Hace tres décadas que el país busca cambios en su matriz energética a partir del gas. En los últimos seis años el número de usuarios subió de 7.955 a 59.000. Ahora, la Súper comenzó a trabajar un plan. El gas domiciliario y el vehicular serán los campos de acción.
Hace tres décadas que el gas natural comenzó a formar parte de los planes y estrategias energéticas del país, considerando las grandes cantidades de reservas que tiene. Aunque los avances no son los esperados, Bolivia comenzó a dar los primeros pasos para cumplir el gran reto de esta década.
Los últimos datos de la Superintendencia General (Sirese) muestran, por ejemplo, que en los últimos seis años el número de consumidores creció en 700 por ciento, pasando de 7.955 usuarios en 1999 a 59.000 el año pasado.
Según datos de la empresa Sergas de Santa Cruz, el gas natural es la tercera fuente de energía utilizada en el país con 15 por ciento del mercado. Primero están los derivados de petróleo (37%) y biomasa como leña o caña de azúcar (26%). Con menor porcentajes están el gas licuado (12%) y la electricidad (10%). Una masificación del gas natural podría, a corto plazo, sustituir el uso de ciertos combustibles por el uso de gas natural y, a largo plazo, el cambio de la matriz energética. Desde 1999 a agosto del 2005, según las estadísticas de la Superintendencia de Hidrocarburos, hubo un incremento tanto de usuarios como de volumen de gas natural.
Los dos grandes campos de trabajo son, sin duda, el uso del gas domiciliario e industrial —es decir que cada día más hogares bolivianos y más empresas bolivianas usen este energético limpio y seguro— y el gas vehicular, es decir que en vez de gasolina o diesel, cada día más motorizados usen este carburante natural.
Cinco empresas están en funcionamiento, todas cuentan con programas o planes de expansión. Las cifras muestran que las intenciones técnicas, empresariales y políticas requieren de una directriz que guíe el rumbo.
Emcogas, Emdigas, Emtagas, Sergas y YPFB son las empresas distribuidoras de gas natural a 56.222 hogares, 1.720 comercios y 1.061 industrias. De las cinco empresas en actividad, tres son sociedades anónimas mixtas con participación pública y privada. En el caso de las primeras, los capitales provienen de empresarios bolivianos aliados con entidades u organizaciones públicas locales.
El Sirese tiene en sus planes incentivar e impulsar la masificación en el uso del gas e inició ya un estudio para verificar la viabilidad de este cambio en el territorio nacional. El diagnóstico determinará la situación actual, sus potencialidades, debilidades y el diseño estratégico a seguir. El trabajo de campo y de gabinete está en marcha, señala Marcelo Vaca-Guzmán, superintendente general del Sirese.
“Tenemos la voluntad de hacer realidad la universalización del gas natural. El estudio que estamos encarando analizará nuestras fortalezas y debilidades que tenemos como país para ejecutar un proyecto que permita, de forma sostenible, dar gas a todos”.
En las tres últimas décadas, Bolivia intentó ejecutar un programa de cambio de la matriz energética. En el Plan Nacional de Energía del período 1985-1990, se incorporó como elemento prioritario una estrategia de sustitución masiva de hidrocarburos líquidos por gas natural. Esta estrategia fue orientada a la implementación de programas de sustitución en los principales centros industriales del país y a la ejecución de la conversión del consumo energético comercial y doméstico al uso del gas natural. En este contexto nació el proyecto de construcción de Redes de Distribución de Gas Natural en las principales ciudades del país, el plan estaba a cargo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), instancia que en 1989 firmó contratos de distribución por un período de 20 años en las ciudades de Sucre, Cochabamba, Santa Cruz.
