La fiesta del Interyungueño es mucho más que fútbol La final que consagró a Chicaloma sirvió para unir a los Yungas. La población dejó sus oficios para ser parte de la cita.
La barra de Chicaloma alentó con los ritmos de la saya afroboliviana durante toda la final.
Los ritmos de saya, los bombos, los platillos, las zampoñas y los pitos formaron una sola orquesta en la final de la vigésima cita del Interyungueño de fútbol, que utilizó como pretexto un balón para unir a los miles de pobladores yungueños de la cita futbolera.
Chicaloma fue el ganador y por primera vez en su historia se consagró campeón, tras vencer a Chulumani por 3-1.
Más allá del importante resultado para los chicalomeños, el campeonato sirvió para integrar a la familia yungueña.
Por un día, el fútbol le cambió el ritmo de vida a los pobladores de Irupana, la sede de la final. Todos respiraron y vivieron intensamente la jornada.
En restaurantes, estancias, la plaza principal y cada una de las aceras del pueblo, sólo había un tema de conversación.
“Le aposté 100 bolivianos a Chicaloma”, dijo un poblador de Caranavi, que junto a otras decenas de sus compañeros subió a uno de los buses que estacionó en Chulumani, antes de Irupana.
“Sólo atenderemos hasta las 14.00. y abriremos a las 18.00”, decía el cartel de una pensión del pueblo donde se jugó el último partido del Interyungueño.
Esa fue una muestra de lo que vino después. Calles vacías y locales comerciales cerrados. El pueblo de Irupana se había vaciado. Todos estaban pendientes de la jornada final.
Y como un grito reprimido, la fiesta de la final explotó en el estadio Churiaca con graderías naturales, aptas para los espectadores que utilizaron el pasto y al partido como pretexto para compartir un día de campo, que tuvo todos los complementos.
Los sones de la saya afroboliviana se confundieron con los ritmos de “celeste, si quieres celeste que te cueste”, “condorcito quisiera ser” y “viva, viva, mi San José”, que interpretó una banda. Pero también con una sicureada que hizo bailar a los más alegres hasta el final de la festiva jornada.
A ritmo de saya
Festejo • Como no es habitual, la selección de Chicaloma dio ocho veces la vuelta olímpica con cantos y ritmos afrobolivianos para celebrar su título.
Balón • La final del Interyungueño tuvo sabor a chocolate. Uno de los balones con los que se inició el encuentro fue negro, como símbolo del campeonato.
La Entrevista
“Tengo talento para seguir los pasos de los Castillo” Iván Choque, delantero de Chicaloma
Cree que ya es hora de jugar en algún equipo de la Liga. Tiene acento oriental, producto de los ocho años de instrucción en la Tahuichi Aguilera, de Santa Cruz, donde vive.
Sin embargo, este yungueño de nacimiento acudió al llamado de su tierra y alternó en el torneo más destacado de La Paz. A los 18 años, Iván Choque fue elegido el mejor jugador del campeonato que terminó en Irupana con Chicaloma campeón.
¿Se considera una estrella del fútbol yungueño? Trabajé mucho para demostrar que soy uno de los mejores. Con esfuerzo es posible conseguir los objetivos trazados. Logramos el título con Chicaloma, algo que hace años mi pueblo intentaba, pero nunca lo conseguía.
¿Tahuichi es la antesala para lograr sus objetivos? Estoy varios años en la Academia. Sé que soy uno de los mejores y creo que ya es tiempo de pasar al fútbol grande.
¿Este es el momento ideal para dar ese paso? Estoy en mi mejor forma. Sé que tengo las condiciones de llegar lejos para seguir los pasos de Ramiro Castillo y llegar en especial a Bolívar u Oriente.
¿Cuánto progresó? Cuando salí de mi pueblo no sabía mucho, no tenía técnica y no manejaba los conceptos básicos para jugar fútbol. Allá me enseñaron táctica y especialmente a explotar la velocidad que tengo.
¿Cómo llegó a la escuela? Mi hermana, que vive en esa ciudad, me llevó para que me instruyan. Ahora vivo con ella.
¿Cómo se logró el título con Chicaloma? Con el apoyo de todos, en especial la gente que aportó con algo de dinero para que juegue.