Un total de 39 hombres y mujeres, todos jóvenes y profesionales, hacen rondas diarias cuidando que toda transacción comercial se realice con la entrega de una factura. El trabajo no es nada fácil, pero funciona, cada vez más comercios entregan la nota fiscal.
Cuando se enteró de la noticia no se midió en lanzar todos los “ajos y pimientas” que conoce por su teléfono celular. Su molestia llegó a extremos. Él es un reconocido hombre público y empresario del país y la vergüenza de saber que uno de sus locales, además famoso y en pleno centro de la sede de gobierno, había sido clausurado, le hizo perder la razón. Aún así, en medio de la ofuscación, buscó formas para ocultar la vergüenza y encontró una. De inmediato ordenó a sus empleados buscar telas, bolsas oscuras y todo lo que se podía para tapar la fachada del local y así, por supuesto, tapar el precinto de “Clausurado”. De rato en rato, una de las empleadas salía y sonriente decía a los clientes que llegaban al lugar “estamos refaccio- nando, el lunes volveremos a abrir”.
La historia, no obstante, era otra. El personal de este comercio no estaba acostumbrado a entregar factura por las ventas que hacía. Por tanto, no cumplía con la ley. ¿Qué pasó? Sencillo, una pareja de los llamados “fedatarios” pasó por el lugar, descubrió la irregularidad y clausuró el local, grande, famoso, como sea.
“Nosotros generamos la sensación de riesgo para los que no cumplen con las normas. La gente, los comerciantes y todos los que hacen negocios sin emitir facturas, ya saben que estamos en las calles”, dice Samir Sikaffi, responsable de los fedatarios.
“Estamos en las calles con un objetivo central, que es el de generar conciencia en la emisión de facturas por parte de los contribuyentes en todas sus transacciones”, señala también Rafael Vargas, presidente del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN).
El Programa Fedatarios nació este año, una vez identificada una gran debilidad en la emisión de facturas en los comercios y negocios del país.
El SIN encaró el proyecto enviando a dos de sus funcionarios a Perú y Ecuador, países donde este plan ya había funcionado. De allí se recogió la experiencia. Luego se convocó a los profesionales interesados en formar parte de este proyecto, nuevo para todos, explica el presidente Vargas.
Se presentaron 120 postulantes. Todos fueron capacitados en cursos de ocho horas diarias durante un mes. Primero aprendieron toda la normativa vigente sobre tributos, luego se les entregó las normas básicas para su trabajo y los descargos respectivos. Finalmente, salieron a la calle para que comiencen a tener contactos con los contribuyentes.
Después, 39 fueron seleccionados para formar este ejército que hace dos meses está en las calles.
Cada día se pinta una nueva historia y los resultados saltan a la vista. En dos meses se registraron cerca de 8.000 intervenciones, divididas en compras de control y observaciones directas, que son las formas en que opera este ejército.
Las compras de control son, precisamente eso, compras que los fedatarios hacen en los distintos comercios. Si reciben la factura todo va bien, si no, ese momento se identifican y ejecutan la clausura.
La observación directa es cuando los fedatarios entran a un comercio y, como cualquier otro curioso, mira las actividades. Si detecta que algún cliente no recibe su factura, pues se toma contacto con él y se ejecuta la clausura.
En La Paz se realizaron 176 clausuras con ambas modalidades y se registraron 1.264 conversiones. Esta última modalidad se produce cuando el contribuyente acepta su error y quiere remediarlo de inmediato. Entonces, paga la multa multiplicada por 10 y así evita el cierre. Aunque aún no hay cifras, cada día más comercios entregan facturas.
Los fedatarios son todos profesionales, destaca su juventud, están entre los 23 y 35 años y caminan de dos en dos.
Fueron capacitados para trabajar bajo presión. Sikaffi cuenta que, pese a que la labor en las calles hasta ahora fue casi normal, algunas veces enfrentaron problemas. La gente, y es típico, se molesta, muchos se alteran, algunas veces hasta intentaron agredirlos o les echaron con agua. Pero al final, los fedatarios lograron superar los obstáculos y cumplir con su trabajo. “Lo más importante, sin reaccionar, sin enfrentarse, respetando al contribuyente que, si bien pudo haber incumplido una norma, no deja de ser un ciudadano y un contribuyente”, dice.