Pasaron 16 años desde aquella concesión y hoy el país cuenta con una nueva Ley de Hidrocarburos. ¿Cuál será la fórmula para tener éxito en ese proceso de cambio de la matriz energética? La Súper considera que hacer realidad este sueño y seguir sin parar los primeros pasos que ya se dieron exigirá involucrar a todos los actores, comenzando por los consumidores, las empresas petroleras, los gobiernos nacionales, prefecturas y municipios, cada una con un rol específico. Igualmente, se necesitará dar sostenibilidad al proyecto en el mediano y largo plazo. Eso se lograría creando una masa crítica de consumidores y, principalmente, del volumen de gas natural a distribuir, dice el Súper.
Otro factor que la entidad reguladora considera debe ser tratado es la eliminación de forma paulatina de los incentivos perversos que detienen el avance de cualquier proyecto de universalización del gas natural. Por ejemplo, el consumo subvencionado de GLP y diesel. Sólo este año el Estado estima gastar 120 millones de dólares para subvencionar dichos carburantes el próximo año. En un anterior informe de este suplemento (5-6-2005) se estableció que este tipo de subvención posterga el sueño que los bolivianos tienen de usar su propio y abundante gas.
Proyectos
Las conexiones a domicilio y el gas vehicular son los puntales Las conexiones de gas domiciliario y las conversiones de vehículos a este carburante son los proyectos puntales para hacer realidad la masificación en el uso de este energético. El acceso a gas natural con un costo es el atractivo. Según cálculos de la Superintendencia de Hidrocarburos, las familias que usan gas natural logran un ahorro del 56 por ciento. Las industrias economizan hasta un 76 por ciento y el comercio puede llegar hasta un 64 por ciento. Por otro lado, de 1998 a agosto del 2005 hay 37.437 vehículos convertidos a GNV en todo el país. Las 63 estaciones de gas natural esparcidas por el territorio nacional vendieron en los primeros ocho meses de este año poco más de 82 millones de metros cúbicos. Cochabamba es la ciudad con mayor número de estaciones.
Gas Cochabamba es la ciudad con el mercado más desarrollado
El mercado de gas natural con mayor desarrollo está en Cochabamba. Cuenta con la más extensa red primaria (52%) y secundaria (46%), consume el 60 por ciento del gas natural comprimido del país y distribuye el 33 por ciento de todo el gas natural. El 56 por ciento de estaciones funcionan aquí y por sus calles recorren aproximadamente 23 mil vehículos convertidos, que equivale al 62 por ciento del país. Emcogas es una empresa mixta. Actualmente, desarrolla una serie de proyectos de masificación dentro de su área de concesión. El objetivo es sustituir combustibles como el diesel, la gasolina, el GLP o la leña con el gas natural. Juan Carlos Orsini, gerente general de Emcogas, dice que los modelos de sociedades y economías mixtas permitirán la masificación del consumo de gas natural.
Modelo Con Emdigas Sucre tendrá una cobertura del 80 por ciento
Emdigas apuesta a masificar el uso del gas natural. La capital tendrá un 80 por ciento de cobertura en siete años más, cifra que equivale a cubrir toda el área de concesión que se le otorgó en 1999. Esta empresa mixta quiere registrar un índice de acceso similar a un servicio público como el agua potable. ¿Cómo lo hará? Con un modelo autosostenible, que no requiere la subvención estatal y que está en funcionamiento desde hace dos años. La empresa otorga el servicio de gas natural a 3.610 usuarios sin cobrar por el derecho de conexión y asumiendo el costo de las instalaciones internas hasta 15 metros o un punto de consumo de un domicilio, comercio e industria. “La principal potencialidad es contar con un modelo autosostenible en el tiempo”, señala su presidente Jorge Calderón Zuleta.
Redes YPFB es el mayor distribuidor de gas con 34% del mercado
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) es la principal empresa distribuidora de gas natural en Bolivia. Como propietaria de las redes primarias en todo el país y operadora de las redes secundarias en La Paz, El Alto, Oruro, Potosí, Camiri y Viacha atiende de forma directa a 20.189 usuarios. YPFB ha impulsado el uso del gas natural en las ciudades de La Paz, El Alto, Viacha, Oruro y Potosí. El crecimiento es 1.642 por ciento, pero la sustitución podría incrementarse más en el área de acción de YPFB, con el proyecto denominado 39-K, con el que se extenderán las redes secundarias de distribución de gas natural en las ciudades de El Alto y La Paz y se buscará construir instalaciones internas y extensiones de redes secundarias en las ciudades de Oruro, Potosí, Camiri, entre otras.
