Lo que parecía un capricho del candidato del MAS, Evo Morales, en sentido de no debatir bajo ninguna condición con su adversario de Podemos, Jorge “Tuto” Quiroga, parece que es algo definitivo. Morales puso como pretexto, primero, que Quiroga lo habría insultado de asesino y narcotraficante. Como no pudo sustentar su acusación, dio vuelta el pretexto y dijo que más bien él —Evo Morales— no debatiría jamás con alguien que era responsable de muertes acaecidas durante su Gobierno (2001-2002) y que había respondido a una política neoliberal.
La actitud de Evo Morales de no debatir y de prohibirle hacerlo a su candidato a la Vicepresidencia, García Linera, está causando desconcierto y desazón, entre los electores, las instituciones y los demás candidatos que se van a quedar sin ver, aparentemente, un intercambio de ideas entre los dos personajes que van en punta de las encuestas a menos de tres semanas de las elecciones. A estas alturas es un hecho que Evo Morales o “Tuto” Quiroga se alzarán con el triunfo pero, que, sin embargo, no se verán las caras en ningún foro para dilucidar sobre programas y proyectos de gobierno. Esto es único en los 23 años de democracia que vive el país.
Queda a la vista que el candidato masista quiere evitar el debate a toda costa porque no tiene los conocimientos necesarios para gobernar. Está claro que Evo Morales es hábil para utilizar clichés políticos y repetirlos una y otra vez ante sus partidarios, pero que no podría discutir sobre temas de Estado con Quiroga. Y como en las campañas electorales cada candidato busca lo que más le conviene, los consejeros de Morales deben haberle sugerido que no se arriesgue a un encuentro con “Tuto”, donde tendría todas las de perder. Se ha llegado al extremo que Quiroga le ha pedido a Morales debatir sobre temas que no lo incomoden, sobre temas que se supone que conoce bien, como la política de hidrocarburos, por ejemplo, pero no existe respuesta.
Es inconcebible lo que acontece, porque, populistas como Morales, que no eran entendidos en temas de Estado —casos Palenque, Fernández y otros— dieron la cara en las principales convocatorias, como las de los Empresarios Privados o la Asociación de la Prensa Nacional. Ahora habrá que lamentar que en estas citas no esté presente uno de los principales contendores. Evo Morales seguirá, seguramente, dando entrevistas de prensa, atacando a Jorge Quiroga en calles y plazas, lanzando sptos en la Tv, pero nada más.
Y la madre del cordero no está en que si “Tuto” insultó a Evo Morales, o si hubo violaciones a los derechos humanos durante su Gobierno, sino, simplemente —y algo para asustarse—, en que el candidato cocalero no sabe nada de nada, que no sea lo que está en su libreto. Es obvio que así sus colaboradores más estrechos le han dicho que se haga mutis por el foro.
*Manfredo Kempff es escritor y diplomático.
María Alejandra Barbery Zanutti
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