“Un aspecto importante es el motivacional, los fedatarios saben que en este momento están cumpliendo una labor súper importante para el país, son portadores de la cara de la imagen de nuestra institución. Ellos son depositarios de esta confianza”, señala Vargas.
Pero es más que eso, la labor de los fedatarios en este momento es vital para el país, añade el presidente del SIN. Están en las calles para hacer que la población, vendedor y comprador, todos tomen conciencia de la importancia que tiene para el país el cumplir las normas tributarias. “Ellos saben que están construyendo país, que están construyendo patria”.
Vargas dice que, si todos pagaran tributos, el país tendría la oportunidad de contar con más recursos para pagar mejor a los maestros, a los médicos, a los jubilados y a la Policía.
Desde aquel ingrato día, este famoso local del centro paceño no se olvida de entregar facturas.
Testimonio
La gente sabe que estamos en las calles
SAMIR SIKAFFI Responsable Fedatarios
Podríamos decir que en todo este tiempo (dos meses) hemos realizado nuestro trabajo con normalidad. Por suerte no hemos tenido que lamentar grandes problemas, aunque hemos encontrado alguna gente con resistencia, en su mayoría el contribuyente y la sociedad nos han aceptado, ahora la gente ya sabe que estamos en las calles. Lo que más llama la atención es ver cómo el contribuyente que incurrió en el error tiene vergüenza. La clausura de un local o un negocio deja ahora esa connotación, es una especie de vergüenza pública. Por ejemplo, lo primero que hace el dueño de un negocio clausurado es tratar de cubrir con algo el cartel. Un tiempo en La Paz todos los locales parecían estar en refacciones, porque estaban cubiertos como cuando hay construcciones. Esa es la vergüenza de saber que no cumplieron con las normativas. La reacción normal es que nos piden que hagamos lo mismo con todos. En la zona Sur, por ejemplo, nos dicen “por qué no van a al Uyustus o a la Eloy Salmón”, y en estos barrios nos dicen “por qué no van a al zona Sur”. Algunos se alteran, especialmente en las zonas de alto riesgo, todo el mundo quiere justificar de alguna manera el error cometido y buscan de todas formas evitar la clausura, pero al final entienden que nosotros estamos cumpliendo con nuestro trabajo. Los fedatarios somos bolivianos jóvenes, de 23 a 35 años. Lo más importante es que todos somos profesionales. Nuestra misión es generar la sensación de riesgo entre los contribuyentes, que sepan que, si no cumplen, allí estaremos nosotros para enseñarles y generar conciencia sobre la importancia de entregar factura.
“La clausura de un local o de un negocio es ahora una especie de vergüenza pública”.
Un paso más en el proceso de reformas en Impuestos
AJUSTES • La capacitación de los recursos humanos, el ingreso de lleno a la tecnología y la atención al cliente son los tres pilares del cambio en el SIN.
El Plan Fedatarios es un paso más en el proceso de reforma que hace cuatro años comenzó el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), dice su presidente, Rafael Vargas.
El proceso comenzó con un cambio profundo en el tema de recursos humanos, tanto en el tema de formación individual, como en la capacitación técnica.
“Para cualquier institución el recurso humano es la causa de su ventaja competitiva. En la medida en que el recurso humano tiene capacitación y especialización en el tema, se gana una ventaja enorme”.
En este punto, los logros ya son conocidos por todos, ahora el SIN cuenta en casi todas sus áreas con gente especialista e incluso experta en los temas tributarios.
Otro paso, también vital en la transformación de Impuestos, es el ingreso de lleno al uso de la tecnología como herramienta central para acercarse al contribuyente.
En este caso, la inclusión de un software de última generación y la inclusión a internet de casi todos sus servicios es el paso que marcó la diferencia.
