Juegos eróticos, bromas pesadas, desnudistas y mucho alcohol fueron los ingredientes en las inolvidables fiestas de Germán y Raquel antes de pisar el altar.
Miguel Vargas y Beatriz Andrade • Fotos: Pedro Laguna
Ni un alma. La medianoche se marchaba y Germán sudaba desorientado en una calle de Valle Hermoso, zona totalmente desconocida para él. Luego de invitarle un par de copas, sus amigos se las ingeniaron para dejarlo —so pretexto de un paseo— abandonado y sin un peso en una calle silenciosa. En el bolsillo del saco tenía un papel. "Apurate loco si quieres llegar a tu despedida. Las negras están buenísimas". Caminando mucho y tanteando a varios taxis, Germán logró dar con la dirección de la fiesta recién a las dos de la madrugada.
Las bromas pesadas, los espectáculos sensuales, los juegos eróticos y las despedidas conjuntas son parte de las fiestas en las que los novios se despiden del solterío. Cada festejo es diferente y para los novios significa una experiencia siempre única, que puede ir desde una borrachera llevadera hasta un encuentro sexual con algún extraño o una estadía en el hospital.
Cosas de chicas Raquel, la novia, ingresa con los ojos vendados a una sala de la zona Sur. Nerviosa, tantea con las manos mientras sus amigas la confunden entre gritos y risas. De pronto, sus manos se topan con el pecho musculoso de un hombre que le toma las manos y le obliga a recorrer toda su anatomía. Raquel está boquiabierta. Su fiesta recién comienza.
Las amigas de Raquel han preparado todo para la despedida. Como la joven de 24 años es bastante tímida, las amigas han decidido montar una fiesta de lo más picante. En la calle Illampu compraron la piñata y los sombreros en forma de pene. La comida también tiene sus toques seductores: chocolates, bananas escupiendo crema junto a dos copos de helado. En vez de globos, condones.
A las 22.00, Raquel es recibida con tequila. Para entrar en calor, las muchachas participan en juegos donde la novia debe revelar detalles íntimos, modelar lencería sobre la ropa, tallar en una banana el calibre del prometido o poner unos condones a un pepino. Todo para emborrachar a la festejada.
Una de sus amigas, Julia, recuerda que en su fiesta tuvo que enfrentarse con los celos de su novio, que irrumpió en la casa y trató de golpear al bailarín, que fue sorprendido en pleno espectáculo.
Pamela, en cambio, se resistió a una pachanga de ese estilo y organizó otra con un baile, comida... y el novio, para evitar tentaciones.
Tragos después, el momento más caliente de la fiesta de Raquel llega con el streeper. Ella no sabe de su presencia, así que cuando cree que debe ponerle la cola al burro, se encuentra con el pecho del desnudista. Sorprendida, sigue al bailarín al ritmo de la música y cuando se quita el pañuelo de los ojos es esposada a la silla por un hombre musculoso que lleva un sombrero estilo policía y una tanga con cadenas. Raquel trata de zafarse de sus ataduras, pero es tarde: el joven va quitándose poco a poco la ropa y se le acerca peligrosamente... La fiesta se prolonga por dos horas más, hasta que Raquel cae vencida por los tragos.
De pelo en pecho Germán apenas llega a su fiesta en la zona de Alto Obrajes, luego se ser abandonado en Valle Hermoso. Sus amigos ya están con los tragos en la cabeza y no tardan nada en igualar a su compañero. Allí no hay juegos sugestivos ni bailes: están bebiendo fuerte y han contratado tres chicas para que bailen.
La broma fue pesada, pero Germán aún tiene miedo: recuerda que en la despedida de su amigo Sergio hubo que internarlo en el hospital a causa de una intoxicación. También escuchó de los amigos que mandan al novio en una flota hasta Oruro sin dinero o de aquellos que le rapan la cabeza.
