Advierten de una posible colombianización en Perú El auge del narcotráfico y de la producción de hoja de coca, según un analista, son señales de que el país andino está siendo tomado por carteles mexicanos de droga. Cada vez hay más conflictos.
CONFLICTOS • Esta imagen refleja una de las protestas de los cocaleros. Fue en Cusco.
Perú experimenta un "tsunami" cocalero y va camino a una "colombianización" si no se frena el auge del narcotráfico en un país donde los carteles mexicanos se han consolidado en el mercado de las drogas, advirtió ayer a AFP el analista Francisco Durand.
"El país está experimentando un verdadero 'tsunami' cocalero, estamos viviendo el ciclo expansivo más serio desde 1980", cuando el narcotráfico puso a Perú en el mapa internacional del mercado ilegal de drogas, indicó Durand, que es autor de un reciente informe de "coca y mercado legal".
"Si no se frena el auge del narcotráfico, el Perú camina hacia una colombianización", aseguró Durand, profesor en la Universidad de San Antonio, en EEUU.
"Si las tendencias actuales impulsadas por el narcotráfico siguen, habrá un aumento paulatino del conflicto cocalero en zonas urbanas, una ola creciente de violencia y un rebrote, además, de la guerrilla de Sendero Luminoso que los protege".
El "boom" se produce en el mercado de la hoja de coca, cultivo tradicional en Perú desde la época milenaria del imperio Inca (siglo SXV) y donde se la usa para fines medicinales y mágico-religiosos.
Este auge es parte de la cadena productiva que acaba con la coca convertida en clorhidrato de cocaína y que despierta el creciente temor en el Gobierno de devenir "una república cocalera".
"Vivimos un salto cualitativo del narcotráfico. En el pasado eran productores de pasta básica de cocaína, hoy lo son de clorhidrato de cocaína", debido, entre otras cosas, a la aplicación del plan Colombia, recordó Durand.
"Hoy Perú se ha convertido en puerto libre de la hoja de coca, y los puertos son la principal vía de salida de la droga", dijo, al poner bajo los reflectores una realidad a la que hace frente la Policía.
El auge se ha traducido en un espectacular desequilibrio entre la oferta y demanda legal: un exceso de oferta de 101.000 toneladas. Durand recordó que la demanda legal es de 9.000 toneladas, de las cuales 3.000 son comercializadas por la estatal empresa Enaco y 6.000 por el comercio informal, que se sospecha que lo desvía al narcotráfico.
En Perú, la comercialización de la hoja de coca es legal, pero el Estado tiene el monopolio para su compra, a precios irrisorios en comparación a los que llegan a pagar los traficantes de drogas.
A ello se agrega que las autoridades peruanas imponen una cuota de cultivos legales a los campesinos, que no debe superar las 9.000 toneladas al año.
Durand señaló que "el narcotráfico es el principal impulsor de esta reactivación" de la hoja de coca, que ha disparado al campo a decenas de nuevos cocaleros dispuestos a ver crecer la hoja verde a cambio de un mejor precio.
El narcotráfico ofrece casi tres dólares por kilo a los productores de hoja de coca, en comparación al 1,25 dólares que les paga el Estado, según Durand citando a acreditadas fuentes oficiales.
"La reactivación está dirigida por narcos mexicanos, colombianos y peruanos, en ese orden", que ya controlan la cadena de producción hacia la hoja de coca, añadió.
Incluso "los carteles mexicanos se han consolidado en el Perú como mercado de acopio de la producción de drogas", acotó. "Los carteles también impulsaron milicias campesinas para defender sus cultivos". Lima, AFP
Cinco años con problemas
El escenario de conflicto en torno a la hoja de coca y su comercialización se ha hecho evidente en los últimos cinco años y ha sido foco frecuente de tensiones sociales, que golpean al gobierno de Alejandro Toledo una y otra vez cada cierto tiempo, dejando al Ejecutivo en situaciones cada vez más incómodas y difíciles, y obligándolo, en ocasiones, incluso a reprimir.
Así, en los últimos tiempos las protestas campesinas han sido moneda corriente en los valles cocaleros peruanos, como expresión, sobre todo, de rechazo a la política oficial de erradicación de cultivos que Perú lleva a cabo con apoyo de Estados Unidos, al igual que pasa en Bolivia.
Grupos civiles, entre tanto, estiman que hay unos 50.000 cocaleros, de los cuales 31.000 están empadronados de forma legal.
Bolivia, Colombia y Perú, son los mayores productores mundiales de hoja de coca, materia prima para elaborar después, con reactivos, cocaína. Lima, AFP