Dos esculturas monumentales de la artista boliviana Teresa Camacho-Hull se han convertido, desde hace un mes, en custodios del municipio de Achocalla, ubicado a 20 minutos del aeropuerto internacional de El Alto.
Desde su inauguración, en noviembre, las esculturas, Endurance/Persistencia I y II, quedaron permanentemente instaladas sobre sus fuentes reflectivas, construidas sobre una Cruz Escalonada Andina de piedras blancas, que fueron elaboradas con la colaboración de los vecinos de Caranavi. Estos tocones o raíces fueron limpiados y acabados de tal manera para asegurar su preservación.
"Las esculturas son monumentos a la ecología y dependen totalmente del ciclo natural biológico —explica la artista Camacho— Fueron tocones abandonados rescatados de vías públicas y que con la ayuda del intelecto y la labor manual humana, se yerguen poderosa y orgullosamente como símbolos del hombre y la mujer andina”.
Para la artista no es casual la unión de elementos naturales que entrelazan su obra. “Los tentáculos de la escultura, sumergidos por tanto tiempo en la tierra han fortalecido su tronco y copa, y ahora se extienden hacia el Illimani que observa otro milagro no sólo de la naturaleza, sino también del hombre y la mujer que a sus faldas trabaja la tierra boliviana”, dijo la creadora que entregó sus obras a Achocalla con una tradicional mesa de agradecimiento a la Pachamama.