Allí también está Jaime —quien trabaja en un bar—, el ex prometido de María Pía. Los amigos le organizaron una vez una despedida con todas las de la ley. Para esto, hallaron a Vanesa en medio de un mar de anuncios eróticos. "¿Quieres conocer a una gatita malcriadita?", rezaba el anuncio. La fiesta se realizó una semana antes del enlace y el plato fuerte fue el show de Vanesa. Alcohol, alegría... todo parecía normal, pero Jaime encontró en ella algo más. Días después, rompió el compromiso con María Pía para unirse a la "gatita malcriadita". Jaime y Vanesa no se casaron, pero llevan ya dos años juntos. Y Vanesa continúa todavía bailando.
Disipando la preocupación en mente, Germán se sumerge en su propia fiesta. Las muchachas frente a él bailan y le coquetean, mientras los amigos preparan brebajes. Llega la mañana y Germán despierta en un sillón en la casa de su amigo. Se levanta asustado y, esquivando su resaca, busca un espejo. Todo parece en orden: su cabello está intacto, continúa en La Paz y tiene todos sus documentos. Respira hondo y camina hasta el baño, donde recibe el susto. Su piel está roja: le han depilado el vello desde el ombligo hasta abajo.
No es sólo para él La ropa interior forma parte de toda una industria de creatividad y elaboración para dar al cuerpo una caricia y a la vista un estímulo. Las prendas femeninas sexys no sólo tienen la intención de electrizarlo a él, sino que primordialmente buscan hacerle sentir bella y sensual a ella. Para esto, la sugerencia de E&E, marca de ropa íntima, es llevar bajo una vestimenta clásica o bajo el romántico vestido de novia una atrevida e insinuante lencería. Así, esas prendas ocultas pondrán un toque de transgresión, y esto siempre provoca la sorpresa. Y es que nadie se imaginará que debajo de un inmaculado traje blanco pueden encontrarse unas ligas deslumbrantes, medias de encaje o un baby-doll. Una caricia... la sensación que dan ciertas telas y texturas con las que están confeccionadas las prendas íntimas es casi indescriptible. El delicado roce de la seda o los encajes que se encuentran bajo la falda pueden dar un baño de erotismo en mitad del día e incluso inspirar la noche.
Cierto es que muchos hombres prefieren que sus damas lleven un camisón. Sin embargo, ellos no conforman la totalidad del género masculino, a los que la lencería puede despertar la más grande de sus fantasías. Un chiste recurrente es que la ropa interior erótica es la prenda más "rápida", pues no permanece mucho tiempo en el cuerpo femenino porque muchos hombres no resisten los impulsos que la microprenda les provoca.
La creatividad Existe una sensual acción que se asocia directamente a la ropa interior erótica: la del streeptease. ¿Por qué no animarse a hacerle uno al ser amado? La intención es complacer y sorprender a la pareja y, para eso, la oferta en prendas masculinas y femeninas es muy variada, desde diminutas tangas hasta picarescos disfraces.
Al elegir una de estas ropas se da el primer paso. Y, aunque a muchas mujeres les cuesta aceptar su apariencia física, en materia de sexualidad, confianza y cariño no hay límites. Tampoco en los modelos de lencería, pues hay un diseño para cada cuerpo que siempre juega a favor de la seducción. "Cualquiera sea su aspecto físico, podrá hacer que los ojos de su amado o amada sólo se iluminen para su persona. Recuerde que, en ese momento, es la única mujer u hombre que existe en el mundo para él, por lo que sólo se trata de lograr ser lo más sensual posible", recomienda con vehemencia Ericka Toledo, administradora de la regional La Paz de
E&E Lencerías. Ella, como la marca, se presenta como ferviente defensora de la ropa interior sensual. "No creo que haya excusas para no usarla, por lo que se deben dejar de lado los prejuicios y pudores... Juegue, busque y experimente. En el sexo casi nunca es buena la rutina".