Cómo no quisiera escribir sobre novelas, viajes, restaurantes, teatro, sobre las Magníficas, sobre tanta cosa bella que existe en el planeta y en todos los rincones de nuestro territorio, pero, ni modo, el MAS —los exabruptos del MAS—, acaban ocupando nuestra atención, y ya van semanas que uno no puede mirar hacia otro lado que no sea Evo Morales, Román Loayza, ese joven Torrico (ex adenista para colmo), Santos Ramírez (que está un tanto perdido), el Dr. Manuel Morales Dávila y dejamos de lado a otros, aunque me hubiera encantado escribir sobre Adrianita Gil, que es una criatura preciosa, equivocada de bando.
Pero, en fin, ¿cómo pude uno deleitarse con la escritura en estas épocas del cólera?
¿Cómo escribir de las deliciosas pastas de Trattoria da Gloria o Miguelángelo? ¿O de las carnes del Fogón y el Fogoncito? ¿O de las exquisiteces de La Suisse? ¿No sería irresponsable hacerlo cuando un torvo Román Loayza, dice, como si nada, que el MAS tiene armado un golpe de Estado para el caso en que Evo Morales no sea elegido Presidente de la República, gane o pierda? ¿Cómo pensar en un café tan bello y elegante como Bonaparte, si Román Loayza, afirma, sin pestañear, que los masistas ya tienen en la bolsa a generales y coroneles del Ejército y la Policía para dar un trastazo si “Tuto” gana en las elecciones? Esto no es cosa que suceda dentro de un año o dos, sino dentro de quince días. Y la gente anda con la boca abierta, toda bobalicona, diciendo que no va a suceder nada en Bolivia porque Bolivia siempre ha sido así.
El propio Evo Morales ha desautorizado a Román Loayza. ¡Cómo habrá sido la metida de pata! Y otros miembros del MAS han dicho que no pertenecen a un partido golpista, así que lo de Loayza son tonterías. Hasta el propio Loayza ha salido con algo que es, simplemente, genial: dice que lo malinterpretaron porque él habla mal español y tiene que traducirlo del quechua. ¡Que le crea su abuela! Román Loayza habla mejor castellano —¡pero mucho mejor!— que Evo Morales y que el chico Torrico, que sí son atravesados y absolutamente indescifrables. Alguien me comentaba, que, en el caso de Evo Morales, es una táctica, porque dice de todo y nadie le entiende nada, lo que es su propósito.
Pero, bueno, ¿qué vamos a hacer con un candidato y un partido que si gana, gana, y si pierde, gana también? ¿En qué juego democrático estamos embarcados cuando la democracia es buena cuando se triunfa y mala cuando se fracasa? ¿Cómo hablar de democracia si antes que nada ya se anuncian marchas y bloqueos para tumbar a un Presidente neoliberal si lo hubiera? ¿Para qué hacer elecciones así?
Los del MAS afirman que tienen de su lado a sectores del Ejército y la Policía, lo que dudamos, pero puede ser cierto. Ahora bien, no se entiende de esa buena relación entre el MAS y las FFAA si el joven Torrico manifiesta, voz en cuello, que el Comandante General del Ejército, Gral. Marcelo Antezana es un “cretino”. Diga lo que haya dicho Antezana, no es motivo para que un jovenzuelo atrevido afirme que existe “cretinismo” en el Comando. ¿Con estos deslenguados se van a aliar algunos miembros de las FFAA?
No nos engañemos: estamos camino de un enfrentamiento grave. Esperemos que se solucione sólo a patadas y puñetazos en las calles, lo que ya es de pueblos enfermos y bárbaros, pero sucede. Los del MAS ya están pegando patadas y puñetazos en las concentraciones políticas de Podemos. Es mejor que no se pase de ahí. Porque si el MAS quiere violencia amedrentará en dos o tres grandes ciudades y nada más. Pero que no se le vaya ocurrir incursionar en el oriente del país. Que no se les vaya a ocurrir pegar puñetazos o tiros en Santa Cruz porque, seguro, van a salir como gatos escaldados.
Es mejor andar con tiento, sin amenazas, sujetos a la ley, y así nos va a ir mucho mejor a todos. Provocar siempre trae una reacción. Y nadie puede estar tan seguro de ganar porque, ya se sabe: donde hay unos hay otros.
*Manfredo Kempff es escritor y diplomático.
Realpolitik, la gran ausente
Pese a la creciente polaridad que acosa al país, los candidatos parecen empeñados en hacer creer que una importante votación a su favor o la aceptación de alguna modalidad de respeto a una primera mayoría electoral,
Democracia significa dejar gobernar
Hay demasiada pasión, se está derramando mucha adrenalina y están corriendo muchos insultos en esta etapa preelectoral.
Apuntes preelectorales
Apoco más de dos semanas de las elecciones de "emergencia" que vive el país, quisiera compartir algunos apuntes preelectorales.
“Prado común hierba corta”
El viejo adagio castellano que reza “prado común hierba corta” se aplica a las cárceles bolivianas que se las dan de “correccionales”.