“La evolución que hemos tenido en el campo tecnológico como servicio nos ha puesto a la vanguardia del servicio público en el país. Una muestra de ello es la declaración jurada en red para grandes contribuyentes y los exportadores. Entonces, ha habido un salto importante en eso y va a seguir en los siguientes cuatro años”.
El tercer pilar desarrollado en los últimos años es la atención al contribuyente. Este último año, el SIN desarrolló un trabajo especial para hacer que el pagar impuestos deje de ser una molestia y, al contrario, el contribuyente se sienta a gusto al momento de tributar.
“La estrategia de sin filas es para que la gente se sienta diferente y pronto el contribuyente grande ya no tendrá que pisar las oficinas de Impuestos”, señala.
En los últimos años el SIN trabajó también en la creación e instalación de nuevas plataformas distribuidas en distintos puntos del país para atención de todos los contribuyentes. Son centros donde funcionan las ventanillas multitrámite, que quiere decir que atienden todos los servicios que el SIN ofrece a los ciudadanos.
“Tienen ambientes agradables, sillas para sentarse, etc. Entendemos que es así como se debe tratar a quienes contribuyen al sostenimiento del país. En esta misma línea está la habilitación de una línea gratuita de consulta.
El proceso comenzó bajo la dirección de Eduardo Zegada, quien hace poco dejó la institución. Le sustituyó Rafael Vargas, quien forma parte del equipo de la reforma desde un principio.
“Nosotros queremos incidir muy, pero muy fuerte en materia de servicio al contribuyente, y ahora estamos camino al ISO 9000. Esa es la característica que tiene que tener una entidad que sirve a su pueblo. Nos debemos al pueblo y al pueblo hay que tratarlo como se debe, porque es el que sostiene a esta sociedad”, señala.
El Plan Fedatarios será evaluado después de los seis meses de aplicación. Luego, dependiendo de los resultados, se pensará en una ampliación que puede ser de uno a dos años. También depende de la palabra de los financiadores.
Los fedatarios
Balance • Hasta el 20 de noviembre los fedatarios realizaron 715 clausuras con precin- to, 1.100 conversiones y en total suman 7.854 intervenciones. Como comparación se puede ver que en todo el 2004 se hicieron sólo 2.000.
Evaluación • La CAF es el organismo financiador del proyecto. Los resultados obtenidos en los primeros seis meses serán presentados a este organismo y ahí se verá una posible ampliación.
Opinión
Los niños son los mejores fedatarios
Rafael vargas Presidente del SIN
Somos fervientes creyentes de que lo que necesitamos es educar a nuestro pueblo en los temas tributarios. Consideramos que debería ser parte de la currícula de las escuelas y las universidades. Nosotros hemos desarrollado el PET, que es el Programa de Educación Tributaria, y hemos intervenido en 458 colegios para dar una clase de tres horas sobre la importancia de dar factura y pagar impuestos. Da la casualidad que ahora nos comentan que los niños (que recibieron los cursos) se han convertido en los principales fedatarios, son los que jalonean al padre cuando van a comprar algo para decirle que pida su factura. Los chicos, con tan poca información, con tan poca orientación, han entendido la importancia del tema. Se ha hecho este esfuerzo y pensamos seguir con el plan, ahora nosotros creemos que los temas tributarios deberían ser parte de la currícula del colegio. Pero la gente está comenzando a entender que, cuando no recibe su factura, se está comiendo el 16 por ciento de su hamburguesa, es así de sencillo. Lo grave de esto (de no dar factura ni pagar impuestos) es que estamos perjudicando al desarrollo del país; si todos pagáramos impuestos y lográramos recaudar más recursos, podríamos pagar mejor a nuestros médicos, a nuestros maestros, construir más carreteras, podríamos tener una Policía mejor pagada. Esta conciencia debería darse en todos los estratos de la población, tanto en los niveles altos como en los más deprimidos de la sociedad. Todos deberíamos ser fedatarios. Nosotros somos una institución de servicio, para nosotros el contribuyente es como para un banco su cliente, entonces nuestra mentalidad es a cuidarlo, a darle buen servicio.
“Lo grave de no pagar impuestos ni dar factura es que estamos perjudicando al país”.