • Como este niño, hay quienes exhiben la huella de una plancha en su piel o quemaduras de cigarros.
Los niños corren peligro en el lugar que debería ser el más seguro: el hogar. La mayoría de los casos de maltrato infantil en el país y el mundo se da detrás de las puertas de casa. En Bolivia, según Guido Cornale, representante de Unicef, el pensamiento colectivo que aún permanece enraizado es que para educar a un niño es necesario castigarlo.
Jorge Domic, director del área socioeducativa de la Fundación La Paz, dice que un castigo puede convertirse en maltrato a partir de dos factores: la intensidad y la frecuencia, que va relacionada con algo central que es el daño.
En La Paz, las mamás son las que castigan con más frecuencia porque tienen una relación más permanente con los niños. Esa frecuencia las puede llevar a incurrir en maltrato. En cambios, los papás, si bien en general castigan menos veces, cuando lo hacen suelen ser más violentos y, por tanto, maltratar mucho.
Domic recuerda que el maltrato es físico, pero también psicológico. Así, si una persona adulta le repite a un niño que es tonto, éste internalizará la idea y verá afectada su autoestima. Esto puede derivar en el fracaso en el colegio —que de paso motiva más insultos y hasta castigos corporales—, produciéndose un círculo vicioso muy peligroso.
Según Domic, el castigo que conlleva violencia es prevenible. No tiene que ver con los instintos o la agresividad humana, sino que es producto de una construcción social y esto está determinado por el significado que tienen los niños para la sociedad. “Si consideramos que un niño no es una persona sino un objeto, que tiene muy poca conciencia de sí mismo, que no reflexiona y que sólo aprende cuando siente dolor, entonces tenemos un terreno fértil para el maltrato”, argumenta.
Otra idea mecánica que se debe romper —afirma— es la de que un niño víctima de violencia va a ser un adulto maltratador. Aunque la gran mayoría de ellos pasa por ese proceso, hay factores que pueden cambiar a las personas, la ternura por ejemplo.
El maltrato, según Roxana Jiménez, directora de Defensa de Niñas y Niños Internacional (DNI), filial La Paz, es una forma de relación que no permite desarrollar a las personas. Una actitud abusiva de un ser contra otro.
Los tipos de maltrato físico van desde un pellizco hasta la tortura; el sicológico incluye insultos y términos despreciativos o amenazas, entre otros. El abandono o la negligencia, pero también la exclusión y la sobreprotección son formas de maltrato. El Estado igualmente maltrata por negligencia y abandono, como se ve en la desnutrición generalizada de la población.