Innovación En Santa Cruz Sergas trabaja con atractivos programas
Gas por GLP, Gas por gasolina y Gas por diesel son las fórmulas comerciales que la empresa distribuidora Sergas aplica cada día para estimular el desarrollo del mercado del gas natural en Santa Cruz. Con 16 años de experiencia, Sergas sabe que la sustitución del gas natural se da cada año con mayor intensidad. A agosto de este año, Santa Cruz tenía registrado el seis por ciento del total de usuarios de todo el país y distribuyó en septiembre el 25,94 por ciento del volumen de GN. Gas Verde es el nombre de uno de los programas donde participa Sergas. Es el más ambicioso, según su gerente general, Óscar Aguirre. “El programa busca la sustitución del uso de diesel por GNV. Se ha desarrollado tecnología que permite transformar los motores para que usen GNV como carburante”, dijo.
Masificación Emtagas quiere llevar gas a las zonas más pobres de Tarija
El acceso de gas natural en Tarija es uno de los servicios con mayor impacto. No sólo por el número de usuarios existentes, aproximadamente 19,462, sino por la tendencia a incrementarse en todo el departamento. Emtagas tiene como misión y visión ejecutar un plan de desarrollo que tiene como piedra fundamental el acceso y uso masivo del gas natural. Este programa de desarrollo incorporará a 10 mil nuevos usuarios. El 10% en el sector industrial; 10% en el comercial y el resto en el doméstico. El director de Comercialización a.i., Erich Magnus, explica que en el programa se incorpora a las zonas deprimidas que no cuentan con la red matriz. “El Plan Departamental consiste en la ejecución de instalaciones internas gratuitas y ampliaciones de redes en el departamento”.
Apuntes
El acceso, una aspiración de todos los sectores Sergas, al igual que las otras empresas distribuidoras, cree que la universalización de los servicios públicos es una aspiración social sin limitaciones de orden social, económico, regional o de otra naturaleza. El no poder acceder a estas prestaciones puede generar sentimientos de desigualdad, exclusión e injusticia en las sociedades.
El gas está en el tercer puesto de las prioridades El gas natural en cuanto a prioridad social no es homogénea. Esto quiere decir que hay servicios, como el agua potable y el alcantarillado, que son esenciales e insustituibles. La falta de éstos implica un alto grado de exclusión social. En un segundo nivel están la electricidad y telecomunicaciones y en un tercer nivel puede estar el gas natural.
Para la industria sí es un tema de vida o muerte En lo que toca a la industria, el uso del gas natural como combustible es imprescindible ya que las industrias para ser competitivas, tanto en el mercado interno como en el de exportación, deben aprovechar la ventaja del bajo costo comparativo que tiene el gas natural en el país, respecto a todas las demás fuentes.
Una competencia en condiciones adversas El gas natural compite en condiciones de marcada desventaja con el GLP, que goza de un subsidio. El precio real del GLP en el mercado interno debía situarse en valores similares a los que tiene en los países limítrofes que, de acuerdo a datos de la Superintendencia de Hidrocarburos, son para la garrafa de 10 kilos $us 8,28 en Argentina, 12,70 en el Brasil y 9,91 en Perú.
El crecimiento necesita de reglas claras y fijas Es también importante el establecimiento de reglas claras, equitativas y estables para la prestación del servicio y masificación del uso del gas natural. La ausencia de una reglamentación con estas características fue la causa principal para desalentar las inversiones públicas y privadas en este sector. Es así que las empresas piden complementar la nueva reglamentación.