Los procesos judiciales no paran contra el candidato a primer senador por Unidad Nacional (UN), Roberto Fernández.
Ayer, la notario Gaby Caballero intervino el inmueble de Fernández ubicado en el barrio Urbarí, debido a que la vivienda valuada en 30.000 dólares pasó a Impuestos Internos después de un remate en el 2000 como parte de la deuda que heredaron los hermanos Fernández de su progenitor, Max Fernández Rojas.
A tres semanas de las elecciones, Fernández dijo que el proceso es político y forma parte de la guerra sucia para evitar que salga electo en los comicios. “He asumido y he dado la cara por mi familia en el juicio que se siguió a mi padre y terminó ese juicio con el que los hijos tenían que pagar”, sostuvo. El Nuevo Día